SANTIFÍQUESE Y PURIFÍQUESE:

SANTIFÍQUESE Y PURIFÍQUESE

Esta es una acción de nuestra voluntad constante en nuestras vidas por la cual estamos dispuestos a cambiar aún en detalles como la manera de hablar, pensar, comportarse etc. en cada detalle pidiéndolo a Dios que nos ayude por la acción de su Espíritu Santo en nosotros. Sabemos que cuando nacemos de nuevo pasamos a ser santos y justos legalmente ante Dios (santificación instantánea) y la santificación progresiva es la que realiza el Espíritu santo y Dios con su disciplina para hacernos más y más como Jesús, llegando a su culminación en el cielo.

(1 Juan 3:2)

Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.

Pero me refiero a la acción voluntaria nuestra de hacer las cosas como las haría Jesús aún en los más pequeños detalles de nuestra vida. Eso es lo que Dios quiere en este momento de la historia que hagan sus hijos para prepararlos para la gran cosecha final Mateo 24:14.

(Apocalipsis 22:11)

El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía.

(Hebreos 2:11)

Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos,

(1 Juan 3:3)

Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.

(1 Juan 2:6)

El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.

(1 Juan 4:17)

En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo.

TAMBIÉN PODEMOS HACER LAS MISMAS COSAS QUE EL,(Jesús)

(Lucas 8:31)

Y le rogaban que no los mandase ir al abismo.

(Juan 14:12)

De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.

(Mateo 26:53)

¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles?

TENEMOS LA MISMA UNCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO QUE TENÍA JESÚS.

(1 Juan 2:20)

Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas.

(Juan 14:26)

Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.

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