¿Que dicen las escrituras?

¿Qué dicen las Escrituras?
Esto es lo más importante de todo. De nada vale la habilidad que tengamos para exponer nuestras teorías: si no concuerdan con las Escrituras, son inaceptables. ¿De que manera actuó el Espíritu Santo entre los primeros cristianos del Nuevo Testamento?
En primer lugar hablemos de Jesús. Si alguien hubo en quien habito el Espíritu Santo, ese alguien fue Jesús. Fue concebido por el Espíritu Santo, es decir, que su nacimiento físico se produjo por la acción directa del Espíritu Santo. Fue la encarnación de la Palabra de Dios. Por la acción del Espíritu Santo, el Unigénito Hijo de Dios, el Verbo Creador, quien fue desde la eternidad con el Padre, por quien fueron creados los mundos, tomo sobre si mismo forma humana en alma y cuerpo. Una vez hecho esto, sin embargo, dejo de lado su poder, es decir, que provisoriamente acepto las limitaciones de su naturaleza humana (Filipenses 2:7-8). 1 Su cuerpo humano, si bien perfecto era verdaderamente humano, con todas las limitaciones de un cuerpo humano. Su alma, su ser psicológico, si bien perfecto, también estaba sujeto a limitaciones. La Biblia nos dice que “Y Jesús crecía (en su alma) y en estatura (en su cuerpo) y en gracia para con Dios y los hombres”. (Lucas 2:52.) Se sometió al proceso del crecimiento y del desarrollo como cualquier niño humano. Lo que en realidad sabemos, a través de las Escrituras, es que Jesús vivió en Nazaret hasta alcanzar la edad de 30 anos y nadie tenia la menor idea de que el era Dios encarnado. Aun su propia madre, María, no tenía más que una leve sospecha. ¿Como sabemos esto? Porque cuando Jesús comenzó su ministerio su madre estaba maravillada y preocupada por el; ni siquiera sus hermanos y hermanas creían en el. Los habitantes de la aldea donde se crió, dijeron: ¿Quien se cree que es? Nosotros le conocemos; ¡es el hijo del carpintero!” Estaban tan indignados que trataron de matarlo (Mateo 13:54-58; Lucas 4:16-30).
¿Que paso con Jesús en el lapso transcurrido desde que vivió en la aldea de Nazaret trabajando como carpintero (probablemente también como albañil y herrero) y el momento en que súbitamente abandono la aldea y comenzó a proclamar: “; El reino de los cielos se ha acercado!” y a curar enfermos, y echar fuera demonios, y, aun a resucitar a los muertos, como prueba de su pretensión de ser el Mesías Rey de Dios? La respuesta es bien fácil: “Recibió el poder del Espíritu Santo.” Desde el comienzo nació del Espíritu Santo, pero cuando comenzó su ministerio a la edad de 30 anos, el Espíritu Santo se manifestó en el de una nueva manera. Leemos en los cuatro evangelios de como Juan el Bautista vio al Espíritu Santo descender y posarse sobre Jesús. Jesús era, desde la eternidad, el Unigénito Hijo de Dios, mucho antes de que la multitud a orillas del Jordán oyera la voz de Dios hablándole desde el cielo y reconociéndole como Hijo. De la misma manera el Espíritu Santo estaba en Jesús desde el comienzo de su vida terrenal, mucho antes que Juan el Bautista lo viera posarse sobre el en forma de paloma. No obstante, y en esta línea de pensamiento, el Espíritu comenzó a manifestarse, por medio de Jesús, con un nuevo poder. Comenzó su ministerio. El Espíritu le llevo al desierto para ser tentado del diablo, y luego de su victoria, leemos: “Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.” (Lucas 4:14.) ¿Por que se demoro hasta este momento la plena manifestación del Espíritu Santo?
Una de las razones es que de esa manera Jesús podía vivir una vida normal en Nazaret sin ser detectado como una Persona especial. El Padre mantuvo a su Hijo oculto, por así decirlo, hasta el momento apropiado para revelarlo ante el mundo. Pareciera que el mismo diablo se vio engañado por esto. Satanás lo enfrento recién después que Jesús fuera revelado en la plena potencia del Espíritu. Pudiéramos ver en el intento de Herodes de matar a Jesús en su infancia, un esfuerzo de parte de Satanás de librarse del Hijo de Dios, pero mas bien pareciera que el príncipe de la oscuridad no se percato de la existencia de Jesús hasta que fue bautizado en el Espíritu Santo.
Otra razón que explicaría esa demora seria la de que Jesús podría así mostrarnos, por su ejemplo, lo que habría de ocurrirnos a nosotros. El bautizante en el Espíritu Santo fue, a su vez, bautizado por el Espíritu Santo.
El Padre le dijo a Juan el Bautista, que aquel sobre quien viere descender el Espíritu y que reposara sobre el, habría de ser el que bautizaría con Espíritu Santo. (Juan 1:33.) Bien podría ser que esta fuera la razón por la cual Juan le dijo a Jesús: “Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tu vienes a mi?” (Mateo 3:14.) Si bien es cierto que eso lo dijo Juan antes de que efectivamente el Espíritu descendiera sobre Jesús, es posible que Juan hubiera percibido proféticamente que Jesús iba a ser el bautizante en el Espíritu Santo.
Parece que fue practica universal en la iglesia primitiva, el bautismo con agua en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, o en el nombre de Jesús -ambas formulas son utilizadas en el Nuevo Testamento como el “signo exterior visible” de la “gracia interior del Espíritu”, de la salvación y de la nueva vida en Cristo. Partimos de la base de que quienes lean este libro y acepten a Cristo, recibirán o habrán recibido el bautismo por agua a la manera de cada congregación cristiana a la cual pertenezcan, y de acuerdo y en concordancia con la comprensión de lo que las Escrituras enseñan al respecto. Pero notemos, sin embargo, que el bautismo con agua es el signo exterior de un bautismo que nos introduce en Jesús (salvación) (1 Corintios 12:12), pero no el bautismo por Cristo que nos bautiza en el Espíritu Santo (Pentecostés) (Lucas 3:16). Probablemente sea esta la razón por la cual Jesús mismo nunca bautizo a nadie con agua, durante su ministerio en la tierra, si bien habrá instruido a sus discípulos en ese sentido, antes de su crucifixión. Juan 4:1 dice: “Cuando, pues, el Señor entendió que los fariseos habían oído decir: Jesús hace y bautiza mas discípulos que Juan, (aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos), salió de Judea, y se fue otra vez a Galilea.” Tal vez Jesús se abstuvo de bautizar el mismo con agua, para dejar claramente sentado que el tenia otro bautismo que hacer: que el habría de bautizar “en Espíritu Santo”.

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