Profecía:

Estaba orando y el Señor Jesús me sorprendió con una orden para todos los cristianos y me decía que oremos intensamente por sus Ministros y por los hijos de los Ministros (pastores y siervos de Dios) de una manera intensa y también por los predicadores de la TV y los famosos para que sean guardados de todo error, soberbia, orgullo y crítica hacia ellos, búsqueda de faltas, menosprecio, indiferencia, falta de apoyo etc. También me dijo claramente que El quiere limpiar cada corazón de sus hijos porque si bien son salvos muchos están en pecados no confesados y tienen sus corazones muchas cosas impuras y tendencia ocultas que ni ellos se dan cuanta. Me mostró a cada cristiano ofreciendo su corazón a Dios con las 2 manos para que El los limpie y purifique ¿eso es lo que deben hacer! porque hay muchos debilitados y enfermos en el pueblo de Dios y “muchas duermen” (el que lee entienda) y otros van por ese camino. es una gran advertencia para su pueblo, deben entregar por completo su corazón al Señor ¡AHORA!
y El los va a limpiar aunque el proceso va a ser doloroso, pero de lo contrario será mucho peor es decir de de peores consecuencias porque el juicio está comenzando por la casa de Dios. El no va a tolerar más el pecado de los de su pueblo como no lo toleró como cuando los corintios tomaban la santa cena indignamente. ¡Esto me sorprendió! porque estaba orando por otras cosas y veía como rayos de luz caer sobre sus hijos para limpiarlos y para abrirles los ojos a los pecados que los tienen incorporados como una costumbre. No se juega con esto. Es sobrenatural y peligroso.

(1 Corintios 3:16)
¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? (1 Corintios 3:17)
Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es. (1 Corintios 11:30)
Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen. (1 Corintios 11:31)
Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; (1 Corintios 11:32)
mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo. (1 Corintios 11:33)
Así que, hermanos míos, cuando os reunís a comer, esperaos unos a otros.

¡Recuerde que el Señor lo ama y quiere pureza en su corazón y en sus intenciones y el va a continuar hasta obtenerla.

Pr Gustavo Isbert

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