MODELO DE UN MENSAJE DE SALVACIÓN.

MODELO DE UN MENSAJE DE SALVACIÓN:

DEBEMOS SABER QUE:

1. DIOS NOS AMA.

2. PERO TENEMOS PECADOS.

3. DEBEMOS ARREPENTIRNOS DE NUESTROS PECADOS.

4. CRISTO MURIÓ EN LUGAR DE NOSOTROS LLEVANDO NUESTRA CULPA Y CASTIGO.

5. HAY UN SOLO CAMINO PARA IR AL CIELO: A TRAVÉS DE LA OBRA DE JESUCRISTO A NUESTRO FAVOR.

6. DEBEMOS RECIBIR A JESUCRISTO COMO NUESTRO SALVADOR, SEÑOR Y REY.

7. PODEMOS HACER ESTO POR MEDIO DE UNA ORACIÓN DE ENTREGA DE NUESTRAS VIDAS A EL.

8. AHORA JESÚS VIVE EN TI, LO MISMO QUE SU ESPÍRITU SANTO.

9. SOMOS SALVOS Y TENEMOS VIDA ETERNA.

10. DEBEMOS AHORA SER COMO UNA LUZ EN LA OSCURIDAD.

11. DEBEMOS SER MISIONEROS EN NUESTRO ENTORNO.

12. MIENRAS ESPERAMOS QUE JESUCRISTO VUELVA.

LECTURA BÍBLICA:

(Efesios 2:1)

Antes ustedes estaban muertos a causa de su desobediencia y sus muchos pecados.

(Efesios 2:2)

Vivían en pecado, igual que el resto de la gente, obedeciendo al diablo —el líder de los poderes del mundo invisible, quien es el espíritu que actúa en el corazón de los que se niegan a obedecer a Dios.

(Efesios 2:3)

Todos vivíamos así en el pasado, siguiendo los deseos de nuestras pasiones y la inclinación de nuestra naturaleza pecaminosa. Por nuestra propia naturaleza, éramos objeto del enojo de Dios igual que todos los demás.

1. DIOS NOS AMA.

(Efesios 2:4)

Pero Dios es tan rico en misericordia y nos amó tanto

(Efesios 2:5)

que, a pesar de que estábamos muertos por causa de nuestros pecados, nos dio vida cuando levantó a Cristo de los muertos. (¡Es sólo por la gracia de Dios que ustedes han sido salvados!)

(Efesios 2:6)

Pues nos levantó de los muertos junto con Cristo y nos sentó con él en los lugares celestiales, porque estamos unidos a Cristo Jesús.

(Efesios 2:7)

De modo que, en los tiempos futuros, Dios puede ponernos como ejemplos de la increíble riqueza de la gracia y la bondad que nos tuvo, como se ve en todo lo que ha hecho por nosotros, que estamos unidos a Cristo Jesús.

(Efesios 2:8)

Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios.

(Efesios 2:9)

La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo.

(Efesios 2:10)

Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás.

(Romanos 8:32)

El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

(Romanos 5:6)

Cuando éramos totalmente incapaces de salvarnos, Cristo vino en el momento preciso y murió por nosotros, pecadores.

(Romanos 5:7)

Ahora bien, casi nadie se ofrecería a morir por una persona honrada, aunque tal vez alguien podría estar dispuesto a dar su vida por una persona extraordinariamente buena.

(Romanos 5:8)

Pero Dios mostró el gran amor que nos tiene al enviar a Cristo a morir por nosotros cuando todavía éramos pecadores.

(Romanos 5:9)

Y, como se nos declaró justos a los ojos de Dios por la sangre de Cristo, con toda seguridad él nos salvará de la condenación de Dios.

(Romanos 5:10)

Pues, como nuestra amistad con Dios quedó restablecida por la muerte de su Hijo cuando todavía éramos sus enemigos, con toda seguridad seremos salvos por la vida de su Hijo.

(Juan 3:16)

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

(1 Juan 4:9)

Dios mostró cuánto nos ama al enviar a su único Hijo al mundo, para que tengamos vida eterna por medio de él.

(1 Juan 4:10)

En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados.

2. PERO TENEMOS PECADOS.

(Eclesiastés 7:20)

No hay una sola persona en la tierra que siempre sea buena y nunca peque.

(Romanos 3:10)

Como está escrito:

No hay justo, ni aun uno;

(Romanos 3:11)

No hay quien entienda,

No hay quien busque a Dios.

(Romanos 3:12)

Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles;

No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.

(Romanos 3:23)

Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios.

(Romanos 3:24)

Sin embargo, con una bondad que no merecemos, Dios nos declara justos por medio de Cristo Jesús, quien nos liberó del castigo de nuestros pecados.

(Romanos 6:23)

Pues la paga que deja el pecado es la muerte, pero el regalo que Dios da es la vida eterna por medio de Cristo Jesús nuestro Señor.

(Romanos 6:22)

Pero ahora quedaron libres del poder del pecado y se han hecho esclavos de Dios. Ahora hacen las cosas que llevan a la santidad y que dan como resultado la vida eterna.

(1 Juan 1:8)

Si afirmamos que no tenemos pecado, lo único que hacemos es engañarnos a nosotros mismos y no vivimos en la verdad.

3. DEBEMOS ARREPENTIRNOS DE NUESTROS PECADOS.

(1 Juan 1:9)

Pero, si confesamos nuestros pecados a Dios, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.

(Hechos 3:19)

Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,

(Marcos 1:14)

Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios,

(Marcos 1:15)

diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.

(Hechos 26:20)

sino que anuncié primeramente a los que están en Damasco, y Jerusalén, y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento.

(Lucas 13:3)

Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.

(Lucas 13:5)

Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.

(Hechos 20:21)

He tenido un solo mensaje para los judíos y los griegos por igual: la necesidad de arrepentirse del pecado, de volver a Dios y de tener fe en nuestro Señor Jesucristo.

4. CRISTO MURIÓ EN LUGAR DE NOSOTROS LLEVANDO NUESTRA CULPA Y CASTIGO.

(1 Pedro 2:24)

quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

(1 Pedro 3:18)

Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios.

(Juan 10:15)

así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.

(Juan 10:17)

Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar.

(Isaías 53:5)

Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

(Isaías 53:6)

Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

(Isaías 53:10) Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.

(Isaías 53:11)

Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos.

(Isaías 53:12)

Por tanto, yo le daré parte con los grandes… por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.

(Hebreos 1:2)

en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;

(Hebreos 1:3)

el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,

(Hebreos 10:10)

En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.

(Hebreos 10:12)

pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios,

(Hebreos 10:14)

porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.

5. HAY UN SOLO CAMINO PARA IR AL CIELO: A TRAVÉS DE LA OBRA DE JESUCRISTO A NUESTRO FAVOR.

(Juan 14:6)

Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

(Hechos 4:12)

Y en ningún otro hay salvación; (Solo en Jesús)

porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

6. DEBEMOS RECIBIR A JESUCRISTO COMO NUESTRO SALVADOR, SEÑOR Y REY.

(Juan 1:12)

Pero, a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios.

(Apocalipsis 3:20)

He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

7. PODEMOS HACER ESTO POR MEDIO DE UNA ORACIÓN DE ENTREGA DE NUESTRAS VIDAS A EL.

Usted puede hacer una oración similar a esta:

Querido Dios en este momento te pido perdón por todos mis pecados y me arrepiento de cada uno de ellos, te agradezco porque moriste en mi lugar en la cruz llevando mi culpa y el castigo que me correspondía, tomo ahora la decisión de seguirte, ponerme bajo tu autoridad y te recibo en mi vida como mi Salvador, Señor y Rey. Gracias porque me has perdonado, adoptado como hijo, por salvarme y darme vida eterna. Muchas gracias. Lléname ahora de tu Espíritu Santo y guíame siempre para que ande en tu voluntad para mi vida. Amén.

8. AHORA JESÚS VIVE EN TI LO MISMO QUE SU ESPÍRITU SANTO.

(Gálatas 2:20)

ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

(2 Corintios 13:5)

¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros….?

(1 Corintios 3:16)

¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?

(1 Corintios 6:19)

¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?

(2 Corintios 6:16)

….Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo:

Habitaré y andaré entre ellos,

Y seré su Dios,

Y ellos serán mi pueblo.

(Colosenses 1:27)

Pues él quería que su pueblo supiera que las riquezas y la gloria de Cristo también son para ustedes, los gentiles. Y el secreto es: Cristo vive en ustedes. Eso les da la seguridad de que participarán de su gloria.

9. SOMOS SALVOS Y TENEMOS VIDA ETERNA.

(Tito 3:5)

nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,

(Juan 10:27)

Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,

(Juan 10:28)

y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.

(Juan 10:29)

Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.

(1 Juan 3:1)

Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios…

(1 Juan 3:2)

Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.

(Romanos 5:1)

Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;

(Romanos 8:1)

Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu Santo.

(Efesios 2:5)

aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),

(Efesios 2:8)

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;

10. DEBEMOS AHORA SER COMO UNA LUZ EN LA OSCURIDAD.

(Mateo 5:16)

Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

(Hechos 5:42)

Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo.

11. DEBEMOS SER MISIONEROS EN NUESTRO ENTORNO.

(Marcos 5:19)

Mas Jesús…. le dijo: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti.

(Marcos 5:20)

Y se fue, y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas había hecho Jesús con él; y todos se maravillaban.

(Mateo 28:18)

Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.

(Mateo 28:19)

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;

(Mateo 28:20)

enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

12. MIENTRAS ESPERAMOS QUE CRISTO VUELVA.

(Juan 14:2)

En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.

(Juan 14:3)

Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

(2 Tesalonicenses 1:7)

y a vosotros… daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder,

(2 Tesalonicenses 1:10)

cuando venga en aquel día para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros).

(1 Tesalonicenses 4:14)

Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.

(1 Tesalonicenses 4:15)

Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.

(1 Tesalonicenses 4:16)

Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

(1 Tesalonicenses 4:17)

Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

Por Gustavo Isbert.

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