¡JESUCRISTO SE APARECIÓ EN MIRAMAR! PROVINCIA DE BUENOS AIRES, ARGENTINA.

¡JESÚS SE APARECIÓ EN MIRAMAR PROVINCIA DE BUENOS AIRES REPÚBLICA ARGENTINA!

Quiero relatarles la verdadera historia (de la cual he sido el principal testigo y protagonista) de cuando Jesucristo se apareció en la ciudad de Miramar, para que pueda comprarse el edificio de la Iglesia Evangélica Cristo Rey calle 21 Nº 1563 ex Teatro Star (único Teatro de la ciudad en ese momento) alrededor de 20 años atrás.

Este es un relato muy resumido de lo que pasó y sería el primer capítulo de varios más que por ahora solo se saben en el cielo.

Con mi familia vivíamos en San Isidro provincia de Buenos Aires y mi familia veraneaba todos los años en Miramar, ciudad balnearia de la costa de Buenos Aires Argentina. Nosotros con mi esposa ya servíamos a Dios pero a raíz de una enfermedad (que producen las grandes ciudades con sus problemas yo me enfermé) de estrés, razón por la cual decidimos trasladarnos a vivir a Miramar y alquilar una modestísima casa en un lugar muy pobre rodeado de gente de mal vivir, que luego por milagros del Señor Jesús nos comenzaron a respetar y el peligro desapareció en parte.

Ya teníamos 4 de los 5 hijos y con ellos pequeños nos mudamos allí.

No nos envió allí ninguna Iglesia y sin el apoyo de ninguna religión conocimos a un pequeño grupo 5 o 6 creyentes que se reunían en una pequeña casa de un pequeño salón que tenía dos cuartos y dos baños que ellos habían construido y pertenecía a una denominación cristiana. Allí fuimos con mi Señora a servir a Dios y por las múltiples ocupaciones de esos creyentes amigos me pedían a mí que predique y con el tiempo quedé junto con mi Señora como los pastores de esa pequeña congregación.

Yo me dedicaba solo a ella y hablando de Dios a la gente comenzaron a venir personas a escuchar de Dios tanto en mi casa como en la Iglesia.

Mas tarde mi Padre compró una casita de 2 dormitorios y me tocó como herencia al fallecer mi madre.

Sucedió que orábamos por un lugar más grande y como orábamos por los enfermos y expulsábamos los demonios de personas poseídas, comenzamos a sentir cierta oposición de parte de la Iglesia madre de otra ciudad mas grande. De allí venían algunos para ser sanados y en ese tiempo no se conocía mucho de la sanidad divina y de los milagros de Dios, por lo cual había cierta resistencia de la dirigencia religiosa nuestra “Iglesia de la cual dependíamos en otra ciudad, por lo cual las personas de la iglesia junto con sus nosotros sus Pastores, tomamos la decisión de cambiar de denominación y entregar el templo a la anterior, en ello hubo resistencia de algunos de nuestra iglesia que como entre todos habíamos puesto de nuestro dinero para construir el pequeño edificio no les parecía justo “entregarlo”, pero prevaleció mi opinión y la de otros, de que habíamos trabajado para esa denominación y debíamos entregar todo y nos quedamos sin nada y “en la calle”, pero por esa actitud, el misionero de la denominación del pequeño edificio me vino a felicitar a mi casa y me dijo que me regalaba o que nos quedáramos con las 50 sillas para que podamos reunirnos aunque sea “al aire libre”.

Allí comenzaron los milagros, a los dos días toca el timbre de mi casa un hombre que yo no conocía que ere el dueño de un almacén en la calle 40 y 25 y me dice que se enteró de nuestra necesidad y que me prestaba sin tener que pagar nada un gran local en el centro de la ciudad enfrente de la plaza en la calle 25 entre 26 y 24 y ante mi asombro me entregó las llaves. Nunca olvidaré lo que hizo ese hombre y Dios lo habrá tenido en cuenta. Simultáneamente a eso, una persona de nuestra iglesia que trabajaba para (el que llamaremos Señor G) en los cines de Miramar del cual ese hombre era el dueño y era el dueño del único Teatro de la ciudad, El Teatro Star (en su calle principal). Esta Señora le habló al dueño y ya que en invierno no se utilizaba, decidió el dueño, que era mejor que lo tuviéramos nosotros para pagar los gastos y cobrar un pequeño alquiler que dejarlo vacío durante todo el invierno, por lo cual llegamos a un acuerdo y me entregó las llaves del mejor lugar de toda la ciudad. Recuerdo que estaba yo sentado en la plaza de Miramar orando y con el corazón partido, por no tener nada y en pocos días estaba sentado allí mismo con las llaves de los dos lugares más importantes de la ciudad. ¡Un maravilloso milagro de Dios! Y comenzamos a hacer reuniones en los dos lugares a horarios diferentes. Quiero comentarles que la primera vez que entré en el Teatro Star ¡Dios me dijo esta es la Iglesia! Y yo lo comenté con muchos y con los asistentes de nuestra iglesia lo que Dios me dijo. Continuamos entonces haciendo reuniones en los dos lugares hasta que me di cuenta que el cansancio era mucho y que no era práctico hacerlas de esa manera, así que me puse a orar a Jesús para que me saque uno de los dos lugares y yo entendería en cual deberíamos poner todos nuestros esfuerzos.

Al día siguiente viene el hombre del almacén y me pide disculpas porque necesitaba el lugar, me lo pidió un poco apenado, pero yo casi salto de alegría al entender la respuesta del Señor. Y le entregué las llaves del local enfrente de la plaza y le di las gracias.

Entonces nos abocamos a seguir alquilando el Teatro aunque recaudábamos casi para sobrevivir (no soy bueno para incentivar a que nos apoyen financieramente) y vivíamos “al día”. Todo parecía ir bien hasta que me llama el dueño del teatro (el Señor G) y me dice que lo va a vender y que ya tenía por lo menos 3 compradores (Compañías de cine y teatro etc.)…se me heló la sangre y sabiendo que no contábamos con ningún ahorro y que ese lugar valía una fortuna y que para colmo yo había asegurado a todos que Dios me dijo que ese sería el lugar de la iglesia quedé muy preocupado y angustiado.

Inmediatamente me puse a orar y lo comenté con unos pocos hermanos de la iglesia (los de más confianza) la situación que para mí era desesperante, no contaba con la ayuda de ninguna religión u organización (aunque ya pertenecíamos a una nueva) ni había posibilidad de préstamos bancarios etc. y la cifra era inalcanzable.

Era (parecía) el fin de todo. Si lo vendían a otro ya la gente no creería que Dios me hablaba y solo oraba y oraba junto con mi esposa y familia que me apoyaban en todo, agravándose el peligro de mi salud (corazón) por la presión de la situación.

Pensaba y pensaba… y el dueño me dijo que ya lo iba a vender, si yo no le ofrecía algo coherente (pues me había dado la prioridad para comprarlo). Seguí pensando como Dios podría obrar y muchísimas veces a lo largo de mi vida vislumbré o sospeché la forma que Dios me habría de responder pero en este caso…. “NADA”. Hasta que llegó el momento más temido por mí: me llama por teléfono el Señor G y me dice que vaya a su oficina en el cine Atlántico enfrente al Teatro Star, lo noté algo nervioso pero me imaginaba “lo peor”, fui orando desesperadamente y cuando llegué es su escritorio lo encontré temblando y con pánico, cosa que me llamó la atención y me dice: Pastor usted no me va a creer lo que me pasó anoche, y me dice hoy iba a vender el Teatro a ciertas personas pero esta noche mientras dormía se iluminó mi cuarto y allí parado estaba al lado mío, nada menos que Jesucristo y me señaló con el dedo y me dijo exactamente esto “NO VENDAS EL TEATRO PORQUE ESE LUGAR ES DE GUSTAVO ISBERT” (No dijo del Pastor, ni de la iglesia, o para una iglesia) Y LUEGO DESAPARECIÓ.

Yo me quedé asombrado y el me dijo que Jesús era real y que le había ordenado eso así que me lo quería vender a mí y le dijo que no a los otros compradores.

Yo comencé a hablarle de Jesús y su salvación a favor de nosotros (y como El lo había visto en persona y ya creía en El) lo guié a orar y a que en ese momento entregue su vida a Jesús y lo reciba en su corazón como su salvador y Rey, y así lo hizo.

Luego de una gran emoción continuó hablando sobre el tema de la venta, (a el le daba lo mismo venderlo a cualquiera) pero lo que no sabía el Señor G que yo ni la iglesia no teníamos dinero, es decir NADA. Me preguntó entonces como se lo pagaría y al yo decirle que no tenía nada quedó muy asombrado y miró hacia arriba como preguntándole algo a Dios.

Entonces me bajó un poco el precio, y seguí diciéndole que no tenía nada, y otra vez miró hacia arriba ya algo enojado: pero me dijo “ME OBLIGAN DE ARRIBA A VENDERSELO A USTED”, y me bajó otra vez el precio y otra vez le dije que no teníamos absolutamente nada, eso pasó varias veces más hasta que me dijo un precio irrisorio y muy barato, (aunque ya estaba bastante enojado), otra vez le dije que no tenía esa cantidad entonces muy enojado y mirando hacia arriba me dijo bueno en unos meses junten un pequeño anticipo y el resto de esa cantidad muy pequeña en comparación al valor del teatro me lo van pagando por mes de a poco y es lo último que le digo (me dijo el Señor G), entonces sentí que Jesús me dijo que aceptara por fe, porque aún eso era mucho dinero para nosotros y le dije que sí.

Entonces con los hermanos de la iglesia fuimos juntando para el anticipo y algunos vendieron algunas cosas y lo pudimos juntar, y se lo dimos al Señor G y compramos el edificio de la iglesia.

Cuando firmaba la venta el Señor G, el escribano le dijo que era un pésimo negocio lo que hacía y el señor G bastante enojado dijo ¡SI NO ME OBLIGARAN DE ARRIBA YO NUNCA LO HUBIERA HECHO! Y entonces yo lo abracé y le dije esta buena acción iba a ser para la bendición y salvación de muchos en esta ciudad y en el mundo y el mayor mérito o recompensa de toda su vida será lo que está haciendo en este momento y le dije este no es su peor negocio sino el mejor y es lo que se llevará al cielo para siempre.

Entonces el se calmó y me abrazó y nos quisimos mucho de allí en adelante y al poco tiempo murió.

En el velorio muchos pensaban (Ya que el Señor G era un poco duro y muy negociante) que no estaría con Dios (sino en otra parte) pero quiero decirle a todos los que conocían al Señor G, que sin ninguna duda él está ahora en el cielo y tiene allí muchos más “Teatros Stars” y propiedades eternas de las que tuvo acá en la tierra. Toda persona que fue, es, y está siendo bendecida en La Iglesia Cristo Rey de Miramar en parte se lo debe al Señor G y por supuesto AL SEÑOR JESUCRISTO que se apareció en Miramar para ordenar que ese lugar sea vendido a mi persona y será una Iglesia para siempre.

Escribí esto que es solo el primer capítulo de la historia, pudiendo ser otros, las luchas, dificultades, oposiciones posteriores que tuvimos, mi lucha con mi corazón, y tal vez en breve les cuente como compré los terrenos de al lado de la iglesia de una manera tan sobrenatural como la del templo. Pastor Gustavo Isbert.

PD: Quiero agradecer a mi esposa que estuvo sufriendo conmigo (prácticamente desde que nos casamos) (por mi enfermedad y dificultades que tuvimos en la obra de Dios) hace alrededor de 40 años, lo mismo que mis hijos que dieron TODO para el Señor Jesús, así como Jesús dio todo por nosotros al morir en la cruz para salvarnos.

Y quiero agradecer a todos los que estuvieron luchando al lado nuestro, héroes de la fe que supieron seguir y confiar en su Pastor. Ellos creyeron en la obra de Dios sobrenatural en Miramar, (aunque muchos otros se fueron).

La realidad es que mucha gente va a “santuarios” a pedir cosas por “supuestas” apariciones, pero la realidad es que NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SE APARECIÓ EN MIRAMAR PARA ORDENAR LA COMPRA Y LA CONTINUACIÓN DE LA IGLESIA CRISTO REY calle 21 Nº 1563 Galería Star (al fondo) (ex Teatro Star) entre las calles 30 y 32 casi enfrente del cine Atlántico (donde tuve la conversación con el Señor G) de la maravillosa “Ciudad de los niños bajo la bendición de Dios” llamada MIRAMAR, en la provincia de BUENOS AIRES, ARGENTINA.

En ese lugar realmente sucedieron y suceden milagros y si usted quiere “peregrinar a algún lado” vaya allí. JESUCRISTO MISMO RESPALDA ESE LUGAR y a los fieles Pastores que están allí para la salvación de muchas almas y el servicio a la comunidad.

Si es parte de la congregación ese edificio es suyo también y si no es parte de la congregación ese lugar está para ayudarle, consolarle hay gente que orará por usted.

Si quiere ser parte de esta obra sobrenatural que nació en la mente de Jesús: sea bienvenido.

Pastor Gustavo Isbert.

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