POR SOBRE TODAS LAS COSAS NECESITO LA GRACIA Y EL FAVOR DE DIOS

SEÑOR MIO POR SOBRE TODAS LAS COSAS NECESITO TU GRACIA Y TU FAVOR PARA HACER TU SANTA OBRA AQUI EN LA TIERRA, TE PIDO QUE ME CONCEDAS ESTA PETICIÓN DE UNA MANERA ABUNDANTE PARA BENDECIR A TODAS LAS PERSONAS QUE TU AMAS Y YO DESEO BENDECIR Y ALCANZAR PARA TI. AMÉN.

Y el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él.
(Lucas 2:40)

Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres.
(Lucas 2:52)

Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.
(Juan 1:16)

Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo.
(Juan 3:27)

Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos.
(Hechos 4:33)

alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.

(Hechos 2:47)

Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.
(Gálatas 1:10)

Y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo.
(Hechos 6:8)

y le libró de todas sus tribulaciones, y le dio gracia y sabiduría delante de Faraón rey de Egipto, el cual lo puso por gobernador sobre Egipto y sobre toda su casa.
(Hechos 7:10)

Por tanto, se detuvieron allí mucho tiempo, hablando con denuedo, confiados en el Señor, el cual daba testimonio a la palabra de su gracia, concediendo que se hiciesen por las manos de ellos señales y prodigios.
(Hechos 14:3)

De allí navegaron a Antioquía, desde donde habían sido encomendados a la gracia de Dios para la obra que habían cumplido.
(Hechos 14:26)

y Pablo, escogiendo a Silas, salió encomendado por los hermanos a la gracia del Señor,
(Hechos 15:40)

Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús;
(1 Corintios 1:4)

Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica.
(1 Corintios 3:10)

Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo.
(1 Corintios 15:10)

Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros.
(2 Corintios 1:12)

Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.
(2 Corintios 12:9)

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