Las Buenas Nuevas. Lección 6

LECCION 6 -Gracia maravillosa-

Para definirla el diccionario emplea palabras como “beneficio”, “favor”, o “benevolencia”. Los teólogos definen la palabra con un solo significado bíblico – <-favor inmerecido". Bajo la gracia Dios no nos trata como merecemos, sino según su misericordia, y eso sin referirse a lo que en justicia merecemos.

Durante la guerra de independencia de los Estados Unidos, vivía en Efrata, Pensilvania, un predicador llamado Pedro Miller. Era amigo personal de Jorge Washington. También vivía en el mismo pueblo un hombre llamado Miguel Wittman, quien detestaba al predicador y hacía todo lo posible para difamarle y oponerse a él.

Sucede que Vittman se vio complicado en un acto de traición, fue arrestado y sentenciado a muerte. Cuando Miller lo oyó, caminó a pie todos los cien kilómetros hasta Fi1adelfia para rogar a Washington que perdonara la vida a Wittman. “Pedro”, dijo Jorge Washington, “no puedo concederle la vida de su amigo”. Miller explicó que Wittman no era amigo suyo sino su enemigo más encarnizado. Al saber esto, Washington, muy conmovido, acordó perdonar al delincuente. Vittman fue liberado y volvió el Efrata con Miller, ya no como enemigo suyo sino como amigo.

¡Esto es gracia! Así es como Dios trata hoya los pecadores.

Corno ya hemos visto, la santidad de Dios fue satisfecha can la muerte de su Hijo en nuestro favor. Ahora nos puede extender su gracia.

¿Por qué tal amor?

Antes de seguir, debemos hacer una pausa reverente para preguntamos “¿Por qué envió Dios a su Hijo unigénito para morir por el hombre pecador? ¿Por qué consintió el Señor Jesús en dar su vida en rescate de muchos? ¿Por qué se dio lo Mejor del cielo a favor de los peores de la tierra? ¿Por qué sirvió una Persona tan digna de Substituto por pecadores tan indignos?

Fue inmerecido

¿Fue porque el hombre lo merecía? ¡Claro que no! El don del amor de Dios fue enteramente inmerecido en cuanto a los pecadores. La criatura no tiene ningún derecho sobre Dios. En verdad hay una absoluta falta de mérito de parte del hombre. El hombre ha quebrantado la ley de Dios y por tanto es enemigo de Dios. Más que suficiente causa hubiera, si Dios le condenara para siempre. Ciertamente no había en el hombre bondad alguna que mereciera el sacrificio del Calvario.

Dios no necesitaba al hombre

¿Fue porque Dios necesitaba al hombre? ¡Qué ridículo! Dios es enteramente independiente y completo en sí. No necesita a nadie ni nada. ¿Necesitaba Dios nuestro servicio? El podría haber fabricado máquinas automáticas que jamás le hubieran desilusionado. ¿Necesitaba nuestra personalidad?, ¿nuestra hermosura?, ¿nuestro talento? Si fuera así, podría haber creado millones más como nosotros que le sirvieran más aceptablemente. ¿Necesitaba nuestro dinero? Él contesta: “Mía es toda bestia del bosque, y los millares de animales en los collados. Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti; porque mío es el mundo y su plenitud” (Salmo 50:10, 12). Dios hizo que existieran los mundos sin la ayuda del hombre (Isaías 40:1.3, 14; Job 38:4), y ¿acaso necesita ahora la ayuda de esta débil criatura del polvo?

El hombre no buscó a Dios

¿Nos amaba Dios porque le buscamos? Al contrario, decíamos en nuestro corazón, “Apártate de nosotros, porque no queremos el conocimiento de tus caminos” (Job 21: 14). Pablo afirma esta actitud, “No hay quien busque a Dios” (Romanos 3:11). Cuando Dios nos envió a sus mensajeros con el Evangelio, los rechazamos abiertamente. Cuando envió a su Hijo, le echamos fuera de la ciudad y le crucificamos, gritando, “No queremos que éste reine sobre nosotros” (Lucas 19:14). “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados”. (I Juan 4:10).

Dios no buscaba recompensa

Pues entonces, ¿nos mostraba misericordia el Señor porque esperaba algo en cambio? Otra vez tenemos que contestar, “No”. Los propósitos de Dios en la redención eran completamente desinteresados. El sabía que no teníamos con qué pagar (Lucas 7:42). El sabía que jamás se le podría recompensar un don tan estupendo.

Pero de alguna manera ¿no debía Dios algo al hombre? De ninguna manera. No debe nada a nadie. “Quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas, a él sea la gloria por los siglos” (Romanos 11:3,5, 36).

Hagamos frente al hecho que Dios sabía que estábamos moral y espiritualmente en bancarrota. Sabía que, al no proveer él la salvación como un don libre, incondicional y sin reserva, nunca seríamos convertidos.

No tenía que hacerla. Como C. Spurgeon lo expresó tan a propósito:

¿Qué le importa al infinito Jehová que tú le sirvas o no? Si te rebelas contra Dios, ¿será él menos glorioso? Si no quieres obedecer al Señor, ¿qué se le da a su felicidad sin par? ¿Brillará su corona menos luminosa, o será su cielo menos resplandeciente porque tú escoges rebelarte contra él?… Si un jején contendiera con aquel alto horno allá, tú ya sabes que sería el fin. Es en tu beneficio que Dios quiere que te rindas a él. ¿Cómo podría ser en el suyo propio?

¿Por qué tal gracia?

¿Por qué, pues, lo hizo? Hay una sola respuesta. Era por gracia indecible, amor sin límite, misericordia vasta, plena y libre (Romanos 5:8). No puede haber otra explicación de por qué el perfecto gozo, felicidad y comunión del cielo se interrumpieran cuando vino el Señor Jesús al mundo como hombre inmaculado y murió sobre la cruel cruz del Calvario para redimirnos para Dios. Gracia maravillosa –es eso lo que fue. Fue que Dios escogió salvamos, simplemente porque lo quiso hacer. Fue que Dios nos amó, sencillamente porque escogió hacerla (Juan 3:16).

¡Gracia insondable!

Ninguno de nosotros puede comprenderlo. Al presente todo lo que podemos hacer es detenemos con reverencia maravillados ante el misterio de Gólgota -y adorar. A través de toda la eternidad Dios nos mostrará más claramente “las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús” (Efesios 2:7).

Como marinero, Juan Newton vivía y trabajaba con una tripulación tan grosera y violenta como jamás saliera al mar. El mismo llevaba una vida corrupta, hundiéndose cada vez más, a pesar de las oraciones de sus amados en casa, hasta que por fin llegó a ser esclavo de un esclavo. Se hallaba, en la parte más baja de su carrera, en el poder de una africana que se deleitaba en hacerle mendigar el pan mismo. Después de su conversión, Newton llegó a ser predicador y renombrado escritor de himnos. Uno de sus himnos más conocidos recuerda los días cuando la gracia de Dios le haló en todo su pecado y necesidad, y mira adelante hacia la eternidad de felicidad que aquella gracia divina hizo posible para su alma:

Sublime gracia del Señor

Que un infeliz salvó;

Fui ciego, mas hoy miro yo,

Perdido y El me halló.

Su gracia me enseñó a temer,

Mis dudas ahuyentó.

¡Oh, cuán precioso fue a mi ser,

Al dar mi corazón!

En los peligros o aflicción

Que yo he tenido aquí;

Su gracia siempre me libró

y me guiará feliz.

Y cuando en Sion por siglos mil

Brillando esté cual sol;

Yo cantaré por siempre allí

Su amor que me salvó.

Tr. C. E. Morales

Lección 6

En el espacio subrayado a la derecha escriba “Verdad” o “Falso” después de las siguientes declaraciones:

1. Dios tendría sobrada razón si nos condenara para siempre.

_____________

2. La Biblia enseña que los hombres buscan a Dios, aún aparte de su gracia.

_____________

3. Dios nos amó simplemente porque quiso.

_____________

4. Nos es fácil comprender la gracia de Dios para con nosotros.

_____________

5. Dios sabía que si él no proveía la salvación como un don gratuito, nunca seríamos salvos.

_____________

En el espacio subrayado a la derecha escriba la letra de la contestación correcta.

6. El significado bíblico de “gracia” demuestra que es

a. un favor inmerecido

b. la actitud que Dios sostiene hacia los que se mueren rechazando su salvación

c. la recompensa merecida que Dios nos da

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7. Dios envió a su Hijo unigénito a morir por nosotros porque

a. merecíamos su intervención a nuestro favor

b. Dios necesitaba un hombre que le sirviera

c. él podía ver lo desesperados que estábamos buscándole

d. él es bondadoso, misericordioso y amante

___________________

8. Como pecador

a. no tengo ningún derecho frente a Dios, porque he quebrantado su ley y me he hecho enemigo suyo

b. tengo derecho sobre Dios, porque todos los hombres son hijos suyos

c. tengo derecho porque Dios me hizo y por lo tanto es responsable por mi pecado

d. tengo derecho sobre Dios, a causa de mis buenas obras y esfuerzos sinceros

___________________

9. El pensar en Gólgota debe

a. tener poco o ningún efecto en nosotros

b. llenamos de reverencia y asombro

c. despertar en nuestro corazón resentimiento contra los que crucificaron al Hijo de Dios

d. inspiramos a mayores esfuerzos para merecer el favor de Dios

___________________

10. Que Dios nos mostrará más claramente en la eternidad las abundantes riquezas de su gracia lo vemos en

a. Juan 1:17

b. 11 Corintios 12:9

c. Efesio 2: 7

d. Colosenses 4:6

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