Discipulado Cristiano. Lección 4.

Lección 4

UN NUEVO OCUPANTE: EL ESPIRITU Santo

Si dependiéramos sólo de nuestras fuerzas, sería imposible poseer una vida cristiana victoriosa. Pero gracias a Dios, porque ha provisto el poder para lograrlo, y para que podamos crecer constantemente en nuestra vida espiritual. No nos ha dejado solos después de perdonar nuestros pecados y darnos vida nueva, sino que ha venido a nosotros en la persona del Espíritu Santo.

A. ¿QUIEN ES EL ESPÍRITU SANTO?

La Biblia nos enseña que el Espíritu Santo es cómo el viento, que no podemos ver, pero que sí percibimos por sus efectos (Jn 3:7-8). Pero Él no es una especie de fuerza eléctrica o energía impersonal, sino que es una persona, la tercera persona de la Trinidad, es decir: Dios. El Señor Jesús siempre se refirió al Espíritu Santo cómo “Él”, y nunca cómo “eso”, pues es una persona y no un objeto (Juan 14:26; 15:26; 16:13).

El Espíritu Santo tiene intelecto, emociones y voluntad, y actúa cómo una persona cabal, y por lo tanto podemos conocerlo y tener comunión con él. Lee los siguientes textos, y anota qué sentimientos o acciones se le atribuyen:

1. Juan 15:26

2. Hechos 8:29

3. Hechos 16:6-7

4. Efesios 4:30

5. Apocalipsis 2:7

Además de ser una persona, la Biblia nos muestra que el Espíritu Santo es Dios, la tercera persona de la Trinidad. Analiza los siguientes textos, y anota qué atributos divinos se le atribuyen:

6. Salmo 139:7

7. Hechos 5:3-4

8. 1 Corintios 2:10-11

9. Hebreos 9:14

Una de las doctrinas distintivas del Cristianismo es la de un Dios Trino: un solo Dios en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Un misterio que aceptamos por fe, aunque no lo podemos entender intelec­tualmente. Lo estudiaremos con más detalle en el Programa de Instruc­ción Doctrinal. Por ahora, ¡gocémonos en el hecho de que EL ESPÍRITU SANTO ES DIOS! y disfrutemos de su ministerio en nuestra vida, trayéndonos todo lo que Cristo ha logrado para nosotros en la cruz.

B. EL ESPÍRITU SANTO EN EL CREYENTE

Al creer en Cristo y recibirlo como nuestro Salvador y Señor, hemos nacido de nuevo, Dios nos ha dado UNA VIDA NUEVA. La Biblia llama también a ese nuevo nacimiento: “NACER DEL ESPÍRITU” (Juan 3:5), revelando el papel importante que el Espíritu Santo cumple en esa experiencia.

Cuando creíste en el Señor Jesucristo, y lo recibiste cómo tu Señor y Salvador, Dios comenzó a vivir en tu vida, y lo hizo en la persona del Espíritu Santo, dando vida a tu espíritu que estaba muerto. El Espíritu Santo es Dios trabajando en ti. Esta es una verdad revelada por la Biblia, que todo aquel que ha nacido de nuevo, tiene el Espíritu Santo morando en él. El nuevo nacimiento no es otra cosa sino el recibir en nuestro espíritu la vida del Espíritu Santo, ¡el mismo Espíritu de Dios!

1. Romanos 8:9. ¿Puedes ser cristiano sin tener el Espíritu Santo?

2. 1 Corintios 6:19-20. Al creer en Cristo, ¿qué ha venido a ser tu cuerpo?

3. 2 Corintios 1:22. ¿Qué has recibido en tu corazón de parte de Dios?

C. EL M MISTERIO DEL ESPÍRITU SANTO

El ministerio del Espíritu Santo en nuestra vida es multiforme. En realidad, todo lo que Dios hace en nosotros tiene cómo fundamento lo que Cristo ganó para nosotros en la cruz, pero lo hace por medio del Espíritu Santo.

Pide en oración que el Espíritu Santo te revele su Palabra, lee cuidadosamente los siguientes versículos, descubriendo lo que él hace en tu vida, y tómalo muy en cuenta cada día, dándole gracias por todo:

1. Juan 14:26: Por ejemplo, en este versículo Jesús dice que el Espíritu Santo nos enseñará las cosas espirituales y nos recordará lo que leemos en las Sagradas Escrituras.

2. Juan 15:26

3. Juan 16:13

4. Hechos 13:2

5. Romanos 8:11

6. Romanos 8:16

7. Romanos 8:26

8. Romanos 15:13

9. Romanos 15:192. Gozo ,

D. EL FRUTO DEL ESPÍRITU

Uno de los ministerios más importantes del Espíritu Santo es repro­ducir el carácter de Cristo en nosotros. La santidad es el atributo esencial de Dios, y Cristo dio su vida no sólo para salvamos de la condenación eterna, sino para restauramos a la imagen y semejanza de Dios en su santidad.

Esto es llamado el FRUTO DEL ESPÍRITU, porque es el resultado de la influencia del Espíritu Santo en nuestra alma (intelecto, sentimien­tos y voluntad), a través de nuestro espíritu. El espíritu renació en la conversión, pero el alma debe ser renovada en un proceso llamado SANTIFICACIÓN, y cuyo resultado es el FRUTO DEL ESPÍRITU

Lee Gálatas 5:22-23. Busca por ti mismo, con la ayuda de un diccionario común o de preferencia de un diccionario bíblico, si puedes disponer de uno, lo que significa cada uno de los aspectos del FRUTO DEL ESPÍRITU que se mencionan, y medita en cuáles te falta avanzar. Pídele en oración a Dios que te ayude a producir esos frutos, porque es una de las cosas más importantes en nuestra vida cristiana.

1. Amor

2. Gozo

3. Paz

4. Paciencia

5. Benignidad

6. Bondad

7. Fe

8. Mansedumbre

9. Templanza

E. CÓMO PODEMOS AFECTAR AL ESPÍRITU SANTO

Hemos visto anteriormente que el Espíritu Santo es una persona, y cómo tal podemos afectarla con nuestras actitudes o nuestro pecado. Al hacerlo así, perderemos mucho de su ministerio en nuestra vida. Anota las maneras en que podemos afectar al Espíritu Santo, de acuerdo con los siguientes versículos:

1. Isaías 63:10

2. Mateo 12:31

3. Hechos 5:3-4

4. Hechos 7:51

5. Efesios 4:30

6. 1 Tesalonicenses 5:19

Si has hecho algo que ha afectado al Espíritu Santo, debes confesar ese pecado, pedirle perdón y rectificar tu actitud o conducta. Al hacerlo con sinceridad y de corazón, puedes estar seguro de que Dios te perdona, y tu comunión con el Espíritu Santo se restaura. Esta es una promesa de la misma Palabra de Dios:

“Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad … Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:5-9).

Memoriza los siguientes versículos

“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.”

(Juan 14:26)

“¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?”

Santiago 4:5

Notas y comentarios

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