Discipulado Cristiano. Lección 9.

Lección 9

UNA NUEVA RESPONSABILINAD: LA MAYORDOMÍA

Dios nos ha mostrado su amor de muchas maneras: hemos recibido el perdón de todos nuestros pecados, se nos ha librado de la condenación eterna y hemos recibido seguridad de la gloria con Dios.

Además, hemos recibido una nueva vida de gozo, paz, y propósito. Tenemos comunión con Dios mediante la oración y la adoración. Tene­mos un nuevo alimento: su Palabra, y hemos sido incorporados a una nueva familia: la Iglesia, donde nos edificamos en la comunión con nuestros hermanos en Cristo. Por todo esto, nuestra deuda con Dios es impagable, y sólo puede haber gratitud eterna en nuestro corazón.

Esto nos lleva a otro tema muy importante: el de NUESTRA RES­PONSABILIDAD PARA CON DIOS. Habiendo sido redimidos del pecado, no podemos seguir viviendo en egoísmo y sin tener en cuenta los propósitos eternos de Dios. Esta NUEVA RESPONSABILIDAD es lo que llamamos en el título de esta lección: LA MAYORDOMÍA CRISTIANA. Veamos, pues, la enseñanza bíblica en cuanto a este tema:

A. EL DERECHO DE PROPIEDAD DE DIOS

Por lo general vivimos, pensamos y sentimos como si fuéramos dueños absolutos de nuestra vida y de las cosas que tenemos. Igualmente el hombre utiliza los recursos naturales, los explota y los usa de manera incorrecta hasta el punto de agotarlos, como si fuera el único dueño de este planeta, ¡y del universo! Pero ¿es así en realidad? ¿Qué dice la Palabra de Dios al respecto? Veamos:

1. Su derecho por creación

a. ¿Dios es dueño de qué cosas según 1 Crónicas 29:11,14?

b. Génesis 2:15: ¿cuáles fueron los dos encargos que Dios dio al hombre con relación a la tierra que había creado?

c. Según Génesis 2:17, ¿Dios le dio al hombre libertad absoluta y sin restricciones?

A la luz de los textos estudiados y de toda la enseñanza bíblica, Dios tiene el derecho absoluto de propiedad sobre todas las cosas y sobre nuestra vida, por ser el Creador. Es lo que algunos llaman su DERECHO POR CREACIÓN.

2. Su derecho por redención

Efesios 2:1 dice: “y él (Cristo) os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados”. Esa era nuestra situa­ción: MUERTOS; viviendo esclavos del pecado, alejados de Dios, y caminando a una condenación eterna. Pero al ser salvos por Cristo, recibiendo una VIDA NUEVA, esta vida en realidad le pertenece a Él, por cuanto habíamos perdido el derecho a la nuestra.

¿Qué ha hecho Dios por nosotros, según los textos siguientes?

a. 1 Corintios 6:20; 7:23

b. Tito 2:14

c. Apocalipsis 5:9

Es importante comprender los conceptos de “redención” y “redimir” en la Biblia. Su significado en el original es el de “comprar”; en algunos casos “comprar a un esclavo con miras a otorgarle la libertad” (Diccio­nario Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento, W. E. Vine).

Dios nos ha redimido, nos ha comprado pagando el precio de nuestra libertad con la sangre del Señor Jesús, quien se ofreció para morir en nuestro lugar, pagando por nuestros pecados. Lo que se llama su DERE­CHO POR REDENCIÓN.

Aplicando estas verdades a tu vida, Dios es tu dueño porque tiene el DERECHO DE PROPIEDAD sobre ti por________ y por________

Esto es lo que implica el concepto del señorío de Jesús. El dijo a los que le seguían: “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?” (Lucas 6:46).

Si le llamamos Señor (traducción del griego kirios, que significa amo, dueño absoluto), estamos reconociendo su derecho de propiedad sobre toda nuestra vida. Esta es la esencia del verdadero cristianismo.

B. LA MAYORDOMÍA DE NUESTRO SER

La verdad del derecho de propiedad de Dios, nos lleva a la NUEVA RESPONSABILIDAD que tenemos, y que es la MAYORDOMÍA DE NUESTRO SER. Es reconocer que ya no vivimos para nosotros mismos, sino para Dios; que sólo somos administradores de la vida que Él nos da, y por lo tanto, debemos hacerlo conforme a su voluntad y no a la nuestra.

El mayordomo, en el contexto de la enseñanza bíblica, es el admi­nistrador de una propiedad ajena. Implica un gran privilegio pero al mismo tiempo una gran responsabilidad. Veamos en la Palabra de Dios qué implicaciones tiene la mayordomía de nuestro ser:

1. La mayordomía reflejada en una vida de santidad

a. ¿Qué desea Dios para nosotros en 1 Tesalonicenses 5:23?

b. ¿Qué debemos hacer según Romanos 12:1 ?

c. ¿En qué cosas debemos usar la mente según Filipenses 4:8?

En estos textos se nos exhorta a guardar en santidad todo nuestro ser: espíritu, alma y cuerpo, evitando la contaminación con el pecado, pues pertenecemos a un Dios santo.

Piensa por unos momentos en qué formas has estado mal usando tu espíritu, alma y cuerpo, y piensa en cómo puedes mejorar la mayordomía de tu vida.

2. La mayordomía reflejada en una vida de servicio

No sólo debemos vivir en santidad, sino que Dios quiere que usemos la vida que nos da para la extensión de su Reino en la tierra. Es el mejor uso que podemos dar a nuestro ser. Fíjate en los siguientes textos:

a. ¿Para qué fuimos comprados según 1 Pedro 2:9?

b. En Mateo 28:18-20, ¿cuál fue el último mandato de Jesús a sus discípulos antes de ascender al cielo?

c. ¿Para qué somos bautizados con el Espíritu Santo, según Hechos 1:8?

El Señor Jesús dio enseñanzas muy claras en cuanto a la mayordomía de nuestra vida por medio de parábolas, como en la de los talentos en Mateo 25:14-30. Cada uno de nosotros hemos recibido dones y talentos, que debemos usar para la gloria de Dios, al ser testigos fieles de su salvación, de su amor y poder..

3. La mayordomía reflejada en el uso de nuestro tiempo

a. ¿Qué nos manda la Palabra de Dios en Efesios 5:16?

b. ¿Cómo debemos usar el tiempo según 2 Timoteo 4:2-3?

Piensa en qué estás mal usando tu tiempo, y cómo puedes ser mejor mayordomo de ese tiempo

C. LA MAYORDOMÍA DE NUESTRAS POSESIONES

Hemos visto por la Palabra de Dios cómo el Señor es dueño de todo nuestro ser: espíritu, alma y cuerpo; y también de nuestro tiempo. Pero Él es también el verdadero dueño de nuestras posesiones, que al fin de cuentas no son nuestras, y que Él nos ha dado simplemente para que las administremos.

En la Biblia, este reconocimiento se hace por medio de los DIEZ­MOS y de las OFRENDAS que damos a Dios.

El DIEZMO, en el Antiguo Testamento, era la décima parte de todo el producto, rebaño y ganado, que era declarado sagrado para Jehová. Las OFRENDAS eran dadas a Dios además del DIEZMO, como señal de gratitud por las bendiciones recibidas.

Veamos la enseñanza de la Palabra de Dios:

1. Génesis 14:20, Abraham dio sus diezmos.

2. Génesis 28:22, Jacob promete pagar sus diezmos.

3. Lucas 18:12, el joven rico daba fielmente sus diezmos.

4. Lee Malaquías 3:8-10. En este pasaje:

a. ¿Qué le reclama Dios al pueblo?

b. ¿En qué le habían robado?

c. ¿Qué les prometió si eran fieles en los diezmos?

En Deuteronomio 26:1-2;12;16-19, los diezmos y ofrendas eran parte del pacto de Dios con el pueblo. Dios prometía bendecirlos y prosperarlos; el pueblo prometía santidad y obediencia. Esta obediencia incluía el diezmo. Así también en el Nuevo Testamento, tenemos pro­mesas de que si le somos fieles y obedientes, Dios nunca nos dejará sin lo que necesitamos.

5. ¿Qué nos exhorta el Señor en Mateo 6:25-32?

6. ¿Qué nos promete la Palabra en Mateo 6:33?

7. ¿Qué principio espiritual se nos da en 2 Corintios 9:6?

El testimonio de muchísimos creyentes, es que si somos fieles en nuestros diezmos, el Señor nos bendice. En cambio, si no cumplimos con nuestros diezmos por incredulidad o por dureza de corazón, perdemos bendiciones, y muchas veces perdemos mucho más de lo que dejamos de dar. ¡CONFÍA EN EL AMOR Y LA FIDELIDAD DE DIOS!

El Diezmo es solo de las ganancias y no de todas las cosas que tenemos. Con eso sostenemos la obra de Dios y la apoyamos, lo mismo que a los ministros dedicados a servir al pueblo de Dios. Dios promete bendecirnos y prosperarnos al colaborar con su obra. ¡Es algo sorprendente! y  ¡funciona!.

Memoriza los siguientes versículos:

“Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.”

Malaquías 3:10

“Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.”

2 Corintios 9:6

Notas y comentarios

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