Discipulado Cristiano. Lección 11.

DISCIPULADO: Avanzando en el discipulado

INTRODUCCIÓN

Bienvenido o bienvenida a esta segunda etapa en tu nueva vida en Cristo, en la cual estarás AVANZANDO EN EL DISCIPULADO, descubriendo verdades prácticas que te permitirán conocer más a Dios, al mismo tiempo que irás creciendo en tu vida espiritual.

Hay un principio común en toda forma de vida: el crecimiento. El mismo principio rige en el ámbito de la vida espiritual. Nacemos espiri­tualmente por la obra del Espíritu Santo en el mismo instante de nuestra conversión; pero el proceso de crecimiento es algo que nos acompaña durante toda la vida.

Cristo es nuestro Salvador y Señor, y también nuestro Maestro. Él llamó a doce discípulos; les predicó, enseñó y les adiestró, y luego les dijo: “Id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”.

Han pasado casi veinte siglos y muchísimas generaciones, y ahora tú eres uno de aquellos discípulos de “todas las naciones”, heredero y receptor de esa promesa de bendición, gracias a la fidelidad de hombres y mujeres fieles al mandato del Señor Jesucristo. Pero sobre todo, gracias a Dios, quien en su infinita e invariable gracia te ha llamado para ser uno de sus hijos amados.

Pero también eres llamado a ser un discípulo de Jesús, y es tu privilegio y responsabilidad el avanzar en este discipulado, siendo cada día más semejante al Maestro, pero también capacitándote para que a tu vez tengas el gozo de poder “ir, y hacer discípulos”.

Al comenzar este estudio, recuerda siempre lo siguiente

a. ORA antes de tu estudio personal de cada lección, pidiendo la ayuda del Espíritu Santo.

b. PREGUNTA con confianza a tu maestro por cada cosa que no has podido entender.

c. DA GRACIAS A DIOS por las cosas que vas descubriendo y que bendicen tu vida.

d. DA A CONOCER las bendiciones que has recibido a tus familiares y amigos cada vez que tengas oportunidades.

e. CONOCE Y AMA a los compañeros de tu Grupo de Discipulado.

f. PON EN PRÁCTICA los principios aprendidos.

Recuerda también las siguientes promesas y mandamientos de la Palabra de Dios:

“Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie … Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien … Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.” Josué 1:3,8, 9

“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos por los otros.” Juan 13:34-35

Recordemos: Cómo estudiar este libro

Es recomendable estudiarlo en grupos de 8 a 12 personas como máximo.

El alumno debe estudiarla lección personalmente durante la semana, pidiendo en oración que el Espíritu Santo le ayude a comprender las verdades de la Palabra de Dios; leyendo y meditando los textos indicados y respondiendo las preguntas que se le hacen, y orando que esa Palabra se haga parte de su ser y le dé forma a su vida.

Una vez por semana se reunirán con un maestro que dirigirá la consideración de la lección, permitiendo en lo posible la intervención de todos los alumnos; aclarando conceptos y guiando a conclusiones prác­ticas para la vida.

En cada sesión se puede dar testimonio de situaciones concretas en las que lo estudiado fue de bendición para cada uno de ellos, a fin de enriquecer la enseñanza con experiencias de la vida diaria.

Obedece a Dios cada momento. “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él” (Juan 14:21).

Habla a otros de lo que Cristo ha hecho y hace por ti. Da a conocer a otros el maravilloso amor de Dios, que también es para ellos.

Lección 11

CÓMO HABLAR DE CRISTO A OTROS

Uno de los primeros resultados en la vida de una persona al nacer de nuevo, es un vivo deseo de hacerle conocer a otros lo que está experimentando en su nueva vida en Cristo. Esto es lo que la Biblia llama “testificar”, o “dar testimonio” o “ser testigos” de Cristo. Y es una de las pruebas de una conversión genuina a Cristo.

Alguien ha dicho que testificar es: “Un mendigo diciéndole a otro mendigo dónde conseguir pan”. Es el deseo de hacerle conocer a otros el gozo de haber encontrado el Pan de Vida, Jesucristo, quien ha saciado la necesidad más profunda de nuestra alma. Es el deseo de que otros experimenten el mismo gozo y bendición.

1. RAZONES PARA TESTIFICAR

1. ¿Cuáles fueron las 4 cosas que ordenó Jesús a sus discípulos según Mateo 28:18-20?

2. ¿Para qué hemos sido bautizados con el Espíritu Santo según Hechos 1:8?

3. Según Romanos 1:14-16

a. ¿Qué se consideraba Pablo para con todos?

b. ¿Que estaba dispuesto a hacer?

c. ¿Por qué estaba pronto a anunciar el evangelio?

4. Según Hechos 8:1,4, ¿fueron los apóstoles o los discípulos quienes anunciaron el Evangelio?

5. Testificando es una de las maneras en que respondemos al amor de Dios demostrado en Cristo: 2 Corintios 5:14-15. 1

6. Ezequiel 3:18-19 es una amonestación muy solemne con referencia al testimonio para salvación: “Cuando yo dijere al impío: De cierto morirás; y tú no le amonestares ni le hablares … el impío morirá por su maldad, pero su sangre demandaré de tu mano. Pero si tú amonestares al impío, y él no se convirtiere de su impiedad y de su mal camino, él morirá por su maldad, pero tú habrás librado tu alma.”

7. Hay gozo en ganar almas para el Reino de Dios, porque las estamos arrancando de un camino seguro a la condenación eterna y de una vida sin propósito ni esperanza (Salmo 126:5-6).

2. CÓMO PRESENTAR EL EVANGELIO

Lo que sigue es sólo una orientación fundamental para ayudarte a testificar a tus familiares y amigos, considerando que todavía no tienes mucho conocimiento de la Palabra de Dios, pero sí mucho deseo de dar a conocer a Cristo a ellos. Posteriormente podrás llevar un estudio de discipulado práctico para la evangelización, donde recibirás una capaci­tación mayor para ser un ganador de almas, a la vez que podrás luego enseñar a otros para que hagan lo mismo.

A. CONSIDERACIONES PREVIAS

a. Recuerda que tu responsabilidad es sólo presentar el mensaje de salvación de la mejor manera posible. No es tu tarea o responsabi­lidad convertir a la gente. La salvación de una persona es algo sobrenatural, que requiere del poder sobrenatural de Dios (Zacarías 4:6), y no depende de la elocuencia o la capacidad humanas.

b. Aunque vas a aprender algunos principios y pautas para testificar, y aunque debes hablar del Señor en toda oportunidad que se te presente, también debes DEPENDER DE LA DIRECCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO para determinar la persona, el momento apro­piado y las palabras apropiadas para que tu testimonio tenga la mayor efectividad.

c. ORA de manera definida por la obra del Espíritu Santo sobre la persona antes, durante y después de testificarle.

d. HAZLO CON AMOR Y PACIENCIA.

e. ¡NUNCA DISCUTAS! Las discusiones nunca ayudan a ganar a las personas sino a alejarlas de Cristo. Podrás ganar la discusión, pero habrás perdido un alma.

f. NO TE DESANIMES si algunos no aceptan tu testimonio, o no se convierten. Otros lo harán. Sigue orando e insiste. No te están rechazando a ti, sino a Cristo. Recuerda la oración de Jesús en favor de los que le crucificaban: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”.

B. CÓMO COMENZAR

a. INTERÉSATE POR LA VIDA DE LA PERSONA a quien testifi­cas. Quizá tengas que comenzar hablando de temas generales o seculares.

b. INTRODUCE GRADUALMENTE EL TEMA ESPIRITUAL, de una manera natural y no forzada. Si notas que la persona no quiere entrar en el terna, no insistas. Ora que Dios te dé otra oportunidad.

c. DA TU TESTIMONIO PERSONAL en forma breve, recalcando los aspectos positivos, y dando siempre el primer lugar al Señor.

C. LAS DOS PREGUNTAS DE DIAGNÓSTICO

Si no conoces a la persona, estas dos preguntas te ayudarán a descubrir con mucha probabilidad su verdadera condición espiritual. Si la conoces y sabes que no ha nacido de nuevo, te pueden ayudar a entrar en el tema. Puedes variar las palabras, pero manteniendo la idea principal.

a. Si murieras hoy, ¿estás seguro (o segura) de que irías al cielo? Si responde que no está seguro o segura, puedes contarle cómo tú tampoco lo estabas, hasta que descubriste por la Biblia que sí era posible estar seguro. Si te responde que sí está seguro, no lo contradigas. Entonces añade la siguiente pregunta

b. Supongamos que mueres esta noche y tienes que presentarte ante Dios. Si Él te preguntara: “¿Por qué debo permitirte entrar al cielo?”, ¿qué le responderías? Si da cualquier otra razón que no sea la fe en la obra de Cristo en la cruz, sabes que probablemente no ha nacido de nuevo. Es muy común que estén confiando en sus buenas obras, o en que no hacen daño a nadie.

Sin necesidad de decirle que está equivocado, y reconociendo lo importante que es todo esto, puedes comenzar a presentarle el plan de salvación, con todo el entusiasmo que el Espíritu Santo ponga en tu corazón.

D. UN BOSQUEJO DEL EVANGELIO

Aprende de memoria este bosquejo, pero considéralo siempre sólo como una ayuda. Mantente flexible para variarlo según te dirija el Espíritu Santo, y de acuerdo con el desarrollo del diálogo y a las reacciones de la persona.

Este bosquejo está desarrollado en el folleto “CÓMO OBTENER LA VIDA ETERNA”, que puedes utilizar como una ayuda para aclarar conceptos en tu propia mente, o también para la presentación del mensaje mismo. Regálale un ejemplar al final, haya hecho o no su decisión por Cristo.

De preferencia usa la Biblia, haciendo que la persona lea los versí­culos por ella misma. Trata de añadir otros versículos similares de tu

propia “cosecha”, los que harán tu testimonio más auténtico, personal y variado.

EL BOSQUEJO

a. Dios ama al ser humano

Juan 3:16: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.

b. Pero el hombre es pecador

Romanos 3:23: “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”.

c. Y el pecado tiene un castigo

Romanos 6:23: “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro”.

d. Pero Cristo sufrió nuestro castigo

Romanos 5:8: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”.

e. Por eso nuestra salvación es gratuita

Efesios 2:8-9: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”.

f. Debemos recibir a Cristo como nuestro Salvador Juan L 12: “Mas a todos los que le recibieron (a Cristo), a los que creen en su nombre, les dio potestad de hacerse hijos de Dios.”

g. Y reconocerlo como el Señor de nuestra vida Romanos 10:9: “Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo”.

E. GUIÁNDOLO A LA DECISIÓN

Este es el momento culminante de la presentación del Evangelio. Debe hacerse en oración, pidiendo que el Espíritu Santo obre en el corazón de la persona. Las preguntas que siguen son sólo modelos o ejemplos.

a. La pregunta calificadora

· ¿Has entendido bien lo que Cristo ha hecho por ti?”

· ¿Te das cuenta de que Cristo quiere entrar en tu vida como tu

Salvador y Señor; perdonar todos tus pecados y darte vida eterna? Si la respuesta es afirmativa, prosigue a

b. La pregunta de decisión

· “¿Quieres confiar solamente en Cristo para el perdón de tus pecados y para tu salvación?”

· “¿Estás dispuesto a arrepentirte de tus pecados y seguir a Cristo?”

· “¿Quieres recibir a Cristo como tu Salvador y como el Señor de tu vida?”

Si la respuesta es afirmativa, pídele que repita contigo

c. La oración de decisión, con palabras como éstas

“Señor Jesús, reconozco que soy un pecador (pecadora), y que necesito tu perdón. Me arrepiento de mis pecados. Creo que pagaste por ellos al morir en mi lugar, pero que luego resucitaste y que vives para siempre. Te invito a entrar en mi vida como mi Salvador personal. Te reconozco como el Señor de mi vida. Recibo la vida eterna que me ofreces. Gracias, Señor.”

Termina orando por la persona.

Dale confianza y reafirma la seguridad del perdón de sus pecados y de la vida eterna, dando gracias y la gloria a Dios!

Memoriza los siguientes versículos

“Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”

Mateo 28:18-20

“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.”

1 Pedro 2:9

Notas y comentarios

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