Discipulado Cristiano. Lección 15.

Lección 15

CÓMO CRECE LA FE

Hemos visto en la lección anterior lo que es la fe, según la revelación misma de la Palabra de Dios en Hebreos 11:1: “la certeza de lo que se espera; la convicción de lo que no se ve”.

Vimos también que nuestra fe se basa en la Palabra eterna de Dios, así como en su misma naturaleza como un Dios todopoderoso para quien nada es imposible; y un Dios veraz en cuyas revelaciones de los misterios eternos y promesas podemos confiar absolutamente. 2 Timoteo 3: 15-17; 2 Pedro 1:19-21.

Veamos dos cosas más que la Palabra de Dios nos enseña en cuanto a la fe

  1. Según Efesios 2:8, ¿la fe es algo que podemos tener por nosotros mismos?

(Efesios 2:8)

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;

  1. En Romanos 12:3, ¿cuánta fe ha recibido de Dios cada uno?

(Romanos 12:3)

Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.

Pero aunque la fe es algo que hemos recibido, conforme a la medida de Dios para cada uno, también leemos en la Palabra de Dios que esta fe debe crecer (2 Corintios 10:15) y debe ir completándose (l Tesalonicen­ses 3:10).

Dice Romanos 1:17 que “el justo por la fe vivirá”. Si a esto añadimos la verdad de que todas las cosas en el mundo espiritual las recibimos por fe, nos damos cuenta de lo importante que es el que nuestra fe crezca constantemente.

Por medio de esta lección, descubrirás en la misma Palabra de Dios los principios espirituales que permitirán que tu fe crezca, y puedas así agradar más a Dios, y apropiarte más y más de las bendiciones que tiene para ti. De esta manera, tu vida cristiana será en realidad emocionante, con continuas experiencias nuevas con Dios, y de un crecimiento conti­nuo hacia “la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:13).

1. LA FE CRECE POR LA PALABRA

Romanos 10:17 dice que la fe viene por el oír la palabra de Dios Dwight L. Moody, uno de los grandes evangelistas en la historia moderna de la iglesia, nos da una excelente aplicación de este versículo cuando nos da a conocer el testimonio de su propia experiencia:

“Yo oraba pidiendo fe, y pensaba que un día iba a venir la fe sobre mí como un rayo. Y la fe no venía. Pero un día leí en el capítulo diez de Romanos: «la fe es por el oír, y el oír por la Palabra de Dios» (v.17). Antes yo cerraba mi Biblia y oraba pidiendo fe. Ahora abro mi Biblia y comienzo a estudiarla. Desde entonces mi fe ha estado creciendo.”

En Juan 4:29, la mujer samaritana dice a los hombres de su ciudad: “Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo?”

En los versículos 39 al 42 se nos dice que “muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él [en Cristo] por la palabra de la mujer… Entonces vinieron los samaritanos a él y le rogaron que se quedase con ellos; y se quedó allí dos días. Y creyeron muchos más por la palabra de él, y decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo.”

De este pasaje se deduce que los samaritanos creyeron en Jesús por el testimonio de la mujer; pero su fe creció cuando escucharon la palabra hablada por Jesús mismo. Nosotros no podemos escuchar con nuestros oídos físicos a Jesús, pero la Biblia es la Palabra de Dios, como si Él o Jesús mismo nos estuvieran hablando personalmente.

Ella nos revela muchas cosas que tienen que ver con el mundo espiritual: su naturaleza, sus leyes; y especialmente con Dios mismo: su pensamiento, sus propósitos eternos, su obrar, sus atributos, etc.

También contienen las promesas de Dios para ti. En la medida en que las conozcas y leas en ellas la forma maravillosa en que Dios ha cumplido siempre con su palabra y sus promesas, tu fe irá creciendo y se fortalecerá, porque “la fe viene por el oír… la Palabra de Dios”.

2. LA FE CRECE POR LA ORACIÓN

Lee el relato de la liberación del muchacho endemoniado en Mateo 17:14-21, y descubre por ti mismo la relación que hay entre la oración y la fe.

a. Por qué los discípulos no pudieron echar fuera el demonio del muchacho, según el v.20?

b. ¿Qué pudiéramos hacer si tuviéramos suficiente fe?

c. ¿Cómo podemos tener esa clase de fe?

Oración y ayuno son dos cosas que hacen crecer nuestra fe. La oración, porque es tener una experiencia personal con Dios. Así podemos conocer más personalmente a Dios, en quien descansa, a fin de cuentas, toda fe. El ayuno, porque al no depender de las cosas materiales, nos hace depender más de Dios, y ejercita así nuestra fe.

En Marcos 9:23-29, el relato paralelo de la liberación del muchacho endemoniado, Jesús le dice al padre del muchacho: “Si puedes creer, al que cree todo le es posible”. El padre creía lo suficiente como para pedir ayuda a Jesús, pero es consciente que no tiene tanta fe como para estar seguro de que su hijo sanaría. Y con gran ingenuidad exclama: “Creo, ayuda mi incredulidad”.

Es lo mismo que podemos hacer nosotros. Orar pidiendo a Dios más fe. Él responderá nuestra oración, y nuestra fe crecerá.

3. LA FE CRECE POR EL EJERCICIO DE ELLA
Lee Josué 1:3. ¿Qué le había entregado Dios a Josué?

Josué tenía que ir avanzando paso a paso, y la conquista iría de acuerdo con su propia determinación de avanzar por fe. Así ocurre con nosotros. Si actuamos de acuerdo con el “tamaño” de nuestra fe, y damos un paso, al comprobar que Dios sí responde, podremos continuar con otro paso, y otro, obteniendo más y más de la “tierra prometida” por Dios.

Fe no es sólo creer lo que dice la Palabra de Dios. Es actuar basándose en ella. Mientras más actúes basándose en la Palabra, ejercitarás tu fe y ella crecerá.

En Marcos 9:23-24, el padre no tenía mucha fe, pero usó la poca que tenía. Con toda seguridad, al ver el resultado de esa poca fe la liberación de su hijo- estaría más dispuesto a creer y confiar en el poder de Jesús en una próxima oportunidad.

El ejercicio de la fe siempre implica el riesgo de fracasar. Por ese temor muchas veces no nos animamos a orar por los enfermos; a confiar en Dios para nuestra propia sanidad; confiar en la solución divina para un gran problema, etc.

En 1 Pedro 1:3-9, ¿qué obtenemos por medio de la fe?

a. v.5

b. v.9

c. Según el v.7 ¿Qué hace Dios con nuestra fe?

Sin embargo, tu fe no podrá ser sometida a prueba si no la ejercitas, y si nunca ejercitas tu fe, nunca podrás comprobar la fidelidad de Dios que tu fe sí funciona. EJERCITA TU FE, Y ELLA IRA CRECIENDO.

4. LA FE CRECE POR LA CONFESIÓN DE ELLA

La confesión de nuestra fe es una enseñanza totalmente bíblica, pero en algunos casos ha sido tergiversada y en otros, injustamente criticada.

a. ¿Qué dice Romanos 10:10?: Qué debemos.______________ con el corazón, pero que debemos___________con la boca.

b. En Marcos 11:23 ¿qué nos será hecho: ¿lo que creemos, o lo que decimos?

¿Por qué es tan importante que “digamos” lo que creemos; es decir, ¿por qué es tan importante la confesión de nuestra fe? Porque es la confirmación o demostración de nuestra fe. Es correr el riesgo; es exponernos; y esto es la verdadera prueba de nuestra fe.

Debemos tomar en cuenta de que siempre la confesión sigue a la fe. No al revés. La fe en nuestra sanidad es espiritual y no una autosugestión mental que se basa en repetir mecánicamente: “Estoy sano … Estoy sano … Estoy sano”, cuando todas las pruebas y nuestro corazón dicen lo contrario.

Si tenemos fe en que Dios ya está obrando para nuestra sanidad, aunque los síntomas todavía no desaparecen, podemos confesar esa fe y decir: “Yo creo que Dios me está sanando”, o “Yo creo que me sanará”, y darle gracias. La fe es confiar en la Palabra de Dios y en el testimonio del Espíritu más que en las circunstancias o manifestaciones físicas.

Al confesar nuestra fe ya la ejercitamos y reafirmamos. Y al hacerlo así ella crece. ¡NO TEMAS Y CONFIESA TU FE!

Es necesario con relación a la confesión de la fe aclarar algo. Se ha usado el texto en Proverbios 6:2: “Te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en los dichos de tus labios” para afirmar que al confesar cualquier cosa, quedamos atados a esa confesión. Por ejemplo, si decimos: “Parece que me va a dar la gripe”, nos va a suceder.

Todo texto bíblico debe interpretarse a la luz de su contexto, y Proverbios 6:2 debe ser considerado en su contexto, que va del v.1 al 5: “Hijo mío, si salieres fiador por tu amigo, si has empeñado tu palabra a un extraño, te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en los dichos de tus labios. Haz esto ahora, hijo mío, y líbrate, ya que has caído en la mano de tu prójimo; ve, humíllate, y asegúrate de tu amigo. ..”

Vemos con claridad que se trata de empeñar la palabra en una fianza por otra persona, cosa que no aconseja la Palabra de Dios, la que está de acuerdo con Proverbios 11:15: “Con ansiedad será afligido el que sale por fiador de un extraño; mas el que aborreciere las fianzas vivirá seguro.” Pero no podemos vivir angustiados pensando que cada palabra que sale de nuestra boca nos va a esclavizar, porque sería una forma sutil de superstición.

Memoriza los siguientes versículos

“Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.”

Romanos 10:10

“Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”

Romanos 10:17

2 Corintios 10:15)

No nos gloriamos desmedidamente en trabajos ajenos, sino que esperamos que conforme crezca vuestra fe seremos muy engrandecidos entre vosotros, conforme a nuestra regla;

(1 Tesalonicenses 3:10)

orando de noche y de día con gran insistencia, para que veamos vuestro rostro, y completemos lo que falte a vuestra fe?

(Romanos 1:17)

Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.

(Efesios 4:13)

hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;

(Romanos 10:17)

Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.

(Juan 4:29)

Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo?

(Josué 23:14)

Y he aquí que yo estoy para entrar hoy por el camino de toda la tierra; reconoced, pues, con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, que no ha faltado una palabra de todas las buenas palabras que Jehová vuestro Dios había dicho de vosotros; todas os han acontecido, no ha faltado ninguna de ellas.

(1 Reyes 8:56)

Bendito sea Jehová, que ha dado paz a su pueblo Israel, conforme a todo lo que él había dicho; ninguna palabra de todas sus promesas que expresó por Moisés su siervo, ha faltado.

(Marcos 9:23)

Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.

(Lucas 17:14)

Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados.

(Josué 1:3)

Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie.

(1 Pedro 1:9)

obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.

(Romanos 10:10)

Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

(Marcos 11:23)

Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.

(Lucas 17:5)

Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe.

(Lucas 17:6)

Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería.

(Mateo 17:18)

Y reprendió Jesús al demonio, el cual salió del muchacho, y éste quedó sano desde aquella hora.

(Mateo 17:19)

Viniendo entonces los discípulos a Jesús, aparte, dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera?

(Mateo 17:20)

Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.

(Juan 16:23)

En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.

(Juan 16:24)

Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

(Salmos 60:12)

En Dios haremos proezas,

Y él hollará a nuestros enemigos.

(Hebreos 11:6)

Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario y ayudanos a que se conozca el sitio!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s