Discipulado Cristiano. Lección 40. El Reino de Dios. Parte 5.

El Reino de Dios (Jesús es el Rey)

(Lucas 1:31-33) El Ángel le dijo a la virgen María:

Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.

Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su Reino no tendrá fin.

(2 Samuel 7:12-13) Dios le dijo al Rey David:

Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino.

El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino. (Se refiere a Jesús) (José y María eran descendientes del rey David).

(2 Samuel 7:14)

Yo le seré a él padre, y él me será a mí Hijo.

(2 Samuel 7:16)

Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente. Un descendiente del rey David reinaría eternamente: Jesús.

(Hechos 1:3) Jesús resucitado hablaba principalmente del Reino de Dios a sus discípulos.

a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del Reino de Dios.

(Hechos 1:6-8)
Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo:
Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?

Les dijo:
No os toca a vosotros saber los tiempos o las ocasiones que el Padre puso en su sola potestad;

pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra. El Reino de Dios estaba disponible para que entren personas de todas las naciones y a ellas son enviados sus seguidores.

(Romanos 11:25-26) Este es el tiempo de los gentiles (no judíos) pero pronto se abrirá de nuevo las puertas de salvación a los Judíos.

Hermanos, quiero que sepan este designio secreto de Dios, para que no presuman de sabios: los israelitas se han endurecido en parte, pero solo hasta que hayan entrado todos los que no son de Israel.

Cuando esto suceda, todo Israel alcanzará la salvación, pues la Escritura dice:

“El libertador vendrá de Sión (Jerusalén) y apartará de Jacob la maldad.

(Lucas 21:24)

Caerán a filo de espada y se les llevará cautivos a todas las naciones. Los gentiles pisotearán a Jerusalén, hasta que se cumplan los tiempos señalados para ellos.

(Lucas 21:31)

Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios. (Se refiere a su venida visible).

(Marcos 11:9-10) Los judíos del tiempo de Jesús sabían estas cosas.

Y los que iban delante y los que venían detrás (de Jesús) daban voces, diciendo: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!

¡Bendito el Reino de nuestro padre David que viene! ¡Hosanna en las alturas!

(Marcos 15:43)

José de Arimatea, miembro noble del concilio, que también esperaba el Reino de Dios, vino y entró osadamente a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.

(Hechos 17:7) Los Cristianos hablaban del Rey Jesús.

a los cuales Jasón ha recibido; y todos éstos contravienen los decretos de César, diciendo que hay otro rey, Jesús.

(Daniel 6:26) En el Antiguo Testamento ya se hablaba de estas cosas. El Rey Darío dijo:

De parte mía es puesta esta ordenanza: Que en todo el dominio de mi reino todos teman y tiemblen ante la presencia del Dios de Daniel; porque él es el Dios viviente y permanece por todos los siglos, y su Reino no será jamás destruido, y su dominio perdurará hasta el fin.

Al profeta Daniel se le rebelaron estas cosas:

(Daniel 7:13-14)

Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, (Jesús) que vino hasta el Anciano de días (Dios Padre), y le hicieron acercarse delante de él.

Y le fue dado dominio, gloria y Reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su Reino uno que no será destruido.

(Daniel 7:18) Los seguidores de Jesús reinaremos con El.

Después recibirán el reino los santos del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre.

(Daniel 7:22)

hasta que vino el Anciano de días, y se dio el juicio a los santos del Altísimo; y llegó el tiempo, y los santos (todos los que se apartaron para Dios, sean ministros religiosos o no, hombres, mujeres niños, ancianos etc.) recibieron el reino.

(Daniel 7:27)

y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán.

(Apocalipsis 5:9-10)

y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;

y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.

(Apocalipsis 22:5)

No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos. (Se refiere a los seguidores de Jesús).

(Apocalipsis 17:14)

Pelearán contra el Cordero, (Jesús) y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; (Nosotros) y los que están con él son llamados y elegidos y fieles.

(Apocalipsis 19:16)

Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES. Esto es lo que es Jesús.

Jesús reveló los misterios del Reino de Dios a sus seguidores.

(Mateo 13:35)

para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo:

Abriré en parábolas mi boca;

Declararé cosas escondidas desde la fundación del mundo.

(Marcos 4:11)

Y les dijo: A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas;

(Mateo 3:1-2)

En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea,

y diciendo: Arrepentíos, porque el Reino de los cielos se ha acercado. Este es el mismo mensaje que debemos predicar hoy.

(Marcos 1:14-15)

Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del Reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.

(Mateo 4:23)

Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del Reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

(Mateo 5:19)

De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el Reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el Reino de los cielos.

(Mateo 6:10) Debemos orar así:

Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

(Mateo 6:33)

Por lo tanto, pongan toda su atención en el Reino de los cielos y en hacer lo que es justo ante Dios, y recibirán también todas estas cosas.

(Mateo 6:33)

Mas buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

(Mateo 7:21)

No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el Reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

(Mateo 9:35) Jesús predicaba y hacía esto:

Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del Reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

(Mateo 10:7-8) Jesús nos mando a hacer lo mismo que El.

Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado.

Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.

(Mateo 10:7-8)

Vayan y anuncien que el reino de los cielos se ha acercado.

Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien de su enfermedad a los leprosos y expulsen a los demonios. Ustedes recibieron gratis este poder; no cobren tampoco por emplearlo. (Debemos emplear el poder que ya nos ha sido dado a favor de las personas.

(Mateo 11:11)

De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el Reino de los cielos, mayor es que él.

(Mateo 12:26) El diablo es el jefe del reino de las tinieblas.

Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, pues, permanecerá su reino?

(Mateo 12:28) Este nuevo tiempo prosigue hoy y hasta la venida de Jesús a buscar a los suyos.

Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el Reino de Dios.

(Mateo 13:11)

El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del Reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.

(Mateo 13:43)

Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga.

(Mateo 16:28)

De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su Reino.

(Mateo 23:13-14)

Más ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando.

(Lucas 11:52)

“¡Ay de ustedes, maestros de la ley!, que se han apoderado de la llave del conocimiento; pero ni ustedes mismos entran ni dejan entrar a los que quieren hacerlo.”

(Mateo 16:19) Jesús dijo a pedro y a todos sus seguidores:

Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que tú ates aquí en la tierra, también quedará atado en el cielo, y lo que tú desates aquí en la tierra, también quedará desatado en el cielo.

(Esto es para todos los hijos de Dios) Mateo 18: 18, De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.

(Mateo 24:14) Esto se debe predicar ahora:

Y será predicado este evangelio del Reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.

(Mateo 25:34) Esto acontecerá en la venida del Rey:

Entonces el Rey (Jesús) dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.

(Mateo 26:29)

Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el Reino de mi Padre.

(Marcos 1:14-15)

….Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del Reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.

(Marcos 9:1)

También les dijo: De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder.

(Marcos 9:47) Jesús siempre se refiere al Reino y no a una determinada religión.

Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el Reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno,

(Marcos 12:34) Esta persona estaba cerca del Reino de Dios pero aún no había entrado (no estaba en el Reino)

Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dijo: No estás lejos del Reino de Dios. Y ya ninguno osaba preguntarle.

(Lucas 4:43)

Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del Reino de Dios; porque para esto he sido enviado.

(Lucas 8:1)

Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del Reino de Dios, y los doce con él.

(Lucas 9:1-2) Les dio poder para cumplir las señales de la presencia del Reino de Dios.

Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades.

Y los envió a predicar el Reino de Dios, y a sanar a los enfermos.

(Lucas 9:11)

Y cuando la gente lo supo, le siguió; y él les recibió, y les hablaba del Reino de Dios, y sanaba a los que necesitaban ser curados.

(Lucas 9:27)

Pero os digo en verdad, que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que vean el Reino de Dios.

(Lucas 9:60)

Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el Reino de Dios.

(Lucas 10:9)

y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el Reino de Dios.

(Lucas 10:11) Esto debían decirles a los que los rechazaban:

Aun el polvo de vuestra ciudad, que se ha pegado a nuestros pies, lo sacudimos contra vosotros. Pero esto sabed, que el reino de Dios se ha acercado a vosotros.

(Lucas 11:20) Echar demonios es una señal de la presencia del Reino de Dios.

Más si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, ciertamente el Reino de Dios ha llegado a vosotros.

(Lucas 12:32)

No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el Reino.

(Lucas 13:29)

Porque vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios.

(Lucas 14:23)

Dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa.

(Lucas 16:16)

La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el Reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él.

(Lucas 17:20-21)

Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El Reino de Dios no vendrá con advertencia,

ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el Reino de Dios está entre vosotros. (En este momento).

(Lucas 21:31) Cuando se vean las señales que nos dijo Jesús es porque su venida a establecer el Reino en la tierra de una manera visible está muy cerca.

Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el Reino de Dios.

(Lucas 22:29-30)

Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí,

para que comáis y bebáis a mi mesa en mi Reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel.

(Lucas 23:42-43) Aún el ladrón de la cruz sabía de estas cosas, que Jesús era el Rey y que vendría de nuevo.

Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu Reino.

Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.

(Juan 3:3) El requisito para entrar al Reino de Dios es:

Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el Reino de Dios.

(Juan 3:5)

Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios.

(Juan 3:7)

No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.

(Hechos 1:3) Jesús al resucitar hablaba sobre el Reino de Dios y no sobre otras cosas.

a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del Reino de Dios.

(Hechos 8:12) los seguidores de Jesús anuncian el Reino de Dios.

Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del Reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.

(Hechos 19:8)

Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del Reino de Dios.

(Hechos 20:25)

Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el Reino de Dios, verá más mi rostro.

(Hechos 28:23)

Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el Reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas.

(Hechos 28:31)

predicando el Reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento.

Quienes no heredarán el Reino de Dios:

(1 Corintios 6:9-11)

¿No sabéis que los injustos no heredarán el Reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,

ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.

Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

(Gálatas 5:21)

envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el Reino de Dios.

(Efesios 5:5)

Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.

(Colosenses 1:13)

el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo,

(Colosenses 4:11)

y Jesús, llamado Justo; que son los únicos de la circuncisión que me ayudan en el reino de Dios, y han sido para mí un consuelo.

(1 Tesalonicenses 2:12)

y os encargábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su Reino y gloria.

(2 Timoteo 4:1)

Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su Reino,

(Hebreos 12:28)

Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia;

(Santiago 2:5)

Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del Reino que ha prometido a los que le aman?

(Apocalipsis 11:15) Esto es lo único que quedará:

El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los Reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él (Jesucristo) reinará por los siglos de los siglos.

(Hechos 26:18) Jesús comisiona a Pablo (y a nosotros)

para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; (del reino de las tinieblas al Reino de la luz) para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.

(Filipenses 3:20)

Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

(Efesios 2:19)

Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,

Esto estaba escrito desde el pasado, que iba a suceder:

(Zacarías 9:9)

Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu Rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.

(Mateo 21:5)

Decid a la hija de Sion:

He aquí, tu Rey viene a ti,

Manso, y sentado sobre una asna,

Sobre un pollino, hijo de animal de carga.

Y sucedió:

(Mateo 21:9)

Y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!

(Lucas 19:37-38)

Cuando llegaban ya cerca de la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, gozándose, comenzó a alabar a Dios a grandes voces por todas las maravillas que habían visto, diciendo: ¡Bendito el Rey que viene en el nombre del Señor; paz en el cielo, y gloria en las alturas!

(Daniel 9:26) Estaba profetizada su muerte desde antes.

Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí;

(Juan 12:16)

Estas cosas no las entendieron sus discípulos al principio; pero cuando Jesús fue glorificado, entonces se acordaron de que estas cosas estaban escritas acerca de él, y de que se las habían hecho.

(Efesios 1:16-23) Esto dice la palabra de Dios de Jesús:

…no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones,

para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales,

sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

(Filipenses 2:8-11)

y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

(Colosenses 1:15-22) Esta palabra de Dios se refiere a Jesús nuestros Rey.

El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.

Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.

Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud,

y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.

Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él;

Jesucristo es nuestro Rey y salvador eterno: Dele gracias y síganlo obedeciéndole en todo. Dios le bendiga.

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