Discipulado Cristiano. Lección 40.El Reino de Dios. Parte 6.

El Reino de Dios (Versículos principales)

(Daniel 2:44)

Y en los días de estos reyes (del tiempo final) el Dios del cielo levantará un Reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre,

(Daniel 4:26) Daniel le dijo al rey Nabucodonosor.

Y en cuanto a la orden de dejar en la tierra la cepa de las raíces del mismo árbol, significa que tu reino te quedará firme, luego que reconozcas que el cielo gobierna. (Y gobernará visiblemente)

(Esto debemos saber todos).

(Daniel 7:13)

Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, (Jesús) que vino hasta el Anciano de días, (Dios Padre) y le hicieron acercarse delante de él.

(Daniel 7:14)

Y le fue dado (a Jesús) dominio, gloria y Reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.

(Daniel 7:18)

Después recibirán el Reino los santos del Altísimo, y poseerán el Reino hasta el siglo, eternamente y para siempre.

(Daniel 7:22)

hasta que vino el Anciano de días, y se dio el juicio a los santos del Altísimo; y llegó el tiempo, y los santos recibieron el Reino.

(Daniel 7:27)

y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán.

(Isaías 9:6) Nacerá un niño que es Dios y Reinará sobre todo.

Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.

(Isaías 9:7)

Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.

(Jeremías 23:5) Un descendiente del rey David (Jesucristo) que también será Jehová (Dios).

He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra.

(Jeremías 23:6)

En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será su nombre con el cual le llamarán: Jehová, justicia nuestra.

(2 Corintios 5:21) El sería nuestra justicia.

Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

(Mateo 2:2) Los reyes magos preguntaron:

diciendo: ¿Dónde está el Rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. (Sabían que era Dios).

(Mateo 3:1)

En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea,

(Mateo 3:2)

y diciendo: Arrepentíos, porque el Reino de los cielos se ha acercado.

(Mateo 4:17)

Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el Reino de los cielos se ha acercado.

(Mateo 4:23) El Reino de Dios comenzó a conquistar.

Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del Reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

(Mateo 5:19)

De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el Reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el Reino de los cielos.

(Mateo 6:10) Jesús nos enseñó a orar así:

Venga tu Reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

(Mateo 6:33)

Mas buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

(Mateo 8:11) El Reino está disponible para TODOS.

Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el Reino de los cielos; Ellos ya están en el Reino visible.

(Mateo 9:35) Jesús predicaba el Reino de Dios

Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del Reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

(Mateo 10:7) Jesús nos mandó a nosotros predicarlo.

Y yendo, predicad, diciendo: El Reino de los cielos se ha acercado.

(Mateo 10:8)

Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien de su enfermedad a los leprosos y expulsen a los demonios. Ustedes recibieron gratis este poder; no cobren tampoco por emplearlo. Son “los poderes de l siglo venidero”

(Hebreos 6:5)

y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero,

(Mateo 11:11)

De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el Reino de los cielos, mayor es que él.

(Mateo 12:26) Hay otro reino, el de las tinieblas donde reina Satanás y donde el pecador vive.

Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, pues, permanecerá su reino?

(Mateo 12:28)

Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el Reino de Dios.

(Mateo 13:11)

El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del Reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.

(Mateo 13:43)

Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre.

(Mateo 16:28)

De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino. Ver Daniel 7:13-14.

(Mateo 23:13)

Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el Reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando.

(Lucas 11:52)

¡Ay de vosotros, intérpretes de la ley! porque habéis quitado la llave de la ciencia (para entrar al Reino de Dios); vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteis.

(Mateo 16:15)

El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?

(Mateo 16:16)

Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

(Mateo 16:19) Se lo dijo a Pedro y a todos los verdaderos cristianos.

Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.

(Mateo 18:18)

De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.

(Mateo 24:14)

Y será predicado este evangelio del Reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.

(Mateo 25:34)

Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el Reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.

(Mateo 26:29)

Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el Reino de mi Padre.

(Marcos 1:14)

Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del Reino de Dios,

(Marcos 1:15)

diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el Reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.

(Marcos 9:47)

Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el Reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno,

(Marcos 12:34) Este hombre no estaba lejos del Reino, pero no estaba dentro.

Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dijo: No estás lejos del Reino de Dios.

(Marcos 15:43) Había muchos que esperaban el Reino de Dios.

José de Arimatea, miembro noble del concilio, que también esperaba el Reino de Dios, vino y entró osadamente a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.

(Lucas 1:31)

Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.

(Lucas 1:32)

Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;

(Lucas 1:33)

y reina sobre la casa de Jacob para siempre, y su Reino no tendrá fin.

(Lucas 4:43)

Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del Reino de Dios; porque para esto he sido enviado.

(Lucas 8:1)

Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del Reino de Dios, y los doce con él,

(Lucas 9:11)

Y cuando la gente lo supo, le siguió; y él les recibió, y les hablaba del Reino de Dios, y sanaba a los que necesitaban ser curados.

(Lucas 9:2)

Y los envió a predicar el Reino de Dios, y a sanar a los enfermos.

(Lucas 10:9)

y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el Reino de Dios.

(Lucas 10:11)

Aun el polvo de vuestra ciudad, que se ha pegado a nuestros pies, lo sacudimos contra vosotros. Pero esto sabed, que el Reino de Dios se ha acercado a vosotros.

(Lucas 12:32)

No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el Reino.

(Lucas 16:16)

La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el Reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él.

(Lucas 17:20)

Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el Reino de Dios, les respondió y dijo: El Reino de Dios no vendrá con advertencia,

(Lucas 17:21)

ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el Reino de Dios está entre vosotros.

(Lucas 19:38)

diciendo: ¡Bendito el Rey que viene en el nombre del Señor; paz en el cielo, y gloria en las alturas!

(Lucas 21:31)

Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el Reino de Dios.

(Lucas 22:18)

porque os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta que el Reino de Dios venga.

(Lucas 22:29)

Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí,

(Lucas 22:30)

para que comáis y bebáis a mi mesa en mi Reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel.

(Lucas 23:42) El ladrón de la cruz creía que Jesús era el Rey y que iba a resucitar.

Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu Reino.

(Lucas 23:43)

Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.

(Juan 3:3)

Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el Reino de Dios.

(Juan 3:5)

Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios.

(Hechos 1:3)

a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del Reino de Dios.

(Hechos 1:6)

Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el Reino a Israel en este tiempo?

(Hechos 8:12)

Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del Reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.

(Hechos 17:7)

a los cuales Jasón ha recibido; y todos éstos contravienen los decretos de César, diciendo que hay otro Rey, Jesús.

(Hechos 19:8)

Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del Reino de Dios.

(Hechos 20:25)

Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el Reino de Dios, verá más mi rostro.

(Hechos 28:23)

Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el Reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas.

(Hechos 28:31)

predicando el Reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento.

(1 Corintios 6:9)

¿No sabéis que los injustos no heredarán el Reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,

(1 Corintios 6:10)

ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el Reino de Dios.

(Gálatas 5:19)

Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,

(Gálatas 5:20)

idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,

(Gálatas 5:21)

envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el Reino de Dios.

(Efesios 5:5)

Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el Reino de Cristo y de Dios.

(Colosenses 1:13) Los que nacimos de nuevo del Espíritu Santo y somos hijos de Dios: ¡Ya estamos en el Reino de Dios!

El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al Reino de su amado Hijo,

(Filipenses 3:20)

Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

(Filipenses 3:21)

El cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.

(1 Tesalonicenses 2:12)

y os encargábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su Reino y gloria.

(2 Timoteo 4:1) Esto sucederá cuando Jesús venga por segunda vez.

Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su Reino,

(Hebreos 1:8) Jesús es Dios y Reinará por siempre.

Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo;

Cetro de equidad es el cetro de tu Reino.

(Hebreos 12:28)

Así que, recibiendo nosotros un Reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia;

(Apocalipsis 17:14)

Pelearán contra el Cordero, y el Cordero (Jesús) los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles.

(Apocalipsis 19:16)

Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.

(Apocalipsis 11:15) Así será para siempre.

El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él (Jesús) Reinará por los siglos de los siglos.

Jesús llama a todos a entrar en su reino y a que trabajemos con el y para el, para salvar a todos en todo el mundo, sin distinción de razas o creencias, siendo sus discípulos y actuando bajo su guía. Gálatas 3:26-28.

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