SECCIÓN D. CRECER COMO DISCÍPULO.

SECCION D

Crecer como discípulo

1.

Establecer un tiempo diario con el Señor

2.

Qué es la Palabra de Dios?

3.

Estudiar la Palabra de Dios

4. Oración

5.

Oír la voz de Dios: Principios de guía divina

6. Alabanza y adoración

7. Guerra espiritual

1. Establecer un tiempo diario

con el Señor

a) Escrituras Clave

Josué 1:7-8 Santiago 1:22-25

Éxodo 34:29 Lucas 5:16

b) Introducción

Como en cualquier relación que tenga valor y que vaya a crecer y desarrollarse, la comunicación es esencial. Necesitamos hablar y escuchar al Señor para crecer espiritualmente. De esta manera estaremos construyendo relaciones con la fuente de vida y verdad, es decir, Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo.

b) ¿Es necesario un tiempo íntimo?

1 Un tiempo íntimo regular y sistemático nos ayudará a crecer en nuestro conocimiento y entendimiento de Dios y su Palabra y por tanto estaremos mejor equipados para servirle.

2. La combinación o compañerismo regular con Dios es necesario si realmente queremos llegar a conocer a Dios y tener una relación viva con El.

3. Un tiempo íntimo regular es una expresión de nuestro amor y nuestro compromiso con Dios y sus caminos. 4. Durante un tiempo íntimo podemos recibir dirección y gobierno de Dios especialmente para ese día.

5. Podemos ser equipados para el día durante nuestro tiempo íntimo al recibir de Dios aquello que necesitamos para hacer su voluntad.

6. Nuestro espíritu será animado, renovado y fortalecido por un tiempo íntimo regular y esto nos capacitará para vivir como Dios quiere, especialmente en presencia de pruebas y tentaciones.

7. Un tiempo íntimo efectivo y fructífero nos ayudará a crecer en madurez espiritual porque estaremos recibiendo la comida o alimento espiritual de Dios.

d) Un tiempo íntimo tiene dos partes principales

1. Oración

Esto es la comunicación bidireccional con Dios. Nosotros hablamos con El y debemos dejar tiempo para que El nos hable.

2. La Palabra de Dios

Dios nos habla a través de nuestra lectura bíblica (Salmo 119:105).

e) Sugerencias para hacer que tu tiempo íntimo funcione

1. Elegir un lugar tranquilo

Este es tu tiempo para encontrarte con Dios y, por consiguiente, necesitas no tener ninguna interrupción. mejor tener tu tiempo íntimo a solas (Mateo 6:6; Marcos 1:35; Mateo 14:23).

2. Elegir un tiempo definido

Normalmente, nuestros días están muy ocupados, por tanto, no busques un hueco sino más bien construye e tu día el momento para tener el tiempo íntimo (Daniel 6:10).

– Encuentra el tiempo del día más apropiado para tu estilo de vida personal. Sin embargo, se recomienda que empieces el día con un tiempo íntimo.

– Dios merece nuestro mejor tiempo, por tanto aparta una cierta cantidad de tu tiempo selecto cada día no fabriques con dificultad cinco minutos donde puedas. Necesitamos dar a Dios tiempo para hablarnos

– Recuerda que la calidad de nuestro tiempo con Dios es más importante que la cantidad.

f) Consejos para la lectura bíblica

– Pide al Espíritu Santo que sea tu maestro o consejero (Juan 16:13-14; Salmo 119:18) para que puedas aprender la voluntad y los caminos de Dios.

– Acepta lo que Dios te está diciendo por la Biblia (Hebreos 3:7-8; 4:1-2) porque la fe viene por el oír la Palabra de Dios (Romanos 10:17).

– Habla las Escrituras en voz alta a Dios (en oración o alabanza), a ti mismo (para alimentar tu espíritu, edificar la fe y liberarte) y a Satanás (habla palabras de la Escritura para resistir sus ataques como hizo Jesús. (Mateo 4:7).

– Medita en la Palabra (Proverbios 4:20-23; Josué 1:8).

– Responde a lo que has leído en oración y ponlo en práctica, es decir actúa en ello. Anota lo que Dios te ha inculcado por tu lectura bíblica. Memoriza un versículo o dos de la Escritura.

g) Consejos para la oración

– Empieza tu tiempo de oración con acción de gracias y alabanza a Dios por todo lo que ha hecho por ti personalmente.

– Confiesa cualquier pecado o actitud no perdonada que el Espíritu Santo te traiga a la atención.

– Ora y pide a Dios las cosas que necesites personalmente y recuerda pedir en fe (Filipenses 4:19; 2 Pedro 1: Mateo 6:33; 1 Juan 5:14-15).

– Ora e intercede (ponte en la brecha) por otros, p. ej. amigos o parientes inconversos, tu iglesia local, grupo casero, gobierno, misioneros, etc. Abre tu ser para la dirección del Espíritu Santo y sé específico cuando pidas a Dios.

– Acuérdate siempre de dar gracias a Dios por la oración contestada.. Deja tiempo para que Dios te hable personalmente.

h) Es importante

Tener un tiempo íntimo equilibrado (dejar tiempo tanto para la lectura bíblica como para la oración).

Estar alerta para oportunidades durante el día para aplicar y compartir lo que has aprendido de Dios durante tu tiempo íntimo (Santiago 1:22).

Permanecer en contacto con Dios por medio de la oración durante todo el, día (Lucas 18:1).

Proveer tiempo durante toda la semana para permitir un estudio más profundo de la Palabra y la oración más intensiva.

i) Preguntas y puntos de discusión

1. ¿Has empezado tu tiempo diario regular con la lectura de la Palabra de Dios y oración?

2. ¿Te comunicas con Dios y se comunica El contigo? ¡Sé honesto!

3. ¿Qué te ha estado diciendo Dios, especialmente a través de su Palabra (la Biblia) y lo has puesto en práctica? 4. ¿Conoces a Dios ahora mejor que al principio cuando te convertiste en discípulo? 5. Cuando tienes un tiempo íntimo, ¿hace diferente tu día? Si no es así, ¿por qué no?

j) Resumen y aplicación

1. Fuimos creados para tener comunión con Dios, por tanto, deberíamos pasar tiempo cada día encontrándonos con El y aprendiendo a comunicarnos con El.

2. No tendremos una relación cercana a Dios a menos que comulguemos con El con regularidad.

3. La Palabra de Dios fue escrita para que nosotros como su pueblo creado conociéramos quién era El y lo que pretendía para el hombre. Por tanto deberíamos leerla con regularidad y vivir según ella, si pretendemos ser sus discípulos.

2 ¿Qué es la Palabra de Dios?

a) Escrituras clave

Juan 1:1-3,14 Lucas 8:4-15

Isaías 55:8-11 Santiago 1:22-25

Hebreos 4:12-13 Salmo 119:105 Efesios 5:25-27

b) Introducción

La Palabra de Dios es la fuerza más poderosa del mundo. Siempre que Dios habla, suceden cosas (Isaías 55:10-11). Cuando Dios dice que hará algo, será hecho. Su Palabra nunca falla. Por todo lo largo de las Escrituras podemos ver el poder de la Palabra de Dios obrando. Exactamente, desde el principio del tiempo hasta su fin, es por Su Palabra que Dios usaría sus propósitos en la vida y experiencia del hombre.

c) La Palabra de Dios en la creación

Dios creó los cielos y la tierra por su Palabra (Génesis 1; Salmos 33:6-9; Hebreos 11:3). Cuando Dios habló en la creación creó algo de la nada por el poder de su Palabra. Esta obra creadora fue hecha por el poder del Señor Jesucristo (Hebreos 1:2-3). Dios como creador no sólo lo creó todo sino que continúa manteniéndolo todo junto por el poder de su Palabra. Esto es el porqué podemos creer en Dios para continuar haciendo cosas nuevas hoy, incluso en los detalles personales de nuestra vida cotidiana.

d) La Palabra de Dios en la’ nueva creación

Tal como Dios trajo todas las cosas a la existencia por su Palabra, así trae salvación a los que creen por Su Palabra. En efecto, Jesús es la Palabra. Es en El y por El que el Padre ha cumplido la gran obra de salvación (Juan 1:1-14). Cuando miramos y escuchamos a Jesús, vemos y oímos lo que el Padre quiere que sepamos referente a sí mismo (Juan 14:9-1 Y). Es el poder de la Palabra de Dios que crea fe en nuestro corazón para confiar en Jesús. Sin ella nunca nos volveríamos hacia Dios (Romanos 10:17). Dios nos da un nuevo corazón y una nueva vida por fe en Cristo, que viene por Su Palabra en Jesús (Salmo 51:10).

e) La Palabra de Dios en nuestra vida

La Palabra de Dios es el único agente en toda la creación que puede penetrar en el mismo corazón de un hombre (Hebreos 4:12-13). No hay nada más que pueda dividir el alma del hombre y su espíritu. Hasta que la Palabra de Dios penetra en nuestra vida, nuestro espíritu está escondido y sumergido bajo el poder del alma.

f) Símbolos de la Palabra

(1) Luz

La Palabra de Dios, trae iluminación y revelación (Salmo 119:105). Revela la verdad acerca de Jesús y esta verdad libera al hombre (Juan 8:31-32). También es la Palabra de Dios la que trae guía y dirección en nuestra vida (Juan 8:12).

(II) Agua

El agua trae limpieza y la Palabra de Dios puede actuar de esta manera en nuestra vida. Si vivimos abiertos a la Palabra y permitimos que nos desafíe, seremos cambiados por su poder en el pueblo santo que Dios quiere que seamos (Efesios 5:25-27).

(III) Semilla

En la parábola del sembrador (Lucas 8:4-15), la semilla es la Palabra de Dios (Lucas 8:11), y su propósito es el de traer crecimiento y provecho en la vida de los que la oyen y reciben (Lucas 8:15).

(IV) Fuego y martillo

La Palabra de Dios puede ser una palabra muy fuerte si eso es lo que se necesita (Jeremías 23:29). Dios no siempre habla con una voz humilde y silenciosa (1 Reyes 19:11-13), sino que puede hablar como un martillo y fuego, por nuestra desobediencia voluntariosa o dureza de corazón. El fuego purga y el martillo quiebra. Todos necesitamos ser quebrantados y limpiados por la Palabra de Dios.

(V) Miel

El Padre no nos deja nunca quebrantados sino que nos quebranta para sanarnos y restaurarnos (Salmo 19:7-11). La miel es para sanidad. Es un bálsamo tranquilizador que transforma la amargura en dulzura y el dolor en sanidad. La Palabra de Dios es salud a nosotros, es decir, sanidad a nuestro espíritu y a nuestra vida. El hombre que vive en la fuerza y poder de la Palabra de Dios encontrará lo saludable del espíritu y la dulzura del gozo de Dios en su vida (Salmo 119:103).

g) El poder de la Palabra

La Palabra de Dios tiene poder intrínseco, es decir, lleva su poder en sí misma. Esto es porque es la voz de Dios. Es como el aliento de Dios, y cuando sale es del mismo corazón de Dios. Por lo tanto lleva el poder de Dios y cumple el propósito de Dios.

h) Algunos canales importantes por los cuales

Dios ha hablado a los hombres

(I) Su Palabra en la creación

El universo tiene su existencia por la Palabra de Dios y este mismo orden creado manifiesta en sí algo de la naturaleza de Dios. Aquello que ha sido creado por la Palabra de Dios viene a ser, hasta cierto punto, un canal de la Palabra de Dios (Salmos 19:1-6). La humanidad está sin excusa ante la justicia de Dios (Romanos 1:20).

(II) Su Palabra por la profecía

Dios muchas veces habla su Palabra por el canal de un profeta. Siempre que la Palabra es hablada de esta manera es directa, desafiante y exige una acción de respuesta de parte de aquellos que la oyen (2 Pedro 1:20-21; Mateo 10:41).

(III) Su Palabra en Jesús

Jesús era y es la Palabra (Juan 1:14). Nunca habrá una palabra más clara del propio corazón de Dios que aquella declarada en Jesús. Esta es la Palabra definitiva de Dios, no sólo una Palabra acerca de nosotros, el mundo, o las circunstancias, sino acerca de sí mismo. En su Hijo, Dios ha declarado TODO lo que quiere decirnos. Es la Palabra de revelación divina (Hebreos 1:1-2).

(IV) Su Palabra por la predicación

Dios nunca detendrá la predicación de su Palabra. El ha ordenado que por la proclamación de su Palabra hombres y mujeres sean salvos (1 Corintios 1:21). Nuestra responsabilidad es encontrar todo medio que sea apropiado para proclamar la Palabra que Dios nos ha dado en Jesús, y que nos da por su Espíritu Santo (Romanos 10:14-15).

(V) Su Palabra por el Espíritu Santo

Por supuesto, todo medio por el cual Dios habla es por el Espíritu Santo, pero existen otros medios de comunicación más directos mencionados en las Escrituras, por ejemplo, Samuel (1 Samuel 3:10-14). Los Hechos de los Apóstoles está lleno de ejemplos donde Dios habla directamente a sus siervos con una voz audible, a través de sueños, profecías, señales y maravillas etcétera. Estos ejemplos reflejan el derrama­miento del Espíritu Santo en Pentecostés y los dones del Espíritu Santo disponibles como resultado.

(VI) Su Palabra en la Escritura

Toda la Escritura es la Palabra de Dios. Podemos tener confianza en las Escrituras. Ellas testifican a todos los otros medios del hablar de Dios, pero las Escrituras juegan una parte distintiva en la vida y desarrolló del cristiano. “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”. (2 Timoteo 3:16-17). Las Escrituras también nos estimulan en fe y nos animan en esperanza (Romanos 15:4). Es importante para nosotros ver el vínculo entre el hecho de que el Espíritu Santo ha hablado en la Escritura y el hecho de que todavía necesita hablarnos por la Escritura. Esta doble obra del Espíritu de Dios garantiza que lo que Dios ha dado será la Palabra de Dios para nosotros hoy. No es por un proceso de análisis crítico que decidiremos esto sino por estar abiertos a la obra del Espíritu Santo.

i) La Palabra de Dios en la Escritura

clip_image002La idea de la Palabra de Dios es más extensiva que la Escritura sola. Esto se puede ver con más claridad si pensamos en un círculo que representa la Palabra de Dios en sus muchas formas variadas.

(Incluida en el círculo está la Palabra de Dios en la Escritura. Todas las otras maneras en que Dios nos habla nos llevan a las Escrituras. También nuestro estar abiertos a las Escrituras nos revela las otras maneras en que Dios nos habla. La Palabra de Dios en la Escritura tiene una unicidad que la aparta de otras palabras. Su naturaleza es más permanente. Hay un principio de dar acerca de la Escritura que la hace un estandarte y guía central por el cual se pueden juzgar todas las demás palabras. Necesitamos tener claro el hecho de que ninguna otra palabra o mensaje recibido por un medio que no sea la Escritura, puede añadir o desvirtuar la revelación que Dios ha depositado en la Biblia. La profecía, por ejemplo, puede traer una conexión inmediata a la Escritura, o puede traer guía directa de como podemos cumplir la Escritura, pero no será fundamental para una nueva creencia o doctrina.

j) La función de las Escrituras

(I) Foco

La Biblia trae la Palabra central que Dios tiene para todas nuestras vidas en un foco definido, es decir, Jesús (Juan 5:39).

(II) Carácter

La Biblia nos revela a través de sus distintos capítulos algo del carácter de Dios que habla. Podemos ver el corazón de Dios por el historial bíblico de sus relaciones con los hombres, y podemos ver la respuesta del hombre a Dios al hablarles.

(III) Definición

Por la exposición de la revelación bíblica nos son dados ejemplos, enseñanzas, doctrinas y conceptos fundamentales que traen definición a la Palabra para que la podamos aplicar a nuestra vida cotidiana. La Biblia, en especial el Nuevo Testamento, afirma principios prácticos para vivir que pueden ser aplicados en casi cualquier situación o contexto.

(IV) Claridad

Existe una objetividad en la Palabra de Dios por las Escrituras que en nuestra experiencia personal puede faltar. La claridad es el portal al entendimiento.

(V) Discernimiento

Las Escrituras no son únicamente una fuente de sabiduría sino que son sabiduría. Por la obra de la inspiración del Espíritu Santo las Escrituras tienen poder dinámico. Vienen a ser para nosotros, en el poder del Espíritu, lo que dicen. Necesitamos esta sabiduría cuando hay que discernir todas las otras palabras que recibimos de Dios. Llegaremos a ser sabios en discernimiento si vivimos en las Escrituras, que son sabiduría.

k) Vivir en la Palabra

Deberíamos venir a la Palabra de Dios y dejar que el Espíritu Santo nos ayude a entenderla. La mente camal no entenderá la Palabra de Dios, pero el Espíritu Santo sí, El nos enseñará la verdad y así nos dará la mente de Cristo.

Lee Santiago 1:19- 25. La obediencia a la Palabra de Dios es la clave del crecimiento y provecho, así como es el principio más importante de la vida de fe. Dios nos habla para que respondamos a lo que dice y para que caminemos en su perfecta voluntad. La obediencia a esto trae gran recompensa. La Palabra de Dios debería ser nuestro espejo. Cuando miramos en su interior deberíamos ver no sólo nuestro propio reflejo, sino más bien vernos a la luz de la Palabra de Dios. Esto nos transformará con el poder del Espíritu Santo. Hay tres principios básicos en este pasaje en Santiago, contenidos en tres frases sencillas:

(1) MIRAR ATENTAMENTE

Esta frase habla de nuestra actitud hacia la Palabra que Dios nos ha hablado indicando que la persona ha tomado la Palabra muy en serio y está prestando gran atención exactamente a lo que ha recibido.

1 Tres aspectos de nuestra actitud son:

– una actitud de determinación. Es un asunto de nuestra voluntad si primero vamos a hacer sitio para que Dios nos hable, y segundo, si vamos a responder a la Palabra de Dios o no. Dios quiere hablar a cada uno de nosotros y la determinación engendrará la anticipación al desarrollar un gusto por la Palabra de Dios.

– una actitud de fe. Las personas que más oyen de Dios son las personas que esperan oír de Dios.

– una actitud de sinceridad. Debemos tomar en serio lo que oímos de Dios y ponerlo en práctica en nuestra experiencia.

2. Necesitamos hacer sitio para que Dios hable Esto incluye:

– preparación del espíritu. Tranquilidad y alabanza son ayudas en esta área porque necesitamos tomar un respiro con el Señor.

– preparación de la mente. Es bueno tener algo en nuestra mente en que estemos pensando y orando, en especial la Escritura, para estimularnos y darnos dirección.

– preparación de la vida. Esto significa organizarte para que haya tiempo. Cuando buscamos a Dios nos fortalecerá y animará (Isaías 40:31).

3. Necesitamos tomar lo que dice Dios en serio

Al continuar esperando en el Señor ganaremos experiencia en discernir lo que oímos. Tarda tiempo el separar lo trivial de lo importante pero, al aprender a meditar en las Escrituras, nuestra mente llega a ser más disciplinada. Podemos discernir con mucha más claridad lo que viene del Espíritu de Dios y lo que tiene su fuente en nuestras propias ideas o sentimientos. Es de ayuda tomar apuntes de lo que Dios te dice, para que lo puedas recordar y volver a ello y desarrollarlo más tarde. También es importante creer precioso lo que Dios te dice y dejar que se arraigue y llegue a ser parte de tu vida antes de hablarlo. Debemos siempre probar toda palabra que oímos. “Dar testimonio” con el Espíritu Santo en ti, está en línea con el resto de la Palabra de Dios. También necesitamos explorar las consecuencias de la Palabra para nuestra vida. A veces hay pasos que necesitamos tomar para ver la Palabra de Dios cumplida en nuestra propia vida.

(II) SEGUIR HACIENDO

La obediencia es la clave al crecimiento: necesitamos “hacer” la Palabra antes que pueda llegar a ser efectiva en nuestra vida.

1. Por confesar la Palabra

Dios nos da su Palabra como alternativa real al vivir bajo el impulso de nuestros sentimientos, o bajo el dominio negativo de las circunstancias, o bajo el poder de la carne o de Satanás. En nuestra vida de fe estamos continuamente enfrentados con una elección: si confesar estos pensamientos, emociones, circunstancias negativas etcétera, o tomar la Palabra que Dios nos ha dado y hacerla nuestra confesión de fe. Aquí es donde las Escrituras son tan importantes. Están cargadas de Palabras de fe. Nos presentan una imagen de nosotros en Cristo Jesús completamente distinta de lo que nuestros sentimientos acerca de nosotros mismos nos podrían presentar. Nos traen la promesa de sanidad y fuerza por el poder del Espíritu Santo y, sobre todo, nos dan las palabras con que vestir nuestra confesión. Incluso cuando encontramos difícil expresar fe, podemos tomar las palabras de la Escritura y hacerlas nuestra propia confesión. El resultado de confesar la Palabra puede ser muy poderoso para nuestra vida. Lleva a una renovación de la mente, una limpieza de nuestro corazón, una disciplina de nuestra lengua y trae la fe a la vanguardia de nuestra experiencia.

2. Por estudiar la Palabra

La ignorancia de la Escritura lleva a la ignorancia espiritual general (2 Timoteo 2:15). Cualquiera que seriamente quiere oír a Dios hablar en su vida necesita empezar al nivel de la Escritura, porque este es nuestro punto más claro de revelación.

3. Por aplicar la Palabra de Dios

Una gran cantidad de la dirección de Dios para nuestra vida ya nos ha sido dada en la Escritura. Necesitamos aplicar estas verdades reveladas. Incluso Palabras de Dios que vienen por otros medios necesitan aplicación. Necesitamos obedecer al Espíritu Santo porque esto lleva a la habilidad de oír claramente de Dios con discernimiento. Mientras aprendemos a aplicar la Palabra de Dios a nuestra vida, pronto aprendernos lo que es real y lo que no.

4. Por compartir la Palabra

No podemos compartir la Palabra de Dios en la vida de otra gente sin primero haberla tomado en serio nosotros mismos. Esta es una parte real de hacer la Palabra (Juan 8:31-32). Si queremos hacer discípulos para Jesús primero necesitamos ser uno nosotros mismos. Si queremos librar a otros, debemos primero ser librados en Jesús nosotros mismos.

(III) SER BIENAVENTURADO

Tremenda bendición siempre resulta de vivir en la Palabra de Dios (Salmo 1:1-3). Cuando vivimos en la Palabra, la Palabra viene a ser lo que dice. La razón de ello es que mientras compartimos en la Palabra de Dios empezamos a compartir en todo lo que la Palabra es en sí (Isaías 55:10-11). La Palabra de Dios en nosotros alcanzará los propósitos de Dios para nosotros, si la obedecemos y vivimos según ella. Compartiremos en el poder de Dios porque la Palabra de Dios es poderosa. Compartimos en la promesa de la Palabra de Dios porque la Palabra de Dios está llena de esperanza y nos trae salvación para que vivamos por fe y no en pecado. Cinco resultados de la bendición de vivir en la Palabra de Dios son:

– Alimento que lleva a la madurez

– Sabiduría que lleva al discernimiento.

– Crecimiento en el conocimiento de Dios, es decir su voluntad, caminos, obra y palabra.

– Crecimiento en el poder del Espíritu Santo en nuestra vida. (Necesitamos construir en nuestra vida, el cable dador de vida de la Palabra de Dios que nos trae el flujo del Espíritu Santo.)

– Provecho en el ministerio.

I) Preguntas y puntos de discusión

1. ¿Falla alguna vez la Palabra de Dios? Si lo hiciera, ¿sobreviviría la creación?

2. Hay cinco símbolos de la Palabra en esta unidad de enseñanza. ¿Te ha hablado Dios en alguna o en todas estas maneras? Discútelo.

3. Dejas que la Palabra de Dios sea efectiva en tu vida? ¿Haces sitio para ella y le respondes como Dios pide? 4. ¿Por qué necesitamos que la Escritura sea un fundamento seguro en que podamos creer y confiar sin dudar? 5. ¿Podemos entender o estudiar la Palabra de Dios sin la ayuda del Espíritu Santo?

6. Si la Biblia es inspirada por Dios (2 Timoteo 3:16), ¿podemos con nuestra mente natural analizarla críticamente para llegar a las verdades en ella?

7. ¿Cómo puede la Palabra de Dios llegar a ser para nosotros lo que dice?

m) Resumen y aplicación

1. La Palabra de Dios es poderosa. Siempre que Dios habla algo pasa.

2. La Palabra de Dios lleva su poder en sí misma.

3. Jesús es la Palabra de Dios y la manifestación de todo lo que Dios quiere declararnos.

4. Toda la Escritura (la Biblia) es la Palabra de Dios y Dios la usa cuando es inspirada a nosotros por el Espíritu Santo, para ser el criterio o la medida por el cual podemos medir todas las demás “palabras de Dios” que oímos.

5. Necesitamos entregar nuestra vida a la Palabra de Dios y dejar que hable en nuestra vida por el Espíritu Santo.

6. Cuando oímos la Palabra de Dios necesitamos responder como el Espíritu Santo nos lo pide. La obediencia es la clave al crecimiento en Dios.

7. Necesitamos llegar a conocer la Palabra de Dios estudiándola según nos capacite el Espíritu Santo.

8. Necesitamos vivir en la Palabra de Dios porque si la obedecemos alcanzará en nosotros el propósito de Dios para nosotros.

3. Estudiar la Palabra de Dios

a) Escrituras clave

2 Timoteo 2:15 Hechos 17:11 2

Timoteo 3:16-17 Salmo 138:2

Romanos 10:17

b) Introducción

Algunos cristianos nunca parecen progresar más allá de tratar la Biblia como alguna clase de caja de promesas divinas, es decir, abren la Biblia al azar y oran para que el Espíritu Santo les dirija la Palabra para ese momento. En efecto, el Espíritu Santo puede hacer esto cuando la ocasión sea correcta. En estas circunstancias, normal­mente ignoramos la cuestión de contexto y significado original y tomamos la Palabra como viene con toda su inmediatez y su pertinencia a nuestro corazón. Pero, para un entendimiento consecuente de la Escritura necesita haber algo más que esto. Necesitamos aprender a vivir en las Escrituras como una base cotidiana y ganar un entendimiento de su coherencia y significado (2 Timoteo 2:15).

c) Un discípulo necesita llegar a conocer la Palabra de Dios

La Biblia es Dios hablando al hombre. Para vivir como discípulos de Jesús necesitamos la Palabra de Dios. – Nos hace sabios (Salmo 119:98-104).

– Nos da luz si la recibimos (Salmo 119:130).

– Nos da paz y nos guarda de tropezar (Salmo 119:165).

– Nos edifica y nos da una herencia entre todos los santificados (Hechos 20:32). – Capacita la fe (Romanos 10:17)

– Nos da ánimo y capacita esperanza (Romanos 15:4).

– Es útil para enseñar, redargüir, corregir e instruir en justicia (2 Timoteo 3:16).

– Penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón (Hebreos 4:12).

– Recuerda, la Biblia es la Palabra de Dios inspirada, totalmente verdadera, absolutamente fidedigna y la autoridad final para todo lo que hacemos como cristianos y como iglesia.

d) Maneras de conocer la Palabra de Dios

(I) Oir

Por ejemplo, sermones, cintas, leer en voz alta, testificar.

(II) Leer

Cuando leemos necesitamos pedir al Espíritu Santo que nos dé entendimiento. Es de ayuda seguir un plan de lectura de la Biblia, en especial la primera vez.

(III) Estudiar (Hechos 17:11)

Tener un propósito o una meta para tu estudio (p.ej. análisis de un pasaje de la Biblia, el estudio de un personaje de la Biblia como Moisés, el estudio de un tema como los dones del Espíritu Santo). Apunta cualquier cosa que Dios te revele. Dios quiere edificar tu conocimiento de El, pero tú deberías poder recordar y compartir con otros todo lo que Dios te revele.

(IV) Meditar (Josué 1:8; Salmos 1:1-3)

(V) Memorizar (Deuteronomio 6:5-9; Proverbios 7:1-3)

Esto nos capacita para ser fortalecidos y alimentados por Dios (Mateo 4:4), nos ayuda a seguir el camino de Dios (Salmo 119:105); y ayuda a vencer el pecado, la tentación y a Satanás (Salmo 119:11; Efesios 6:17; Mateo 4:4,7 y 10).

e) ¿Por qué estudiar la Biblia?

(1) Revelación

La Escritura nos da la revelación más amplia disponible de Dios. Allí Dios revela la verdad acerca de sí mismo y sus propósitos para su pueblo. Sobre todo, entendemos la revelación de Dios en Jesús a través del testimonio de la Escritura (Juan 5:39).

(II) Discipulado y crecimiento (2 Timoteo 3:16-17)

La Palabra de Dios tiene poder. A través de las Escrituras, el Espíritu Santo nos trae esa convicción que lleva al arrepentimiento; nos revela la santidad de Dios y la estatura de Cristo; nos lleva a toda verdad para que podamos saber mantenernos firmes en la fe. Las Escrituras son al Espíritu Santo lo que el bisturí es al cirujano. En su mano son manejadas con gran habilidad y poder para traer la sanidad que Dios quiere llevar a cabo en nuestra propia vida.

(III) Fe y ánimo (Romanos 15:4)

Sabemos que la fe viene por oír la Palabra de Dios (Romanos 10:17). A través de nuestro estudio de las Escrituras oiremos muchas cosas de Dios que estimularán nuestra fe y levantarán nuestro encuentro con los grandes hombres de fe en la Biblia, nuestra fe será desafiada y corregida bajo la guía del Espíritu Santo.

(IV) Testimonio y evangelismo (1 Pedro 3:15)

El fallo en el evangelismo muchas veces es debido al fallo de confianza en las Escrituras. Necesitamos ser conscientes de la necesidad de llevar a cabo los mandatos del Señor por la Escritura y estar involucrados en testificar.

(V) Guerra espiritual

Efesios 6:17 nos anima a “tomar la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios”. Las Escrituras nos dirigen cómo operar en la guerra espiritual. Por el ejemplo y la enseñanza aprenderemos cómo confrontar al maligno y cómo ganar la victoria. Es la Escritura que nos enseña que la fe es el terreno de nuestra victoria (1 Juan 5:4); demuestra para nosotros el poder del nombre de Jesús (Hechos 4:10,12); nos enseña a resistir al diablo y él huirá de nosotros (Santiago 4:7)

f) Siete pasos básicos para ayudarte a encontrar tu camino de entrada en la Escritura

Para cristianos jóvenes es bueno empezar en algún sitio que sea pertinente; por ejemplo, el Evangelio de Juan o algún otro libro Neotestamentario.

(I) Observar

Necesitamos leer las Escrituras con algo de cuidado, mirando y escuchando lo que las Escrituras realmente dicen. Ayuda leer más despacio de lo que creemos que deberíamos, y el leer el pasaje más de una vez. También ayuda tomar el tiempo para pensar en lo que estamos realmente leyendo y para preguntarnos si realmente hemos comprendido de qué trata.

(II) Interpretar

¿Sabes lo que significa cuando lo lees? Puede que haya razones por las cuales no lo entiendes y éstas quedarán claras si nos tomamos el tiempo para hacer unas preguntas. A veces, las razones son sencillas, por ejemplo, puede que haya palabras o ideas que no conocemos o no entendemos. Quizás haya una verdad espiritual que no comprendes porque nunca has experimentado su significado. La verdad experimentada es verdad entendida. O puede ser alguna razón técnica referente al fondo o costumbres para los cuales un comentario bíblico puede serte útil.

(III) Resumir

Es útil resumir los puntos principales que aprendemos de un pasaje, o subrayar lo que vemos que son las secciones o encabezamientos principales. A veces es de ayuda poner en tus propias palabras lo que crees que la Escritura dice. Ten un lápiz, cuaderno y subrayador preparados cuando hagas tu estudio bíblico.

(IV) Evaluar

Haz unas cuantas preguntas:

– ¿Qué clase de literatura estás leyendo? Por ejemplo, una carta a alguien, didáctica, profecía, poesía.

– ¿Qué clase de enseñanza es esta? Por ejemplo; ¿es una verdad universal aplicable a todas las personas en todos los lugares y tiempo, o se refiere sólo al tiempo en que fue escrita?

– Recuerda que normalmente el significado sencillo y obvio es el deseado (1 Corintios 14:33).

(V) Aplicar

Siempre que leamos las Escrituras deberíamos preguntarnos cómo se podría aplicar esto a nuestra propia vida. Luego, la Palabra de Dios llegará a ser efectiva en nosotros y nos beneficiaremos del fruto de ella en nuestra propia vida (Santiago 1:22).

(VI)Comparar

El mejor intérprete de la Escritura es la Escritura misma, por lo tanto compara una parte de la Escritura con otra. Una concordancia o Biblia con referencias es útil para que podamos seguir una idea o pensamiento a través de las Escrituras. Esto aumentará nuestro conocimiento y controlará nuestra interpretación de las Escrituras.

(VII) Meditar

Piensa sobre las cosas que has leído y da tiempo para que Dios te hable personalmente a través de ellas. Esto mejorará tu relación con Dios y llegarás a conocerlo mejor.

g) Herramientas para el trabajo

1. Más de una traducción para que se puedan ver distintas inflexiones de la verdad. Por ejemplo, una versión de la nueva versión internacional para uso general; una paráfrasis como la Biblia al Día para dar entendimiento popular fluido de la Palabra; y una versión Reina Valera revisada para facilitar un claro entendimiento de pasajes difíciles y para proveer mejor perspicacia en el significado del texto.

2. Manuales bíblicos, por ejemplo, manual bíblico ilustrado, son buenos especialmente para gente sin ninguna clase de entrenamiento formal porque estos proveen una introducción en áreas de fondo, historia, interpretación, etcétera.

3. Una concordancia bíblica, por ejemplo, concordancia de las Sagradas Escrituras.

4. Una Biblia con referencias.

Los ingredientes principales de un estudio exitoso de las Escrituras todavía son el tiempo entregado y un corazón abierto para entender la Palabra de Dios. El Espíritu Santo está listo para ser nuestro profesor y guiarnos en toda la verdad si venimos con la actitud correcta a las Escrituras (1 Corintios 2:10-12).

h) Antiguo y Nuevo Testamento

Podemos ver la relación necesaria entre los dos Testamentos cuando la consideramos a la luz de dos movimientos:

(1) Desde el Antiguo Testamento al Nuevo (39 libros)

– Las verdades esenciales que son presentadas más plenamente en el Antiguo Testamento son dadas por

– sentado en el Nuevo Testamento, por ejemplo, la teología del pacto; la dimensión social de fe; la naturaleza de Dios (santidad, gloria, etcétera); el poder de la alabanza y la adoración.

– Anticipa la venida de Cristo (promesas, etcétera).

– Relaciona la fe con la vida (biografías, dimensiones históricas, dimensiones sociales). (II) Desde el Nuevo Testamento al Antiguo (27 libros)

– Amplía nuestro entendimiento del Antiguo Testamento.

– Nos ayuda a ver la revelación progresiva (no desde el error hasta la verdad sino desde la verdad hasta la suprema verdad).

– Controla nuestra interpretación del Antiguo Testamento (necesitamos un control para salvarnos de un uso demasiado fantástico de tipos y alegorías).

i) El Antiguo Testamento de la Biblia inglesa

Este tiene cuatro secciones:

(I) Pentateuco: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.

(II) Libros históricos: de Josué hasta Ester.

(III) Libros poéticos: de Job hasta Cantar de los Cantares.

(IV) Libros proféticos: de Isaías hasta Malaquías.

j) La Biblia hebrea

Esta tiene tres secciones:

(I) Torá Ley): Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.

(II) Nebhi’im (profetas):

Profetas anteriores -Josué, Jueces, 1 y 2 Samuel, 1 y 2 Reyes. Profetas posteriores -Isaías, Jeremías, Ezequiel, el Libro de los Doce.

(III) Kethubhim (escritos): Salmos, Proverbios, Job, Cantar de los Cantares, Rut, Lamentaciones, Eclesiastés, Ester, Daniel, Esdras, Nehemías, 1 y 2 Crónicas.

k) Los nueve capítulos históricos de la Biblia

(1) Los principios: Génesis 1-11 (es decir creación, caída, diluvio, Babel).

(II) Los patriarcas: Génesis 12-50 (es decir Abraham, Isaac, Jacob, y José).Aproximadamente 1.800 A.C.

(III) Moisés y el éxodo: Éxodo, Levítico y Números. Aproximadamente 1.280 A.C.

– En Éxodo el pacto es hecho, la ley dada, el Tabernáculo construido.

– En Levítico los sacerdotes y el pueblo reciben instrucción religiosa.

– En Números los israelitas son preparados para un propósito final.

(IV) Conquista y colonización: Deuteronomio, Josué, Jueces.

(V) Monarquía establecida: 1 y 2 Samuel, 1 Crónicas (es decir Salomón). Aproximadamente 930 A.C.

(VI) Reinos divididos: 1 y 2 Reyes, 2 Crónicas (es decir Salomón). Aproximadamente 930 A.C.

-Reino del Norte (Jeroboam-Peka). Aproximadamente 722/1 A.C.

-Reino del Sur (Rehoboam-Sedequías. Aproximadamente 597/87 A.C.

(VII) Exilio y restauración: Esdras, Nehemías, Hageo, Zacarías, Malaquías. Aproximadamente 539 A.C.

(VIII) Jesús: Su vida y ministerio: Los Evangelios del Nuevo Testamento. Aproximadamente 30/33 A.D.

– Te dice quién es Jesús.

(IX) Crecimiento y enseñanza de la Iglesia: de Hechos hasta Apocalipsis.

– Te dice quién eres tú en Cristo.

Recuerda, Jesús es la clave para el entendimiento de las Escrituras. ¡Si pierdes a Jesús, pierdes el sentido de todo el Libro? ¡Si encuentras a Jesús tienes la llave para abrir el Libro!

l ) Preguntas y puntos de discusión

1. ¿Puedes realmente crecer como discípulo de Jesús si sólo escoges versículos de la Escritura o pasajes ocasionales para leer?

2. ¿Por qué no es suficiente sólo leer las Escrituras?

3. ¿Cómo sana y hace plena nuestra vida el Espíritu Santo, mientras estudiamos las Escrituras?

4. ¿Tu conocimiento de las Escrituras es lo suficiente como para enseñar, redargüir, corregir e instruir en justicia? (2 Timoteo 3:16). Si no, ¿qué vas a hacer respecto a ello?

5. ¿Necesitamos saber lo que deberíamos hacer como discípulos de Jesús? ¿Cuál es el manual de instrucción de Dios?

6. Cuando llegues al cielo y conozcas a Zacarías, ¿habrás leído su libro?

7. Si alguien dijera: “¿Has leído “Ezequías 6:3”?, ¿te reirías?

m) Resumen y aplicación

1. Para tener un entendimiento consistente de la Biblia necesitamos vivir en las Escrituras y estudiarlas.

2. La Biblia es Dios hablando al hombre, por lo tanto deberíamos estudiarla para entender a Dios y lo que El quiere que hagamos.

3. La Biblia, si es estudiada, nos capacitará para vivir como discípulos victoriosos de Jesús.

4. Necesitamos entender las Escrituras para poder aplicarlas efectivamente a nuestra vida.

5. Jesús es la clave principal para el entendimiento de las Escrituras.

4. Oración

A. ORACION PRIVADA Y COLECTIVA

a) Escrituras clave

Mateo 6:5-18 Hebreos 10:19-22

Lucas 11:1-13 Filipenses 4:6-7

Romanos 8:26-27 Marcos 11:22-25

Efesios 6:18 1 Juan 5:14-15

b) ¿Qué es la oración?

Sencillamente expresado, oración es hablar con Dios. Es una comunicación bidireccional: nosotros hablamos con Dios y El habla con nosotros. La oración tiene muchas facetas que incluyen:

– Esperar en el Señor (Isaías 40:31; Salmo 6-1; Salmo 27:14).

– Interceder u orar por otros (Ezequiel 22:30; 1 Timoteo 2:1; Isaías 59:16)

– Pedir a Dios por lo que necesitamos (Mateo 7:7-11).

– Escuchar a Dios (Juan 10:27).

– Estar en guerra espiritual (Efesios 6:10-18).

– Agradecer a Dios (1 Tesalonicenses 5:18; 1 Timoteo 2:1).

– Ofrecer alabanza a Dios como sacrificio (Hebreos 13:15 ).

– Pedir a Dios que perdone nuestros pecados (1 Juan 1:9; Mateo 6:12).

c) ¿Necesitamos orar?

1. La oración no es algo hecho solamente porque tenemos que hacerlo, ni para agradar a Dios: es un privilegio. A nosotros, como verdaderos discípulos de Jesús, se nos es permitido venir ante Dios y hablar con El: el Rey de reyes, pero también nuestro amigo y Padre. Dios, que es Santo y omnisciente está dispuesto a tener audiencia con nosotros que somos pecadores e ignorantes en nuestra propia naturaleza.

2. La oración nos capacita para crecer espiritualmente. Libera perdón, fuerza, paz, guía y al Espíritu Santo en nuestra vida.

3. La oración nos capacita para cooperar con Dios.

– Dios nos ha comprometido a actuar en respuesta a la oración (Lucas 11:9-10).

– Dios está dispuesto a cambiar sus planes en respuesta a la oración (Génesis 18:20-32; Éxodo 32:9-14; 2 Reyes 20:1-6).

– A través de la oración, el Reino de Dios puede ser más plenamente establecido en la tierra (Mateo 6:10).

-Las posibilidades de la oración son ilimitadas porque el Dios a quien oramos no tiene límite (Romanos 8:32).

-Por medio de la oración llegamos a conocer a Dios y por tanto, construimos una relación con El. Mientras más tiempo pasemos con El, mejor le conoceremos y entenderemos mejor los caminos y planes de Dios (Hechos 10:1-21).

– La oración trae gloria a Dios el Padre (Juan 14:13).

– Se nos ha animado a orar continuamente (1 Tesalonicenses 5:17).

– A través de la oración podemos cambiar las circunstancias y situaciones para estar en línea con la voluntad de Dios y el corazón de Dios (Ezequiel 22:30).

– Por medio de la oración podemos bendecir a otros y salvarlos (2 Reyes 4:$-17; 1 Samuel 12:19).

– El no orar es pecar (1 Samuel 12:23). Cuando no oramos, fallamos a Dios, porque El dice: “Pedid de mí”. (Juan 14:13-14; Santiago 4:2).

-Necesitamos estar involucrados en la oración intercesora (Ezequiel 22:30; Isaías 59:16). Estas son las oraciones donde nos ponemos en la brecha entre Dios y para quien estamos orando. Necesitamos tomarlo en serio cuando venimos a Dios con nuestras cargas y necesidades, y hasta luchar con Dios en oración

(Génesis 32:26).

d) ¿Con quién oramos?

– Puedes orar solo (Mateo 6:6).

– Puedes orar en acuerdo con uno o dos más (Mateo 18:19).

– Puedes orar con grupos de otros creyentes (Hechos 1:14; Hechos 2:42).

NOTA: Cuando oras con otros, asegúrate de que estés en un solo corazón con ellos, porque donde los hermanos moran juntos en unidad, allí el Señor manda la bendición (Salmo 133:1-3).

e) Impedimentos a la oración efectiva

– Indisposición al perdón (Marcos 11:25).

– Incredulidad (Hebreos 11:6).

– Duda/ falta de fe (Santiago 1:6-8).

– Pereza (Santiago 4:2).

– Motivos erróneos (Santiago 4:3).

– Pecado sin confesar (1 Juan 1:7-9; Isaías 59:1-2).

f) Satanás tiene miedo de la gente que ora

Porque:

– La oración funciona y trae el poder de Dios a nuestra vida como discípulos de Jesús.

– La gente que ora puede resistir al diablo y derrotar sus propósitos cuando comprenden la autoridad que tienen en Cristo (Santiago 4:7; 1 Pedro 5:8-9).

– Satanás no sorprenderá con la guardia baja a aquellos que velan y oran (Mateo 26:41).

– La oración produce la voluntad de Dios y desbarata la voluntad de Satanás.

– La oración nos lleva a una relación más profunda con Dios ¡lo cual, precisamente, es lo que Satanás no quiere! Satanás, por lo tanto, se esfuerza para aniquilar nuestra vida de oración, o por lo menos hacerla inefectiva. Las herramientas que usa incluyen: distracciones, tentaciones, pensamientos impíos, condenación, ánimo a la duda, temor y desesperación, etcétera.

g) Tres fundamentos para confiar en la oración

(1) El carácter de Dios

– Nada es demasiado difícil para nuestro Padre Todopoderoso (Génesis 18:14; Jeremías 32:17).

– El es fiel y siempre cumple sus promesas (Salmo 91:4; Salmos 115:1; Salmos 111;7-8; 1 Reyes 8:56).

– Nos ama y quiere darnos esperanza y un futuro (Jeremías 29:11-14).

– El se ha comprometido a contestar la oración (Jeremías 33:3).

(II) Nuestra adopción

– Nuestro Padre quiere hacer que las naciones sean nuestra herencia (Salmo 2:8).

– Nuestro Padre desea damos buenos regalos (Mateo 7:7-11).

– Hemos sido adoptados como hijos de Dios (Gálatas 4:6-7).

– Tenemos acceso al padre por medio de Jesús (Efesios 2:18; Efesios 3:12).

(III) El Espíritu Santo

– Nos da un “espíritu de oración” (o súplica) (Zacarías 12:10).

– Nos ayuda en nuestra debilidad (Romanos 8:26).

– Intercede por nosotros según la voluntad de Dios (Romanos 8:27).

– Nos da la mente de Cristo (1 Corintios 2:10-16).

– Nos capacita para “orar en el Espíritu” (Efesios 6:18).

h) Cómo orar eficazmente

Porque la oración es tan importante y poderosa, la Biblia nos instruye a fondo en cómo orar eficazmente. Ora:

– Apelando al carácter de Dios (Génesis 18:25).

– Suplicando las promesas de Dios (Éxodo 32:13-14).

– Con alabanza y acción de gracias (Salmo 100:4).

– Con un corazón de compasión por los pobres y perdidos (Proverbios 21:13).

– En fe (Mateo 21:22).

– Morando en Jesús (Juan 16:23; Juan 14:13).

– Haciendo pleno uso del lenguaje de oración que el Espíritu Santo nos da (hablando en lenguas) (Romanos 8:26).

– Haciendo del Padre el foco de nuestra oración por medio de Jesús, y no aquello por lo que estamos orando (Gálatas 4:6; Mateo 7:9-11; Mateo 6:8,32)

– Con confianza en el trono de gracia de Dios (Hebreos 4:16).

– Con la motivación correcta y no sólo por beneficio egoísta (Santiago 4:3).

– Respetando a tu pareja en el matrimonio (1 Pedro 3:7).

– Con la mente clara y autocontrol (1 Pedro 4:7).

– Con la conciencia limpia (1 Juan 1:21-22).

– Según la voluntad de Dios (1 Juan 5:14-15; Mateo 6:10).

– En el Espíritu Santo (Judas 20; Efesios 6:18).

i) Jesús hizo de la oración una prioridad

Veía la oración más importante que la comida (Mateo 4:2), el dormir (Lucas 6:12), y ministrar (Lucas 5:15-16). Tomó tiempo para orar (Marcos 1:35; Mateo 14:23; Lucas 5:16) y oraba especialmente ante decisiones importantes (Lucas 6:12-15). Está intercediendo por los creyentes ahora a la diestra de Dios (Hebreos 7:25; Romanos 8:34).

j) Pasos en la oración privada y colectiva

1. Relájate y enfoca tu atención en Dios (Salmos 46:10). Esto puede ser animado por la alabanza y adoración; lectura y meditación de la Palabra de Dios; contemplación de la grandeza, poder y amor de Dios (Santiago 4:8; 2 Corintios 10:5). Somete tu mente a la voluntad de Dios y enfoca tu atención en El. En la oración privada debemos tomar el tiempo adecuado para Dios. Esto necesita disciplina al principio, pero pronto la disciplina se convierte no en un deber, sino en un gozo (Mateo 6:6). Escoge una hora del día o de la noche cuando no te vayan a molestar. Asegúrate de que tengas el suficiente tiempo no sólo para hablar con Dios, sino también para escucharle.

2. El pecado voluntario bloquea la comunión con Dios y da a Satanás un camino para entrar en nuestra vida. Confiesa cualquier pecado que el Espíritu Santo te muestre en aquel momento y recibe el perdón de Dios (1 Juan 1:9). También necesitamos perdonar a otros que nos han agraviado, no importa lo doloroso y equivocados que hayan sido (Mateo 6:12; Lucas 6:37-38). Jesús nos perdonó mucho y espera que perdonemos a otros sin guardar rencor. Cuando confesamos y perdonamos podemos aceptar la limpieza de Dios y saber que tenemos un corazón puro ante El.

3. Ora para que el Espíritu Santo te llene hasta rebosar (Efesios 5:18). En fe pide al Espíritu Santo que te dé poder, que te dirija y que ore a través de ti. Hablar en lenguas puede ayudar en esto (Romanos 8:26).

4. Sé protegido por la proclamación del señorío de Cristo en tu vida y la sumisión de Satanás a Dios (Santiago 4:7). También, vístete con toda la armadura de Dios (Efesios 6:10-18).

5. Sé expectante de que Dios te hablará y por tanto espera en El (Salmo 62:3). Tres voces tienen acceso a tu mente cuando estás a solas orando: la tuya, la de Satanás y la de Dios.

– Con tu mente y voluntad entregadas a Dios, tu voz no hablará.

– Limpiado por la Sangre de Cristo, proclamando a Jesús como Señor, resistiendo a Satanás y protegido por la armadura de Dios, Satanás no puede hablar.

– Lleno con el Espíritu Santo, Dios hablará.

6. Cuando Dios te da algo que orar o decirle a El o a otros, sé obediente y dilo.

7. Sé determinado en seguir con ello, no importa los problemas que puedan surgir (Lucas 11:8; Lucas 18:1-8). Mucha gente falla en esta área. Necesitas orar, perseverando hasta que sepas que has llegado a algún sitio y la paz de Dios repose en tu corazón (Filipenses 4:7). No sigas, sin embargo, tus sentimientos. Habrá días en que la oración parecerá lejos de ti. Continúa en oración de todos modos, y Dios te bendecirá y te acercará a El otra vez.

8. Habla con normalidad y naturalidad a Dios. No hace falta que uses un lenguaje formal o religioso. Dios es tu Padre y te ama por ser tú mismo.

9. Cesa deliberadamente de preocuparte. Estar ansioso es un pecado y es una falta de confianza en tu Padre celestial, según Jesús (Mateo 6:25-34). Aproxímate siempre a la oración con fe en Dios.

10. Dios quiere que le presentes todos tus ruegos personales (Filipenses 4:6) porque no hay nada demasiado pequeño o trivial para tu Padre celestial. Sin embargo, también es importante orar por las necesidades de otros incluso en tu propio tiempo íntimo con el Señor. Sé específico porque Dios quiere que veas respuestas específicas a tus oraciones. Listas de oración pueden ayudar, pero cuando se agoten deja que el Espíritu Santo te guíe. En tu tiempo de oración privado a menudo es de ayuda el orar en voz alta porque ello evita que tu mente se distraiga.

11. Intercala la oración con alabanza y acción de gracias, especialmente por oración contestada. La alabanza y acción de gracias a Dios muchas veces liberan la oración porque libera el poder de Dios. La oración puede hacer todo lo que Dios puede hacer (Malaquías 3:10). La oración contestada edifica la fe y confianza en Dios, por tanto busca la oración contestada.

12. La oración alineada al ayuno da un filo cortante a la oración. Esto no es una palanca para poner en Dios, sino que es sencillamente una manera de negarte y disciplinarte para que haya menos de ti y más entregado a Dios en tu vida en ese momento.

k) Conclusión

La oración y las verdades de la Palabra de Dios son vinculadas de modo inextricable, porque mientras oramos según la voluntad de Dios como está indicado a través de su Palabra o por el Espíritu en oración, tenemos la promesa de que veremos la respuesta (1. Juan 5:14-15; Romanos 8:26-27). Es de vital importancia que pasemos tiempo con Dios y su Palabra como discípulos de Jesús. Recuerda, cualquiera puede orar por cualquier cosa en cualquier momento. La oración puede alcanzar cualquier necesidad en cualquier parte. La oración nos vincula con las posibilidades ilimitadas de Dios (Jeremías 33:3; Salmo 2:8).

B. LA ORACION EN EL MINISTERIO

a) Escrituras clave

Santiago 5:13-18 Juan 14:12-14 Isaías 64:4

b) Introducción

El lugar para empezar en ministerio efectivo es en oración efectiva. Si comprendemos la simpleza y el poder del don de la oración, entonces veremos que este ministerio está abierto a cada uno de nosotros. Después de todo, ¿qué es este ministerio sino la aplicación del poder de Dios a cualquier situación en que nos podemos encontrar. Todos podemos hacer esto mientras llegamos a confiar en el hecho de que Dios oye nuestras oraciones y las contestará con poder. El poder no nos pertenece a nosotros sino a El. Lo que El está buscando en nosotros es la apertura hacia su obra, para poder trabajar a través de nosotros y usarnos en cualquier situación en que El elija colocarnos. Somos agentes móviles del Reino de Dios, y El quiere que estemos disponibles, y a través de este ministerio de oración desatar por medio de nosotros el poder del cielo en las vidas y circunstancias de la gente a nuestro alrededor cada día.

c) El poder de la oración

John Wesley dijo una vez: “Parece como si Dios estuviera limitado por nuestra vida de oración, que no puede hacer nada por la humanidad a menos que alguien se lo pida”. Dios ha escogido limitarse a Sí mismo a trabajar a través de seres humanos como tú y yo, pero El sabe lo que está haciendo. El mandó a su Hijo, en forma de hombre, porque sabía que su amor necesitaba ser encarnado. Sólo entonces el hombre podría comprender la medida de Su amor por la humanidad y la profundidad del cariño de su corazón. Por el uso de nuestra oración podemos llegar a ser el poder de Dios para otros hombres y mujeres. No es, entonces, algo que es ajeno y apartado de ellos, sino que así como nos acercamos a ellos el poder de Dios se acerca a ellos y pueden experimentar por sí mismos el poder vivo y la realidad de Dios (Santiago 5: 16-18). Dios quiere dar su perspicacia en toda situación y quiere dar su Palabra para el momento, y la oración muchas veces es la manera en que lo hace.

d) El privilegio de la oración

Es muy simple traer a alguien o alguna situación en oración a Dios. Dos palabras Neotestamentarias para “oración” son “deomai” y “erotao” que sencillamente quieren decir “desear algo” y “preguntar o inquirir acerca de algo”. La eficacia de nuestro ministerio con otras puede estar en el hecho de que tomemos el coraje y tiempo de preguntarles si podemos orar con ellos, y cuando oramos, sencillamente traerles al Padre que sabe lo que es mejor para ellos. Jesús dijo:

Pedid, y se os dará; buscad y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe, y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá..

(Lucas 11:9-10)

El secreto de esta sencilla oración de poder es nuestra relación con el Padre y no depende del poder de nuestras palabras. No vivimos en una relación de temor sino de amor, y hemos sido llevados a un lugar de confianza ante Dios (Juan 15:14-15).

e) La responsabilidad de la oración

Otra palabra en el Nuevo Testamento para “oración” es “proseuchomai” que significa “derramar” o “persistir en oración” (p. ej. Mateo 5:44; Lucas 18:1; Lucas 9:28-29; Marcos 9:29). La oración en esta manera no es una opción para el discípulo, sino una necesidad. Dios la busca. Nos recuerda también que nuestra oración está dirigida al Padre; no es un ejercicio de autosugestión; es por eso que Jesús dijo que no necesitamos balbucear o repetir nuestras oraciones sin sentido.

f) La eficacia de la oración

La oración nos es dada por Dios como una herramienta poderosa y eficaz con la cual El puede llegar a la vida de otros hombres y mujeres y traerles su poder y sanidad. Dios, ha escogido la oración como el instrumento para la liberación de su poder en la tierra a través de cristianos creyentes. Dios puede pedimos que nos neguemos en alguna forma de ayuno para intensificar nuestra eficacia en la oración, dando a Dios en vez de a nuestra propia vida carnal. El Padre espera en nosotros para hacer su voluntad. Quiere llevar a cabo sus propósitos a través de nuestra vida (Isaías 64:4; Jeremías 33:3). Su llamamiento a través de Ezequiel (Ezequiel 22:30) era para gente que se pusiera en la brecha por otros, para salvarles de la destrucción. Nuestro mundo hoy está lleno de destrucción y va directo hacia la destrucción. Dios quiere usarnos para liberar a hombres y mujeres de ella y traerles al Reino de su luz y poder. S. D. Gordon dice:

“En su significado más sencillo la oración tiene que ver con el conflicto. Entendido correctamente, es el factor decisivo en un conflicto espiritual. La escena del conflicto es la tierra. El propósito del conflicto es decidir el control de la tierra y de sus habitantes”.

Esto es un hecho. Cada vez que oramos con eficacia por otra persona la salvamos del control de Satanás y la liberamos de la esclavitud espiritual. Es otro trozo de territorio reclamado para Cristo.

g) El ejercicio de la oración

Todo el secreto de orar con otra persona consiste en estar abierto a la guía y motivación del Espíritu Santo, para que El pueda llevarnos en la dirección que le parezca mejor. La práctica hace la perfección en el área del ministerio de oración. La experiencia es un gran profesor y pronto llegaremos a ser mucho más agudos a las necesidades de la situación por medio de la guía del Espíritu Santo. Existen cuatro niveles de oración cuando ministramos a otros:

1. Orar con

Aquí es donde nos identificamos con la otra persona en su petición al Padre y nos ponemos de acuerdo con ellos en fe de que su oración será contestada (Mateo 18:19).

2. Orar por

Aquí es donde hemos identificado las necesidades de la otra persona y las traemos a la presencia de Dios por la oración (Santiago 5:16).

3. Oraren

En esta oración recibimos poder de Dios en una manera directa y transmitimos aquel poder por nuestra oración a la otra persona. Actuamos como el mediador entre la persona y Dios.

4. Orar contra

A veces somos guiados por el Espíritu de Dios a un área de guerra y resistencia espiritual. Aquí, hay una fuerte humildad de espíritu y una profunda dependencia de la guía del Espíritu Santo. La oración es un movimiento de resistencia contra las realidades espirituales del mal. Es importante clamar al Señor en esta situación y pedirle que repudie a Satanás porque tú eres el representante de Jesús en esta situación.

El lugar donde empezar la oración por otro, es escuchando a la otra persona en tu espíritu. No escuches sólo al exterior, es decir, sus palabras y opiniones. El Espíritu Santo te ayudará a oír por la comunicación de aquellos dones necesarios en la situación. Haz unas preguntas sencillas para que tengas clara la dirección de tu oración. Si es obvio que te encuentras fuera de tu alcance y necesitas ayuda, entonces sugiérelo a la otra persona, busca ayuda y vuelve a la situación con el apoyo y confianza de otro cristiano con más experiencia. Si entregamos nuestra vida al Señor cada día, descubriremos que por su mano mansa nos llevará a toda clase de situaciones preparadas por el Señor para que entremos en el ministerio de oración.

h) Imposición de manos

Cuando oremos en un nivel personal por otra gente muchas veces es de ayuda imponer manos en su cabeza como señal del toque de Dios en su vida. Mucha gente no ha experimentado el toque del amor de Dios y tu toque será el medio de abrirles al poder de aquel toque más profundo de Dios. Jesús mismo impuso manos en la gente cuando la situación era correcta (Lucas 13:13). Hay algunas veces, sin embargo, que no es correcto imponer manos en una persona. Por ejemplo, orar con/por un miembro del sexo opuesto, o si existe una participación demoníaca, porque un espíritu diabólico puede ser tratado con mayor facilidad por el mandato de Cristo que con la imposición de manos. De todas maneras, es importante poder reclamar la cubierta necesaria para ti en toda ocasión de oración por otros. Pide la protección del Espíritu Santo y reclama la limpieza y el poder protector de la sangre de Jesús.

Ora sencillamente y con claridad y si Dios te da algo que decir a la persona, entonces díselo. Recuerda también que el ministerio de oración es la guerra espiritual en acción. S. D. Gordon dijo:

“La oración es insistir en la victoria de Jesús; el retroceso del enemigo en todo sitio particular. El enemigo entrega sólo lo que debe. Cede sólo lo que le es arrebatado. Por tanto, el terreno debe ser arrebatado paso por paso. La oración debe ser definida”.

i) Preguntas y puntos de discusión

1. ¿Contesta siempre Dios la oración? Considera esto a la luz de la doctrina de obras muertas, es decir toda obra hecha no iniciada por Dios.

2. ¿La oración es sólo para aquellos que sienten tener un llamamiento de Dios en esta manera, o es para todos?

3. ¿Existe alguna forma de oración que sea sólo para “especialistas en oración” o aquellos llamados por Dios a orar?

4. ¿Existe algo que impida tu vida de oración?

5. Cuando oras, ¿entras confiadamente en la presencia de Dios como hijo de El, con fe en Dios y dejando que el Espíritu Santo te guíe? (Hebreos 4:16)

6. Comparte algún ejemplo excepcional de oración contestada para animar al grupo.

7. Pide al Señor que te lleve a situaciones preparadas por El para que ministres el poder de Dios a la vida de otra persona. Quizás haya alguien en el grupo que necesite oración. Ora por ellos como el Espíritu Santo te guíe.

8. ¿Qué sucede cuando nos acercamos a Dios? (Santiago 4:8; 2 Crónicas 15:2).

j) Resumen y Aplicación

1. La oración es la comunicación bidireccional entre nosotros y Dios.

2. Dios siempre contesta la oración que está de acuerdo con su voluntad.

3. La oración es un privilegio que nos capacita para crecer espiritualmente.

4. Ora, sabiendo que eres un hijo de Dios, con un Padre celestial amoroso que quiere dar bendiciones a sus hijos.

5. Ora bajo la inspiración del Espíritu Santo porque entonces tu oración será iniciada por Dios.

6. Jesús hizo de la oración una prioridad y también lo deberíamos de hacer nosotros.

7. Cuando estamos orando, intercediendo por otros, necesitamos asegurarnos de que estamos en un lugar correcto ante Dios, totalmente equipados para resistir al enemigo.

8. La oración nos vincula con las posibilidades ilimitadas de Dios.

9. La oración en el ministerio es la aplicación del poder de Dios directamente en la vida de la gente.

10. Para ser efectivos al orar en el ministerio, necesitamos ser sencillos y claros en nuestra aproximación y estar abiertos a la guía y motivación del Espíritu Santo.

5. Oír la voz de Dios:

Principios de guía divina

a) Escrituras clave

Romanos 12:1-2 Isaías 30:21

Proverbios 3:5-6 Isaías 55:6

Efesios 2:10 Efesios 1:3-5 Salmo 139:13-16

b) El descubrir la voluntad de Dios para nuestra vida es esencial

– Dios tiene un plan para la vida de cada discípulo de Jesús (Efesios 2:10; Salmo 129:16; Jeremías 1:5).

– Dios el Padre nos ama y quiere sólo lo mejor para nosotros. Podemos vivir en lo bueno de esto, si vivimos según Su voluntad para nuestra vida (Deuteronomio 28:1-2; Romanos 8:28; 2 Pedro 1;3).

– Dios quiere revelarnos su voluntad, tanto como revelarse a sí mismo (Hebreos 11:6; Santiago 1:5). Dios quiere que nosotros escojamos ir por su camino (Proverbios 3:5-6; Salmo 32:8-9).

– Nuestra obediencia o desobediencia a la voluntad de Dios puede afectar a otras vidas tanto como a la nuestra (Josué 6:18; Josué 7:1-26).

– El oír la voz de Dios debería de ser una de las cosas más normales en la vida cotidiana como discípulo de Jesús.

c) Dios desea revelar su voluntad para nuestra vida y dejarla clara

– La Palabra de Dios ya nos ha sido dada- para la mayor parte de la guía que necesitamos como discípulos de Jesús.

– En algunas áreas de nuestra vida necesitamos guía específica y necesitamos buscar a Dios para ésta, por ejemplo, el llamamiento a ministerios, trabajo, pareja matrimonial (Lucas 11:9-10).

– Dios quiere guiamos específicamente (Salmo 25:12; Salmo 32:8).

– Dios quiere que vivamos como vivió Jesús. Hizo sólo lo que vio hacer a su Padre en el cielo (Juan 14:31). Necesitamos que Dios nos enseñe el camino hacia adelante.

– Dios nos escogió en El antes de la creación del mundo para ser santos y sin mancha a sus ojos. Podemos confiar en El con nuestra vida: Sabe lo que necesitamos y cómo deberíamos vivir (Efesios 1:3-5; Salmo 139:13-16).

d) Preparación práctica para discernir la voluntad de Dios

– Debemos hacer que Jesús sea nuestro Señor y estar genuinamente dispuestos a hacer su voluntad (Romanos 12:1-2; Mateo 6:33).

– Deberíamos responder como lo haría Dios en cada situación dada y ser obedientes a su voluntad (Salmos 25:10),

– Deberíamos ser humildes (Salmo 25:9).

– Deberíamos escuchar a Dios en oración (Proverbios 8:34) y encontraremos que la práctica da la perfección.

– Deberíamos confiar en –Dios (Proverbios 3:5-7).

– Deberíamos tener un corazón limpio (Salmo 66:18; 1 Juan 1:9); y el Espíritu Santo debería estar libre para convencernos de toda impiedad.

– Deberíamos seguir hacia la madurez: esto significa más de Dios y menos de nosotros, lo cual nos capacitará para oírle con más claridad.

– Deberíamos estar expectantes: Dios quiere hablamos, por tanto busca oírle.

– Deberíamos temer al Señor: esto significa odiar el mal y vivir a la manera de Dios (Proverbios 8:13; Proverbios 9:10). ¡Es más difícil hacer lo que odiamos!

– Deberíamos alabar y adorar a Dios: Dios habita en nuestra alabanza (Salmo 22:3) y entramos en sus atrios con alabanza (Salmo 100:4). Podemos acercamos a Dios en adoración y así situamos en un lugar donde se espera que Dios nos pueda hablar.

– El ayuno NO es necesario para oír la voz de Dios, pero puede ayudar. Es esencial sólo cuando Dios nos diga., que lo hagamos (Mateo 6:16).

– Deberíamos movemos en fe, es decir, saber lo que Dios quiere, obedecerlo y confiar en El para hacer lo que nosotros no podemos. Si Dios ha hablado, podemos “ir por ello”.

– Cuatro voces, en general, tienen acceso a tu mente en la vida, y para oír de Dios necesitas:

Silenciar la voz de otros, y no hablarán, por ejemplo, ¿qué pensará la gente?

Silenciar tu propia voz interior y clavarla en la cruz.

Silenciar la voz de Satanás en el nombre de Jesús, y no hablará.

Someterte a Dios y hacerle Señor, y El hablará.

e) Recuerda

La guía concierne al corazón aunque el conocimiento concierne a la cabeza.

La voluntad de Dios es como una autopista de varios carriles. Hay flexibilidad en su interior. Mientras lo sepas lo sigas eres libre de moverte por su interior. En los perímetros anchos de la voluntad de Dios, vendrá su g específica. Es imposible encontrar esta guía mientras te adhieres a tu propia voluntad.

f) Las maneras en que Dios habla

Existen muchas maneras en que Dios nos habla, pero ¡recuerda que Dios siempre elige la manera en que hablar!

– A través de la Palabra de Dios (2 Timoteo 3:16; Salmo 119:9-11, 105).

– A través de la voz interior, silencios y susurrante del Espíritu Santo (Hechos 13:2; Hechos 13:12; H 16:6-7; 1 Reyes 19:12; Isaías 30:19-21).

– A través del consejo de hombres y mujeres de Dios (Proverbios 12:15).

– Por la voz audible de Dios (Hechos 9:4-5).

– Por sueños (Mateo 1:20-21).

– Por visiones (son iguales que los sueños pero éstos ocurren estando uno despierto) (Hechos 10:9-18).

– Por ángeles (Lucas 1:26-38).

– Por los dones del Espíritu, por ejemplo, palabras de sabiduría, palabras de conocimiento, profecías, lenguas e interpretaciones (1 Corintios 12:4-1).

Recuerda que 1 Corintios 14:1-5 dice que la profecía es para fortalecimiento, exhortación, instrucción, consolación y edificación de la iglesia, pero nunca para la guía personal inicial. Una profecía puede confirmar lo que Dios ya te ha estado diciendo, pero si viene como una sorpresa total, ve con mucho cuidado, prueba los espíritus (1 Juan 4:1).

-Por circunstancias: dejar que las meras circunstancias dirijan nuestra vida es abrir la puerta a Satanás, pero sé sabio referente a tus circunstancias y espera que Dios te hable a través de ellas.

– Por los deseos de tu corazón (Salmo 37:4).

-Por la convicción o “presentimiento” interior. Esto es casi indefinible ¡pero lo sabrás cuando lo sientas!

– Por el Urim y Tumim. Esto era la versión del Antiguo Testamento de tirar la moneda. Sólo haz esto si Dios te dice que lo hagas (1 Samuel 14:41 Septuaginta).

g) Probar los espíritus

Debemos reconocer que Satanás intentará falsificar la voz de Dios. Esto es el porqué necesitamos probar la Palabra de Dios que hemos recibido, especialmente al principio de nuestra vida cristiana. La mejor manera para reconocer lo falso es llegar a estar familiarizado con lo genuino. Como un cajero de banco estudia lo real y conocerás lo falso (1 Corintios 14:29; 1 Juan 4:1).

h) El propósito del Padre es que oigamos su voz

El tiene muchas cosas que decirnos y cuanto más escuchemos, más detallado será lo que oigamos. Si nuestra vida está llena de basura impía y otras voces son oídas en nuestro hombre interior, entonces es improbable que podamos oír la voz de Dios con la misma claridad que cuando este no sea el caso.

Cuando empezamos a oír a Dios, nos habla acerca de asuntos mayores. Nos habla para salvación. Luego oímos la voz de Dios para decisiones grandes. Normalmente, esto es porque sabemos que no podemos afrontar éstas solos y por tanto hacemos sitio particular para la dirección de Dios en estos momentos. Con el tiempo llegamos a un lugar en que oímos de Dios todo el tiempo, para poder vivir una vida como la de Jesús, que hizo sólo lo que su Padre quería que hiciera.

El lugar más seguro y productivo para oír a Dios es a través del testimonio de la Escritura. Noventa por ciento de toda la dirección que jamás necesitaremos ya ha sido escrita en la Escritura. Necesitamos vivir con las Escrituras como pilar en nuestra vida. Sin embargo, incluso las Escrituras pueden acabar como doctrina muerta y legalismos a menos que apoyemos la Escritura en otro pilar: el pilar del Espíritu Santo que nos habla la Palabra de Dios para hoy. Necesitamos caminar con estas dos fuentes de la Palabra de Dios en equilibrio.

Adán fue creado para ser la autoridad delegada de Dios en la tierra. Cuando Adán hablaba era como si hablase Dios. Sin embargo, Adán escuchó a otra voz, y por tanto fue inmediatamente corrompido y perdió la habilidad de ser un canal puro para la Palabra de Dios. Jesús vino como el último o segundo Adán para restaurarnos, como discípulos de Jesús, nos da el potencial para ser la autoridad delegada de Dios de nuevo y, por tanto, ser canales de su Palabra (1 Corintios 15:22,45). Esto es para lo que la humanidad fue creada originalmente y por tanto sólo cumplimos nuestro potencial en Dios. Por consiguiente, debemos alimentarnos con la Palabra de Dios en sus dos formas y disciplinarnos para que no recibamos la palabra del diablo o de su sistema mundano, Esta es una batalla que se libra en nuestra alma. Para permitir que Dios y su Palabra ganen esta batalla, necesitamos estar abiertos para que El nos hable su Palabra a través del Espíritu Santo y luego obedecerla. Entonces estaremos viviendo en el poder de la Palabra de Dios que es, en realidad, vivir en Dios, porque Dios es la Palabra (Juan 1:1-2,14).

Cuando Dios habla, las cosas son creadas (Génesis 1). Cuando vivimos con la Palabra de Dios seremos liberados, porque la verdad nos liberará (Juan 8:31-32).

Necesitamos recibir la Palabra de Dios en nuestra vida con humildad y obedecerla porque trae libertad (Santiago 1:21-25).

Necesitamos recibir la Palabra de Dios porque trae fe (Romanos 10:17), y guía (Isaías 30:21). La Palabra de Dios no le volverá vacía, sino que llevará a cabo lo que El desea y alcanzará el propósito por el cual fue mandada (Isaías 55:8-11).

Cuanto más practiquemos escuchar a Dios en nuestra vida cotidiana tanto más hábiles llegaremos a ser en discernir su voz. Al tomar el tiempo de esperar ante el Padre, no sólo llegamos a conocer más de El, sino que llegamos a conocer más de nosotros. Llegamos a reconocer nuestros humores y sentimientos. Llegamos a leer las influencias de nuestro espíritu. Llegamos a conocer cómo reaccionamos o respondemos en el interior cuando oímos a Dios. Debido a esto, precisamente, es muy difícil para una persona describir a otra el porqué sabe que es el Señor hablándole. ¡Sólo reconoce las señales y sabe que lo sabe!

El hecho es, que cuanto más demos sitio a la voz del Padre en nuestra experiencia, será tanto más probable que conozcamos su voz; y cuanto más le buscamos para cada paso en nuestra vida, tanto más empezaremos a discernir su mano, incluso en los pasos minúsculos y aparentemente menos importantes que hemos de tomar.

Es una gran experiencia saber que Dios hablará en nuestro corazón y mente a través de toda situación si se lo permitimos.

Algunas personas buscan algo que no existe. Lo complican todo demasiado. Se imaginan que cuando hablamos de “oír la voz de Dios”, siempre debemos recibir una visión especial o una voz real hablando dentro de nosotros que sea muy clara e indudable. Raramente es así. La voz de Dios en nosotros viene a través de canales que en la mayor parte ya están construidos en nuestro sistema, por ejemplo, nuestra mente, y los procesos de pensamiento, impulsos de corazón, sentimientos de inquietud o de una profunda paz, presentimientos que recibimos en nuestro espíritu. Existen, por supuesto, momentos en que El se abre camino en una manera muy clara y sobrenatural, porque la situación lo exige, o porque es algo que no quiere que perdamos. Pero, normalmente, el Padre espera que cooperemos en esta comunicación de su Palabra. Es un ejercicio bidireccional. Somos personas hechas con el propósito de oír a Dios. Obedece la Palabra que lees y oyes, porque esta obediencia es el secreto de la cooperación con el Padre. Si no cooperamos con El al nivel de arreglarnos, no podremos cooperar con El en ningún otro nivel de revelación.

Es importante aprender que Dios tiene tiempos y circunstancias que nos incumbe analizar bien. Durante tales tiempos las cosas se mueven con mucho mayor rapidez y con mayor facilidad que en otros tiempos. Podemos perderlo si no aprendemos a leer nuestro espíritu.

Es dentro de nuestro espíritu que deberíamos recibir las certezas que da Dios: el conocimiento de la certeza de fe y la convicción interior de que algo está bien ante el Señor. No deberíamos, y no podemos, dar un paso en la esfera de la fe sin este testimonio del Espíritu.

i) Características que acompañan la Palabra del Señor

1. Es inmediata

Esto significa que la Palabra nos viene de una manera directa y personal y que es muy poderosa y llamativa. Es como un flechazo en un lugar seguro y en circunstancias muy difíciles de evitar o ignorar.

2. Es pertinente

Esto significa que tal palabra será muy pertinente a las situaciones que nos enfrentamos en nuestra vida. La Palabra de Dios normalmente está marcada por su aplicación y oportunidad.

3. Es eficaz

La Palabra de Dios siempre produce un efecto. Si la recibimos y la aplicamos, traerá fruto.

4. Es adecuada¡

La Palabra de Dios nunca está sola! No sólo es adecuada en el sentido de ser pertinente a la situación, sino también en el sentido de ser consistente con otros testimonios en nuestra vida. Siempre que creamos que oímos del Señor en una manera en particular, deberíamos buscar ratificación de la Palabra en otras áreas. No deberíamos hacer que las cosas se ajusten a la Palabra, porque esto es peligroso, sino al contrario, deberíamos encontrar que hay muchas cosas en que la Palabra se adecua. Puede ser el testimonio de otras clases de palabras, o el testimonio de otras circunstancias.

j) Lista práctica para comprobar la guía

– ¿Esta guía ensalza al Señor o a la persona que la ha dicho?

– ¿Dice la cosa correcta en el lugar correcto, momento, método, secuencia, gente, estructura, actitud, resultado, etcétera?

– ¿Es la guía recibida en armonía (o de acuerdo) con la Escritura, o la contradice?

– ¿Está la paz de Cristo reinando en mi corazón? (Filipenses 4:7; Isaías 26:3).

– ¿He obedecido la guía de Dios previa para mí?

– ¿Estoy dispuesto a ser desinteresado y poner a Dios primero en esta situación?

– ¿Qué dicen las Escrituras sobre lo que debería hacer en esta situación?

– ¿He orado y me he agarrado a Dios referente a mi situación?

– ¿Confirman mis líderes espirituales y el cuerpo de Cristo en general la guía recibida?

– ¿Estoy actuando por sentimientos o emociones temporales o momentáneas?

– ¿Estoy limitando a Dios con mi intelecto?

– ¿Tengo la expectación de que Dios me guiará?

– ¿Capacitan o impiden mis circunstancias la guía recibida?

k) Conclusión

Dios quiere sólo lo mejor para nosotros. No se equivoca nunca, y nunca tiene prisa. Hacer Su voluntad es tener una vida realizada y gozosa porque somos creados para hacer Su voluntad.

l) Preguntas y puntos de discusión

1. Antes de ser creyentes, Satanás estaba en control de nuestra vida. Nos manipulaba como marionetas. Cuando fuimos salvos, Dios cortó las cuerdas por las que Satanás nos controlaba. ¿Puso entonces Dios sus propias cuerdas en nosotros para controlamos, o necesitamos escoger ir por el camino de Dios? Discútelo.

2. ¿Por qué concierne la guía al corazón? (Colosenses 3:15).

3. Repasa la “lista práctica para comprobar” y decide si hay algún área que necesitas entregar a Dios.

4. Discute en el grupo las varias maneras en que Dios te ha hablado y cómo te ha guiado.

5. ¿Por qué debemos probar los espíritus?

6. ¿Por qué Dios no lo hace fácil y nos habla clara y directamente con una voz audible? Discútelo.

7. ¿Alimentas tu mente con tanto que no es de Dios, que encuentras difícil oír a Dios? Si es así, ¿qué puedes hacer al respecto?

m) Resumen y aplicación

1. Dios el Padre quiere que vivamos en su voluntad nuestras vidas.

2. Vivir en el plan de Dios para nuestra vida nos capacitará para vivir una vida realizada y gozosa. Dios nos ama y quiere sólo lo mejor para nosotros.

3. Necesitamos saber qué quiere Dios hablarnos y guiarnos.

4. Necesitamos oír la voz de Dios como parte de la vida cotidiana.

5. Necesitamos aprender a conocer la voz de Dios y su guía en toda situación. 6. Dios escoge la manera para hablarnos.

7. La Palabra de Dios nos traerá libertad, fe y guía.

6. Alabanza y adoración

a) Escrituras clave

Juan 4:23-24 Hebreos 13:15

Salmo 100: 4 Efesios 5:19-20

Romanos 12:1 Colosenses 3:16-17 1 Pedro 2:9

b) Introducción

– Las palabras “alabanza y adoración” cubren toda nuestra respuesta de amor y aprecio al Señor. Resumen nuestra razón de vivir (Isaías 43:21; Efesios 1:6, 12, 14).

– Deberíamos agradecer a Dios por lo que nos ha dado.

– Deberíamos alabar a Dios por lo que ha hecho por nosotros.

– Deberíamos adorar a Dios por quien es para nosotros.

Necesitamos siempre tener un corazón agradecido a Dios que ha hecho tanto por nosotros (Salmo 100:4). De hecho, Pablo nos exhorta a regocijarnos en el Señor siempre (Filipenses 4:4). Dios nos ama, se preocupa por nosotros, y quiere que lo sepamos. Desde un corazón agradecido podemos darle gracias y adorarle en espíritu y en verdad.

c) ¿Qué es la alabanza?

– Reconocer quién es Dios (Salmo 104:1-35; 1 Crónicas 29:10-13).

– Reconocer a Dios, por todo lo que ha hecho por nosotros (Salmo 25:8-10; Isaías 25:1).

– Ensalzar a Dios (Salmo 34:3; Salmo 99:5).

– Honrar a Dios (Daniel 4:34-37).

– Magnificar a Dios (Lucas 1:46; Hechos 10:46).

– Maravillarse de Dios (2 Tesalonicenses 1:10).

– Glorificar a Dios (Apocalipsis 15:4; Salmo 29:1).

¿Por qué deberíamos alabar a Dios?

– Dios es entronado en la alabanza de su pueblo (Salmo 22:3).

– Nada puede alabar a Dios como el hombre (Salmo 30:9; Salmo 115:17-18).

– La alabanza levanta y se regocija en los grandes hechos de Dios tanto ahora como en el pasado (Salmo 40:5; Salmo 98:1; Éxodo 15:6).

– La alabanza proclama la grandeza y majestad de Dios al mundo (Salmo 66:5-8).

– La alabanza libera la bendición de Dios a nosotros (Salmo (67:5-7).

– La alabanza libera el poder de Dios (Salmo 149:6-9; 2 Crónicas 20:12,22).

– Dios creó al hombre para que le alabase (Isaías 43:21; Efesios 1:3-14).

– Hemos sido instruidos para alabar a Dios (Efesios 5:18-20; Salmo 146:1; Salmo 100:4).

– La alabanza es un sacrificio que agrada a Dios (Hebreos 13:15-16; Salmo 107:21-22; 2 Samuel 24:24); no necesariamente sólo nuestros labios sino todo nuestro ser (Romanos 12:1).

– Dios es digno de recibir nuestra alabanza (Apocalipsis 5:9-14).

e) La alabanza es un arma

La alabanza puede ser un arma contra nuestro enemigo, Satanás, porque Satanás es alérgico a la alabanza. En la guerra espiritual, no seguimos alabando y cantando sólo por amor a ello, sino al contrario, deberíamos sentir, por el Espíritu Santo, la Palabra de Dios en la que reposa la unción de Dios (Salmo 56:4,10-11; 2 Crónicas 20:21-22). Deberíamos perseverar hasta que el poder de Dios se abra camino (Hechos 16:25). Esta clase de alabanza no es pronunciada sólo silenciosamente en nuestro corazón sino, más bien, ¡ha de ser oída!

f) Siete palabras hebreas para alabanza

1. Yadah: alcanzar la mano, reverenciar o adorar con las manos extendidas (Génesis 29:35; 2 Crónicas 7:6; Salmo 107:8).

2. Halal: ser claro, hacer un espectáculo, enorgullecerse y ser necio, entusiasmarse o celebrar (1 Crónicas 23:5, 30); 2 Crónicas 20:19,21; Salmo 69:30; Salmo 150:1-6).

3. Tehillah: (de “halal” laudación o himno de alabanza (Deuteronomio 10:21; 2 Crónicas 20:22; Salmo 100:4; Salmo 145:25) Dios es entronado en esta clase de alabanza (Salmo 22:3).

4. Barak: arrodillarse y, por implicación, bendecir a Dios como acto de adoración (Jueces 5:2).

5. Zamar: golpear con los dedos, tocar un instrumento acompañado por voces, por lo tanto celebrar en cántico música (Salmo 21:13; Salmo 57:7: Salmo 108:1).

6. Shabach: dirigirse o glorificar a Dios en un tono o grito alto (Salmo 63:3; Salmo 117:16; Salmo 145:4).

7. Towdah: una extensión de la mano en adoración; específicamente un coro de adoradores; una confesión a sacrificio de alabanza (Salmo 100:1; Jeremías 17:26; Jeremías 33:11).

g) ¿Qué es la adoración?

Adoración: Apreciara Dios porque El es digno (Apocalipsis 4:11; Apocalipsis 5:12). Las palabras hebreas “adoración” son “segad” y “shachah” y estas significan “inclinarse”. También llevan en su significado la idea una relación entre un perro y su amo, es decir, amor, adorador. La palabra griega principal traducida como “adoración” es “proskuneo” y significa “besar la mano; rendir homenaje o reverenciar”. La adoración bíblica ti entonces el significado implícito de la adoración desinteresada de un ser mayor.

Jesús derramó su sangre para darnos el privilegio de adorar al Padre (Hebreos 10:19-22). A través de Jesús, t creyente llega a ser un sacerdote de Dios, es decir, aquellos que presentan el pueblo de Dios, a Dios, y Dios al pueblo (Apocalipsis 1:6; 1 Pedro 2:9). Debemos poner a Dios primero en nuestra vida y la adoración es una expresión de esto. Cuando damos a Dios en esta manera El nos acerca a sí mismo y nos colma de bendiciones. Adorar a Dios no es sólo cantar canciones. En efecto, como discípulos de Jesús todo lo que hacemos, es decir, nuestro trabajo, actividades de ocio, estudio, vida familiar, etcétera) debería ser adoración a Dios. La verdadera adoración a Dios involucra dar el 100% de nuestra vida a El; estar totalmente dispuestos y totalmente obedientes a El. La adoración de Dios es un estilo de vida de traer gloria a Dios.

h) La adoración es lo que busca el Padre

Jesús dijo:

Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en Espíritu y en verdad es necesario que adoren.

(Juan 4:23-24)

Nota que este pasaje enseña cinco puntos:

1. Adoramos al Padre

Como sus hijos e hijas redimidos, le amamos porque primero El nos amó (1 Juan 4:19).

2. Adoramos desde nuestro espíritu

Esto significa que debemos nacer de nuevo del Espíritu Santo si hemos de adorar a Dios aceptablemente. Nuestra adoración a Dios debería ser llevada e inspirada por el Espíritu Santo. Sólo El sabe adorar a Dios de una manera que sea agradable al Padre (1 Corintios 2:10-16; Juan 16:13-15).

3. Adoramos desde nuestro corazón

Adoramos en verdad; desde la realidad de una vida vivida en comunión con Dios el Padre, por Jesús Su Hijo. La palabra griega traducida como “verdad” es “aletheia” la cual también significa “realidad”. Necesitamos ofrecer nuestra más sincera adoración a Dios con nuestra boca (Mateo 15:8-9). Necesitamos expresar la melodía en nuestro corazón (Efesios 5:19) y el gozo que Jesús nos trae (Lucas 1:16-47).

4. Adoramos con nuestro entendimiento

Porque adoramos a un Dios que conocemos personalmente (Juan 4:22; Hechos 17:22-23; 1 Corintios 14:15).

5. Adoramos voluntariamente

No alabamos o adoramos a Dios por iniciativa, sino porque El lo desea.

La adoración es una prioridad en el cielo. Siempre que veamos una imagen de Dios en la Biblia, vemos la adoración en desarrollo (Isaías 6:1-5; Apocalipsis 4:6-1.1; Ezequiel 47:1-12). La adoración da lugar al dominio de Dios y la forma de adoración o liturgia (lo que hacemos) no es la cuestión. La cuestión es si la vida de Dios está en nuestra adoración.

i) ¿De qué maneras podemos ofrecer alabanza y adoración a Dios?

– Con palabras (Salmo 9:1).

– Con gritos (Salmo 95:1).

– Con inclinación (Salmo 95:6)

– Con cántico (Salmo 104:33; Salmo 33:1)

– Con baile (esto es un símbolo de una verdad mayor, que toda nuestra vida, cuerpo, alma y espíritu, están dados al Señor en respuesta a Su amor) (Salmo 150:4; Salmo 149:3).

– Con las manos alzadas, expresando dependencia en el Señor o victoria en el Señor (Salmo 134:2).

– Con instrumentos; normalmente, aunque no siempre acompañado por cántico (Salmo 150:3-5; Salmo 98:4-6).

– Con todo nuestro estilo de vida (Romanos 12:1; Filipenses 1:20, 1 Corintios 6:20; Efesios 5:20; 1 Tesalonicenses 5:16-18).

– Cantar con el espíritu, nuestro lenguaje dado por Dios (1 Corintios 14:15).

– Con salmos: palabras cantadas de la Biblia (especialmente los Salmos); himnos: composiciones que especialmente ensalzan a Jesús como Señor; canciones espirituales: canciones originales, o bien prepa­radas o inspiradas espontáneamente por el Espíritu Santo, que expresan nuestra experiencia del Señor (Efesios 5:19-20)

j) La imagen del tabernáculo de Moisés (Hebreos 8:5)

1. Como incrédulos estamos fuera del tabernáculo.

2. Entramos en el atrio exterior a la invitación de Dios al altar de los holocaustos (aquí nuestros pecados son perdonados) y luego seguimos a la fuente de bronce (donde somos lavados y limpiados).

3. Perdonados, lavados y limpios (cristianos nacidos de nuevo) podemos entrar en el Lugar Santo como sacerdotes de Dios. Vamos al altar del incienso (para ofrecer oraciones) y usamos el incienso mezclado por los sacerdotes. Podemos ir a la mesa para el pan de la proposición que ha sido preparado y cocido al horno por hombres (para leer y comer de la Palabra de Dios y la Cena del Señor). Podemos ver por el candelero de oro encendido que tiene aceite de oliva preparado y proporcionado por el hombre (para tener comunión y caminar en la luz de Dios.

4. Luego podemos pasar por el velo roto y entrar en el Lugar Santísimo donde todo es sobrenatural. Aquí está la presencia de Dios contenida arriba del Arca del Testimonio. El arca contiene las tablas de piedra con mandamientos de Dios en ellas (Dios habla Su ley y Palabra directamente a nosotros). Delante del arca están la bara de Aarón (Dios nos da su autoridad y su vida) y una jarra de maná (Dios nos da eternamente Su provisión sobrenatural escondida). En este lugar descansamos con Dios y nos sentamos a sus pies. Aquí El nos ministra y nosotros le adoramos. Porque somos sacerdotes de Dios en Jesús (1 Pedro 2:9), podemos acercarnos a Dios con libertad y confianza (Efesios 3:12; Hebreos 10:19- 22).

k) Preguntas y puntos de discusión

1. ¿Agradeces a Dios por todo lo que hace por ti? ¿Deberías?

2. Deberíamos vivir un estilo de vida en que la alabanza y adoración son centrales como discípulo de Jesús?

3. ¿Sabías que Dios canta? (Sofonías 3:17).

4. ¿Cuándo bajó la gloria de Dios en el templo construido por Dios en Israel por Salomón? (2 Crónicas 5:11-14).

5. En qué maneras alabas y adoras al Señor?

6. ¿Hay alguna lección que aprender en el pasaje que describe a David cuando trae al Arca del Testimonio a Jerusalén y la reacción de Mical, la hija de Saúl? (2 Samuel 6:12-16,20-23).

7. Cuando adoras a Dios, ¿cantas canciones o le adoras en espíritu y en verdad?

8. ¿Hasta dónde has llegado con el Señor en tu alabanza y adoración? Considera esta pregunta a la luz de la imagen del tabernáculo de Moisés.

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I) Resumen y aplicación

1. Ahora que eres un discípulo de Jesús tienes algo de qué regocijarte y algo de qué cantar.

2. Deberíamos alabara Dios en todo momento (Salmo 34:1; Salmo 145:2) y en toda circunstancia (Hebreos 13:15).

3. Nuestra alabanza y adoración debería ser una ofrenda a Dios que sale de un corazón recto (Salmo 119:7), y debería ser ofrecida con todo nuestro corazón (Salmo 138:1).

4. No ofrecemos alabanza y adoración para agradar a hombres sino para agradar a Dios.

5. Deberíamos adorar a Dios en espíritu y en verdad porque esta es la clase de adoradores que nuestro Padre celestial busca (Juan 4:23-24).

7. Guerra espiritual

a) Escrituras clave

Efesios 6:10-18 Apocalipsis 12:10-11

2 Corintios 4:4 Lucas 11:14-26

1 Pedro 5:8-9 Efesios 1:17-23

Santiago 4:7 Colosenses 2:15

b) Introducción

Cuando nacemos de nuevo cruzamos desde el reino de las tinieblas al Reino de Dios (o el Reino de la luz). Antes servíamos a Satanás (Juan 8:42-47), pero ahora deberíamos servir a Dios porque nos ha rescatado del dominio de Satanás (Colosenses 1:12-14). Satanás no está contento de que ya no le sirvamos. El intentará hacer todo lo posible para que caigamos y volvamos a un lugar bajo su dominio. Esta es una parte de nuestra guerra espiritual, en que necesitamos resistir en el poder de Dios los avances de Satanás y mantenemos en la victoria sobre el maligno, que Jesús nos ha ganado.

La otra cara de la guerra espiritual es que, como discípulos de Jesús, tenemos una comisión de Dios de hacer discípulos de todas las naciones. Los pueblos en el mundo están bajo el poder de Satanás (2 Corintios 4:4) y no pueden ver la verdad, y por tanto, para hacer discípulos para Dios, necesitamos traer el poder de Dios para salvación a la gente, y dejar que El libere a gente del reino de las tinieblas y les coloque en su Reino, es decir el Reino de Dios. No tenemos que derrotar a Satanás de nuevo. Jesús ha ganado una victoria total (Colosenses 2:15) y sólo necesitamos vivir en lo bueno de ella y hacer cumplir esta victoria. Esto hará que Dios nos pueda usar para ganar a otra gente en este mismo lugar de victoria.

c) ¿Cuál es el Reino al cual hemos sido llevados?

Es el Reino de Dios (o cielo) que es el poderoso reinado y dominio de Dios sobre toda vida. Jesús predicó el Reino como sus buenas nuevas (Marcos 1:15; Mateo 4:23) y los apóstoles hicieron lo mismo (Hechos 8:12). El Reino de Dios viene a nosotros con poder-para salvar, cambiar, sanar y librar de demonios (Mateo 4:23; Mateo 9:35; Mateo 12:28; Marcos 16:15-18). Ese poder es el Espíritu Santo que nos trae a los que estamos en el Reino: justicia, paz y gozo de Dios (Romanos 14:17; 1 Corintios 4:20).

d) ¿Cuál es el reino de las tinieblas?

La rebelión de Satanás y sus ángeles ha producido un reino erigido en oposición a Dios, al que intenta llevar a todo ser humano. Ha tenido cierta medida de éxito debido a que causó que el pecado entrara en el mundo. Como cristianos, nuestra lucha es contra las fuerzas malignas de las tinieblas (Efesios 6:12) y nuestro principal adversario es Satanás.

e) ¿Quién es Satanás?

Satanás es un ser real (Lucas 4:1-13) y no sólo quimera nuestra. Tiene su origen como el precioso ángel llamado Lucifer que fue echado del cielo debido a su orgullo (Isaías 14:11-15; Ezequiel 28:12-17). Se describe a Satanás de muchas maneras en la Biblia, incluidas:

– Nuestro enemigo, el diablo (1 Pedro 5:8).

– Tentador (1 Tesalonicenses 3:5).

– Padre de mentiras (Juan 8:44).

– Gobernante del reino del aire (Efesios 2:2).

– El maligno (1 Juan 2:14). .

– Acusador (Apocalipsis 12:10).

– Asesino (Juan 8:44).

– Serpiente (Génesis 3:1).

– Angel de luz (2 Corintios 11:14).

Actualmente, todo el sistema mundial está en sus garras (1 Juan 5:19). El es la fuente esencial de pecado, enfermedad y muerte. Tiene un reino de demonios (Mateo 12:24-28) que consiste en espíritus malignos (Lucas 11:24-26) o ángeles caídos (Mateo 25:41) que son inteligentes, activos, habitan en la tierra y en esferas celestiales sobrenaturales (Efesios 6:11-12). Recuerda, el diablo o Satanás no es igual que Dios, ni siquiera es eficaz contra Dios. No es omnisciente ni todopoderoso.

f) ¿Quién gobierna el mundo?

Desde que Adán y Eva se vendieron a Satanás, el gobierno de este mundo pertenece al diablo, aunque era la intención de Dios que el hombre gobernase (1 Juan 5:19). Dios creó al hombre a su propia imagen y le dio autoridad para reinar sobre la tierra y dominarla (Génesis 1:26-28; Salmo 8:3-8). El orden que Dios propone es:

Dios (el Padre, Hijo y Espíritu Santo)
Los creyentes
Los ángeles/Satanás y sus ángeles caídos
Los incrédulos
Los animales

Como creyentes, estamos ahora levantados con Cristo y Sentados con El (Efesios 2:6) y Dios ha puesto todas las cosas bajo los pies de Cristo (Efesios 1:20-22). Por lo tanto, nosotros como creyentes, no sólo tenemos autoridad sobre los animales y las plantas, mas en el nombre de Jesús tenemos autoridad sobre todas las obras del enemigo.

Jesús, cuando volvió a su Padre, victorioso sobre el diablo, pidió al Padre que diera su Espíritu Santo a todo el que creyere. Esto significa que ahora tenemos disponible el mismo poder que tenía Jesús, y en su nombre tenemos la misma autoridad. Satanás intentará rebelarse contra nosotros como creyentes, pero somos más que vencedores en Cristo (Romanos 8:37). No seremos derrotados por Satanás porque estamos en el lado victorioso.

g) ¿Cómo nos ataca el enemigo?

No deberíamos ser ignorantes de los esquemas malignos de Satanás (2 Corintios 2:11). Debemos estar conscientes de que el diablo está constantemente tratando de destruir cristianos (1 Pedro 5:8). Es listo y astuto en sus tácticas (Efesios 6:11; Génesis 3:1-6) e intentará cualquier cosa en cualquier momento para derrumbarnos. No es ningún caballero, en realidad, suele esperar hasta que estemos cansados y desanimados y tengamos la guardia baja antes de atacarnos (Mateo 4:2-3). El principal campo de batalla está en nuestra mente: acusa (Zacarías 3:1); engaña (2 Corintios 11:14); tienta (1 Tesalonicenses 3:5); miente (Juan 8:44); inspira malos pensamientos, confusión, dudas, temor, incredulidad, pereza, suficiencia, desesperación, desánimo, etcétera; atrae nuestros deseos carnales (Gálatas 5:17). Satanás también busca una entrada en la vida de la gente a través del estar envueltos en sectas, drogas, idolatría, brujería o cualquier otra práctica oculta. Satanás también usa sus ángeles caídos, llamados demonios, para molestar a la gente (Lucas 13:10-16).

h) Jesús venció a Satanás

– Refrenándole con la Palabra de Dios (Mateo 4:4).

– Librando a aquellos a quien había oprimido con enfermedad (Hechos 10:38).

– Demostrando el poder superior del Espíritu Santo y el Reino de Dios (Mateo 12:28).

– Derrotando totalmente a Satanás y todos sus ejércitos en la cruz (Colosenses 2:15; Hebreos 2:14).

– Decidiendo el destino de Satanás una vez y para siempre (Mateo 25:41).

Jesús comparte su victoria con su pueblo, dándonos la autoridad para derrotar a Satanás en nuestra propia vida. La razón por la que el Hijo de Dios apareció fue para destruir las obras del diablo (1 Juan 3:8).

i) Cómo vencemos a Satanás

1. Nuestra estrategia para la guerra

– Reconocer sus actividades (2 Corintios 2:11).

– Rechazar sus avances (Efesios 4:27).

– Resistir sus ataques (Santiago 4:7; 1 Pedro 5:8-9).

– Reconocer dónde está obrando Dios y hacer lo que Dios quiere que hagas en esa situación.

Jesús dijo que en su nombre sus discípulos echarían fuera demonios (Marcos 16:16-17) como parte de su obra para El.

2. Nuestra armadura para la defensa

La sangre de Jesús nos limpia de todo pecado mientras confesamos todo pecado a Dios y recibimos perdón (1 Juan 1:7-9). Si vivimos en lo bueno de esta provisión de Dios, Satanás no podrá conseguir ningún asidero en nuestra vida (Efesios 4:27). Necesitamos saber dónde estamos en Dios. La sangre de Jesús nos capacita para vivir en victoria sobre Satanás (Apocalipsis 12:11; Colosenses 2:15). También necesitamos vestimos de toda la armadura de Dios para poder mantenemos firmes, sea lo que sea lo que el enemigo nos lance (Efesios 6:10-18). Vestirse de esta armadura es como vestirse del Señor Jesús (Romanos 13:14). Entonces estaremos morando en Cristo y siguiendo cerca de El siempre. Jesús sabe por lo que pasamos porque, aunque es Dios, se hizo hombre y fue tentado en toda manera en que lo somos nosotros, pero sin pecar (Hebreos 4:15). Cuando Satanás vino a El para tentarle, El pudo mantenerse firme y vencer. Lo hizo, no en su autoridad como Dios, sino como hombre en el poder del Espíritu Santo. Como discípulos de Jesús, tenemos este mismo poder a nuestra disposición (Filipenses 4:13; Hechos 10:38). La armadura de Dios está dividida en un número de artículos. Necesitamos repasar estos en nuestra mente para asegurarnos de que estamos viviendo como deberíamos en Cristo, en la victoria disponible a nosotros y por tanto no tener ningún punto en el que el enemigo pudiera venir y atacarnos con éxito.

– ¿Vivimos vestidos con el cinturón de la verdad? ¿Vivimos en la verdad y en la realidad de Dios? (Jesús es la verdad, morando en nosotros e inspirándonos para vivir una vida veraz -Juan 14:6).

-¿Nos hemos vestido con la coraza de justicia? ¿Vivimos rectos ante Dios como deberíamos? (Jesús es nuestra justicia que debería inspiramos a vivir rectos -2 Corintios 5:21).

-¿Están nuestros pies calzados con el apresto del evangelio de la paz? ¿Cumplimos la gran comisión de Jesús de ir y hacer discípulos por todas las naciones? (Jesús es el Príncipe de paz y es su evangelio el que llevamos -Isaías 9:6)

– ¿Hemos cogido el escudo de la fe? ¿Vivimos una vida de fe, confiando en Dios y conociendo nuestra victoria sobre el enemigo y nuestra vida carnal? (Jesús es el autor y consumador de nuestra fe -Hebreos 12:2).

– ¿Nos hemos vestido con el yelmo de la salvación? ¿Sabemos que somos nacidos de nuevo y somos hijos de Dios? (Jesús es el capitán y autor de nuestra salvación -Hebreos 2:10).

– ¿Hemos cogido la espada del Espíritu? ¿Conocemos la Palabra de Dios y lo que dice acerca de quién somos en Cristo? (Jesús es la Palabra viva y nos ha dado su Palabra para que sea un arma activa en nuestra boca -Hebreos 4:12; Juan 1:14).

¿Oramos en el Espíritu en toda ocasión? ¿Estamos abiertos a la guía y motivación del Espíritu Santo, y sabemos orar con eficacia? Jesús nos da acceso a nuestro Padre celestial y por consiguiente podemos presentarle las cosas en el nombre de Jesús; (Hebreos 4:16; Juan 14:13).

Recuerda que debemos ser autocontrolados y velar (1 Pedro 5:8) y debemos vivir una vida sometida a Dios (Santiago 4:7). Tampoco debemos dar a Satanás ninguna oportunidad de conseguir asidero en nuestra vida (Efesios 4:27).

3. Nuestras armas para el ataque.

Cuando Satanás tiene las garras en la vida de alguien, o viene contra nosotros como discípulos de Jesús, entonces tenemos la autoridad en Dios de no sólo defendemos sino de ponemos a la ofensiva contra Satanás.

Podemos usar:

-El nombre de Jesús (Hechos 16:18; Filipenses 2:9-10).

– La Palabra de Dios (1 Juan 2:14; Efesios 6:17).

– El poder del Espíritu (Hechos 10:38).

4. Nuestra certeza de victoria

Más gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.

(1 Corintios 15:57)

-Todo está puesto bajo los pies de Jesucristo porque gobierna sobre todo para Dios (Efesios 1:21-23) y nos da su autoridad como creyentes (Mateo 10:1; Romanos 16:20; Lucas 10:19; Mateo 28:18-20).

– Aquellos que son nacidos de Dios son guardados seguros (1 Juan 5:18; Romanos 8:37-39).

-El que está en nosotros (Cristo Jesús) es mayor que el que está en el mundo (Satanás) (1 Juan 4:4).

– Hay poder vencedor en la sangre de Jesús y en nuestro testimonio de El (Apocalipsis 12:11).

– Cuando resistimos al diablo, con una vida sometida a Dios, huirá de nosotros (Santiago 4:7).

Jesús prometió:

De cierto, de cierto os digo: el que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.

(Juan 14:12)

j) Cómo vivir una vida cristiana victoriosa

1. Conociendo y viviendo en nuestra autoridad y posición en Jesús. Hemos sido redimidos de la mano de Satanás. Estamos en la victoria total de Jesús (Apocalipsis 12:11).

2. Sé constantemente lleno del Espíritu Santo y camina en el Espíritu, no según los deseos de la carne (Efesios 5:18; Romanos 8:5; 1 Juan 2:15-17).

3. Mantente lejos de prácticas ocultas. Si ya te has metido en éstas entonces renuncia a ellas y pide a Dios que te perdone por cada cosa que has hecho que le haya deshonrado.

4. Mantén crucificada la naturaleza pecaminosa (Gálatas 2:20; Colosenses 2:11).

5. Lleva puesto un manto de alabanza (Isaías 61:3).

6. Ten comunión con otros cristianos con regularidad (Hebreos 10:25; 1 Juan 1:7).

7. Corta cualquier asociación con aquellos que te llevarían de nuevo a actividades pecaminosas u ocultas (2 Tesalonicenses 3:6; 1 Corintios 5:9; Efesios 5:11).

8. Resiste activamente a Satanás y todo lo que intente conseguir que hagas, es decir rechaza su influencia (Santiago 4:7; Colosenses 3:8).

9. Lleva puesta toda la armadura de Dios (Efesios 6:10-18).

k) Preguntas y puntos de discusión

1. ¿Por qué no ve la verdad la gente del mundo? (2 Corintios 4:4).

2. Hay tres significados para la palabra “mundo” en las Escrituras. ¿Cuáles son? (Salmo 24:1; Juan 3:16; 1 Juan 5:19).

3. Si Cristo Jesús ganó una victoria tan completa, ¿por qué tantos cristianos parecen estar viviendo en derrota? 4. Si no hacemos nada para Dios, ¿crees que Satanás nos molestará?

5. ¿Has estado involucrado en alguna práctica oculta incluido horóscopo, ouija, tarot, sesiones de espiritismo, espiritualismo, adivinanza de fortuna, brujería, etc. o alguna de las sectas? Si es así, necesitas renunciar a ellas y pedir a Dios que te perdone por haber estado involucrado.

6. ¿Hay algún área de tu vida donde permites que Satanás tenga asidero?

7. ¿Has hecho la prueba para asegurarte de que tienes toda la armadura espiritual puesta? Recuerda que la armadura de la cual escribió Pablo era la armadura romana que no tenía protección para la espalda. Jamás necesitamos huir de Satanás. Necesitamos mantenernos firmes y hacerle frente.

8. ¿Vives como un hijo victorioso de Dios, venciendo a Satanás y todos sus esquemas malignos? Si no es así, ¿por qué no?

I) Resumen y aplicación

1. Jesús desarmó a Satanás y a todos sus seguidores e hizo un espectáculo público de ellos, triunfando sobre ellos por la cruz (Colosenses 2:15).

2. Jesús incluso quitó el poder de la muerte de Satanás y libró a todos los que durante su vida estaban sometidos en la esclavitud por su temor a la muerte (Hebreos 2:14-15; Apocalipsis 1:18).

3. Satanás es todavía, por el momento, el príncipe de este mundo (Juan 14:30) pero nosotros que estamos en Cristo Jesús tenemos autoridad sobre Satanás, porque Satanás está debajo de los pies de Jesús (Efesios 1:18-23) y nosotros estamos en Cristo (Colosenses 3:3).

4. El tiempo de Satanás es corto. Su destino está decidido (Mateo 25:41; Apocalipsis 12:9-12).

5. Nosotros, como discípulos de Jesús, necesitamos vivir como lo hizo Jesús, venciendo al enemigo y viviendo en victoria en todas las áreas de nuestra vida.

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