SECCIÓN F SERVIR COMO DISCÍPULO.

SECCION F

Servir como discípulo

El cuerpo de Cristo: la Iglesia

Relaciones en la Iglesia

Autoridad en la Iglesia

Disciplina en la vida y en la Iglesia

La Cena del Señor

Relaciones en la familia

Relaciones en el mundo, y la Biblia y el sexo

1. El Cuerpo de Cristo: la Iglesia

a) Escrituras clave

1 Corintios 12:12-27 Colosenses 1:18 Efesios 5:23-32 Colosenses 2:19 Romanos 12:4-8 Efesios 1:22-23 Hebreos 10:24

b) ¿Cuál es el cuerpo de Cristo?

El cuerpo de Cristo es aquel cuerpo de creyentes nacidos de nuevo que han sido unidos a Jesucristo por el Espíritu Santo (1 Corintios 12:12-14), para llevar a cabo la tarea que El comenzó de testificar y establecer el reino de Dios. Jesús dio al creyente la autoridad de Su nombre y el poder del Espíritu Santo (Marcos 16:17-18; Hechos 1:8) para que de parte suya, estemos involucrados en el establecimiento del reino de Dios aquí en la tierra. Todos los discípulos de Jesús están unidos en esta labor, teniendo cada uno un papel que jugar. Estos discípulos necesitan trabajar juntos como un cuerpo de muchos miembros con Jesús como cabeza.

Nuestra lealtad como discípulos de Jesús es: primero a Cristo Jesús y su iglesia universal, y después a la iglesia local donde nos ha colocado. Todos los creyentes en la iglesia universal de Dios obviamente no pueden reunirse a la vez, por tanto, Dios ha ordenado que nos reunamos en grupos más reducidos, bien sea en una iglesia de ciudad (1 Corintios 1:2) o en una iglesia en una casa (Romanos 16:5). Esto es el cuerpo visible de gente comprometida. Esta iglesia local no consiste en un sacerdote o vicario (o artista) y gente (o espectadores). Consiste en creyentes nacidos de nuevo, todos los cuales son sacerdotes (1 Pedro 2:9). Jesús está comprometido a edificar su iglesia en la tierra y no va a permitir que Satanás la venza (Mateo 16:18). Como discípulos de Jesús, deberíamos dedicarnos a la iglesia, que es la vida compartida en Cristo (Hechos 2:42).

c) Varias imágenes

No existe ninguna imagen que por sí sola pueda describir adecuadamente lo que Dios tiene en mente para su pueblo. Pablo usa unas cuantas imágenes para ilustrar varios aspectos de la revelación de Dios acerca de. la iglesia:

1. Un templo

Esto revela el propósito divino de edificar un pueblo unido para que sea morada de Dios por su Espíritu Santo (Efesios 2:19-22; 1 Corintios 3:16). Somos piedras vivas edificadas en una casa espiritual, para que podamos ser un sacerdocio santo ofreciendo sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo (1 Pedro 2:4-5).

2. Una familia

Esto nos ayuda a apreciar el propósito de Dios de envolvernos en su familia y hacernos coherederos con nuestro hermano mayor, el Señor Jesús (Romanos 8:17; Hebreos 2:10,14-17). La iglesia es un estilo de vida y no una actividad. La iglesia no es un club religioso en el que decides matricularte, sino que es la familia de Dios a la que fuiste añadido (Hechos 2:47).

3. Una novia

Esto nos ayuda a comprender la unidad que Cristo y su iglesia han de experimentar juntos, en mutua relación y compromiso personal (Efesios 5:22-32; Juan 17:11,21).

4. Un cuerpo

Esto nos ayuda a comprender el deseo de Cristo de usar su cuerpo presente, la iglesia, para ministrar vida y sanidad de la misma manera que la ministraba El en su caminar terrenal (1 Corintios 12:1-31).

Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular

(1 Corintios 12:27)

Esto es un llamamiento tremendamente rico que exige un cuerpo de personas que estén funcionando en las mismas esferas de poder y autoridad en que ministraba Jesús. Antes que al hombre se le pueda confiar tal autoridad y poder, debe hacer un reconocimiento de los principios divinos de jefatura y una sumisión a Cristo, la cabeza del cuerpo.

Recuerda, Dios originalmente no planeó las denominaciones, por ejemplo, iglesia anglicana, metodista, bautista, etcétera, han llegado a ser por las divisiones humanas a lo largo de la historia de la iglesia. Jesús fundó y está edificando una iglesia, un cuerpo, al que todo creyente nacido de nuevo pertenece (Efesios 4:4; Mateo 16:18).

d) Características de la Iglesia

1. La jefatura de Jesús

Jesús estableció la iglesia. La está edificando y la controla y dirige (Colosenses 1:18; Colosenses 2:19; Efesios 1:22-23; Efesios 4:15-16). Nosotros, como el cuerpo de Cristo, compartimos en su vida y estamos bajo su control. La manera en que funciona el cuerpo físico es haciendo lo que la cabeza le dice que haga. Esto necesita que cada parte del cuerpo esté funcionando debidamente, obedeciendo las señales provenientes de la cabeza. El cuerpo de Cristo funciona de la misma manera.

2. Unidad del Espíritu (1 Corintios 12:12-13; Efesios 4:2-3,32)

Todos los creyentes son parte de un cuerpo y existe una unidad invisible entre ellos, porque todos comparten en el mismo Señor Jesús. Jesús oró por la unidad total entre todos los creyentes (Juan 17:20-23). Tal como cada uno de nosotros tiene un cuerpo con muchos miembros, y de estos miembros no todos tienen la misma función, así en Cristo, nosotros, que somos muchos, formamos un cuerpo y cada miembro aunque tiene distintas funciones, pertenece a todos los demás miembros. No podemos ser independientes. Esto sería parecido a quitarte la mano y esperar que opere independientemente del cuerpo. La iglesia incluye toda clase de personas, algunas de las cuales nunca habrías escogido como amigo. Pero Dios los escogió a ellos y a ti, y en su sabiduría los juntó. Quizás hizo esto para moldearte en lo que necesitas serlo. (Proverbios 27:17). Esto requiere amor. El amor de Dios es el cemento que mantiene la iglesia unida. Cuando el Espíritu Santo vino a ti en salvación te trajo aquel amor (Romanos 5:5).

3. Variedad de dones y funciones

El cuerpo no está compuesto de una parte sino de muchas (1 Corintios 12:14). Hay distintas clases de dones, servicio y obras, pero el mismo Dios, que los obra todos en cada hombre (1 Corintios 12:4-11). Tal como las partes del cuerpo humano son variadas en función, así son los miembros del cuerpo de Cristo. Todos tenemos una parte concreta que desempeñar, aunque todavía puede que no esté claro cuál sea esa parte o papel. No hay partes de repuesto en el cuerpo de Cristo. Hemos sido escogidos y puestos en ese cuerpo para un propósito especial. Su papel será adaptado a tus dones y personalidad.

4. Dominio de Dios (1 Corintios 12:11)

Es Dios quien ha organizado las partes del cuerpo y quien hace nombramientos en él (1 Corintios 12:27-28). A veces puede que haga saber su voluntad por medio de su autoridad delegada (Hebreos 13:17). Los miembros del cuerpo de Cristo necesitan aceptar su lugar. Muchos intentan ser lo que Dios no les ha llamado a ser (1 Corintios 12:14-17). Necesitamos averiguar cuál es nuestra función en Dios y aceptarla, aferrarnos a ella, desarrollarla y llevarla a cabo. Si un discípulo de Jesús intenta funcionar en un área a la que Dios no le ha llamado, entonces él nunca tendrá éxito y en el cuerpo de Cristo faltará una función. El cuerpo de Cristo funciona mejor cuando cada miembro está haciendo lo que Dios le ha llamado a hacer. Si Dios te ha puesto en el cuerpo, entonces tendrá algo para que hagas dentro de él.

5. Debidamente relacionado

Los miembros del cuerpo de Cristo necesitan estar debidamente relacionados con la Cabeza, Jesucristo, y los unos con los otros. Nos necesitamos los unos a los otros (1 Corintios 12:21), por tanto, debemos aceptarnos los unos a los otros como Cristo nos aceptó (Romanos 15:7), aprendiendo a perdonar (como El nos ha perdonado) y soportándonos los unos a los otros (Efesios 4:2; Colosenses 3:12-14). Mucho de tu crecimiento y desarrollo como cristiano vendrá por medio de tu relación con otros creyentes. Esto no sólo sucederá por lo que compartan los líderes y otras personas contigo, sino también por lo que compartas tú con ellos.

El desánimo, probablemente, es el arma más eficaz de Satanás para empezar a dominar a los cristianos. Reconociendo esta verdad, Dios espera que su pueblo se reúna, contrarrestando tal situación por medio del ánimo mutuo (1 Corintios 14:26; Colosenses 3:16; Hebreos 10:24-26). Necesitamos edificar y animar el cuerpo de Cristo y todos trabajar juntos como debiéramos (1 Tesalonicenses 5:11). La palabra “animar” en el griego es “oikodomeite” la cual es una palabra compuesta de “oikia” que significa “casa” y “demo” que significa “edificar”. Somos llamados, como discípulos de Jesús, para estar involucrados juntos en una obra que Dios ya está haciendo, es decir, edificar Su iglesia (Romanos 14:9; Romanos 15:2). Jesús nos describe como la sal de la tierra (Mateo 5:13). Uno de los usos de la sal es dar sabor a la comida, para que disfrutemos la comida en todo su sabor. Como la sal de la tierra, somos llamados a sacar lo mejor en otros, de ese modo edificamos tanto a ellos como a nosotros mismos a la vez.

6. Compromiso

Debido a los propósitos únicos que Dios ha anunciado por el cuerpo, el plan tremendo que tiene para él, y debido a las relaciones complejas en el cuerpo, ningún creyente verdadero puede encontrar realización y satisfacción fuera del cuerpo de Cristo: la iglesia. El no identificarte con el cuerpo visible de Cristo, es decir, la iglesia local, es separarte del cuerpo de Cristo en su totalidad. El cuerpo sólo puede crecer cuando cada miembro funciona como debiera. Esto exige un compromiso. Entonces el cuerpo verdaderamente será la expresión de Jesús en la tierra (Efesios 4:16).

Necesitamos hacernos la pregunta: “¿Qué puedo invertir yo en el cuerpo?” y no siempre preguntarnos: “¿Qué puedo conseguir yo de esto?” Necesitamos dar desinteresadamente de nosotros mismos (2 Corintios 8:5). Los que más invierten más reciben de este compromiso.

7. Servicio

Tu actitud real a Jesucristo se ve por tu actitud hacia su cuerpo, la iglesia (1 Juan 4:20). Una vida de servicio para Dios es la vida más satisfecha que existe, porque somos creados por Dios para servirle. Existen un número de actitudes hoy día que impiden o detienen el libre fluir de un espíritu de servicio. Muchas veces puede haber una falta de inclinación a aceptar un papel que parece ser menos importante, o un papel que está en sumisión a otro. La gente cree que esto desmerecería su dignidad. También puede haber muchas veces un deseo de dominar o dirigir, cuando no hay ni la habilidad ni el llamamiento para hacerlo. Una buena voluntad de aceptar la dura disciplina de responsabilidad, y una actitud de humildad de servicio que Jesús ejemplificó tan claramente, ha de ser el centro de una vida que sea llamada al liderazgo. Además de todo esto, puede haber un desgano de aceptar tareas bajas, porque el servicio se ve sólo en términos de lo que es claramente recompensado o agradable. Nunca deberíamos comparar ni tasar ministerios, ni tampoco ningún servicio para Dios. Dios no lo hace nunca. El no tiene un ministerio sobre otro. Para El todos son importantes. En primer lugar, el da el ministerio de servicio. Todo lo que busca es un vaso utilizable que sea fiel en hacer aquello que El ha deseado.

Los miembros del cuerpo que parecen más débiles son necesarios (1 Corintios 12:22). Puede parecer que algunos miembros tienen sólo una parte pequeña que jugar en el cuerpo, pero son necesarios para el debido funcionamiento del mismo. En efecto, Dios muchas veces les da más honra (1 Corintios 12:24). Los miembros del cuerpo de Cristo deberían respetarse, cuidarse y honrarse los unos a los otros. No debería de haber división en el cuerpo de Cristo sino que todos los miembros del cuerpo deberían tener el mismo cuidado los unos de los otros (1 Corintios 12:25-27).

Mientras esperas a descubrir tu papel en el cuerpo, haz lo que se necesite hacer con toda tu fuerza (Eclesiastés 9: 10). También necesitamos ir con cuidado respecto a nuestros motivos para el servicio (1 Corintios 13:1-3). No deberíamos hacer nada principalmente para nuestro propio beneficio o satisfacción, sino hacer todo para la gloria de Dios y la extensión de su Reino. Deberíamos desear servir a nuestros condiscípulos de Jesús, que son parte del cuerpo de Cristo. Jesús enseñó que el servir a otros es el camino hacia la. promoción en su Reino. Jesús mismo no vino para tener un siervo, sino para ser un siervo, y nosotros necesitamos hacer lo mismo (Mateo 20:25-28; Mateo 25:40).

e) Cómo cumplir tu función en el cuerpo de Cristo

1. Sé lleno del Espíritu Santo (1 Corintios 12:13).

2. Desempeña tu papel sin envidiar el de otro. Usa tus dones y habilidades para servir al cuerpo como buen administrador de Jesucristo (1 Corintios 12:15-16; 1 Pedro 4:10).

3. Haz sitio para otros (1 Corintios 12:17) y no intentes hacerlo todo tú mismo. Puede que otros hagan algunas cosas mejor que tú.

4. Conoce tu lugar en el cuerpo (1 Corintios 12:18-20) porque esto trae seguridad y confianza (Romanos 12:3).

5. Admite tu necesidad de otra gente (1 Corintios 12:21). La iglesia es tu máquina de respiración artificial, por tanto, no tengas miedo de aprovechar la vida de Dios por medio de otros en la iglesia. No seas tan independiente que no te puedan ayudar, aconsejar, ni corregir.

6. Valora a otros creyentes (1 Corintios 12:22-24) y anímales.

7. Cuida del cuerpo (1 Corintios 12:26), practica la hospitalidad (Romanos 12:13; 1 Pedro 4:7), y busca maneras prácticas para compartir y ayudar a tus hermanos en la iglesia (Hebreos 10:24; Gálatas 6:10).

8. Haz que el amor sea tu meta y desea de todo corazón los dones espirituales (1 Corintios 13:1-3; 1 Corintios 14:1).

F) Preguntas y puntos de discusión

1. ¿Está el cuerpo de Cristo, del cual eres parte, llevando a cabo la labor que comenzó Jesús de testificar y establecer el Reino de Dios?

2. ¿Tiene tu iglesia local a Jesús como cabeza?

3. ¿Sabes que eres llamado a trabajar dentro de la parte local del cuerpo de Cristo a la cual asistes? Si no sabes cuál es la función o tarea de Dios para ti, entonces pide a Dios que te la enseñe. Si no sientes ganas de hacer nada, ni que te necesitan para hacer algo, entonces quizás no te estés juntando con la iglesia local correcta. Todo el mundo debería ser fructífero para Dios dentro de su propio marco local. Ora y pide a Dios guía en este asunto y también ve a tus líderes y pide su consejo.

4. Como miembro del cuerpo de Cristo, ¿te ves como una parte necesaria del cuerpo y estás plenamente comprometido con él?

5. ¿Es posible funcionar independientemente del cuerpo de Cristo? Discútelo.

6. Antes que Dios pueda confiar a los miembros del cuerpo de Cristo poder y autoridad, necesita haber un
reconocimiento de los principios divinos de jefatura y sumisión a Cristo, la cabeza del cuerpo. Discútelo.

7. ¿Te haces la pregunta: “¿Qué puedo yo invertir en ]aparte local del cuerpo de Cristo?” o te haces las preguntas: “¿Qué puedo yo sacar de esta iglesia local?” o “¿Qué debería hacer esta iglesia local para mí?”

8. ¿Existe unidad entre los miembros de tu iglesia local? Sino es así, ¿porqué no? ¿Hay algo que tú puedes hacer para fomentar la unidad? ¿Cuál es la actitud de Jesús ante la unidad de su iglesia? (Juan 17:20-23).

g) Resumen y aplicación

1. Jesús nos ha comisionado, como miembros de su iglesia, a hacer discípulos y capacitarlos para crecer en el contexto de la parte local del cuerpo de Cristo, es decir, la iglesia local.

2. La iglesia crecerá encantidad y calidad sólo cuando cada miembro trabaje como debiera y lleve a cabo la función que Dios le ha dado. Entonces se convertirá en el cuerpo que sea verdaderamente la expresión de Jesús en la tierra.

3. Jesús es la cabeza de la iglesia y pretende que su Iglesia llegue a ser un lugar de unidad y sumisión a su gobierno.

4. Todos los miembros del cuerpo de Cristo están interrelacionados entre sí y son necesarios para el debido funcionamiento de la iglesia universal.

5. Para que un discípulo de Jesús se realice, necesita reconocer que su realización ocurrirá sólo cuando encuentre
su lugar en el cuerpo local de Cristo, y se comprometa a acabar lo que Dios le pide que haga en ese lugar.

6. Tu actitud hacia tu iglesia local reflejará algo de tu actitud hacia su cabeza, Jesucristo.

7. Dios no tiene preferidos. No tasa un ministerio más alto que otro. Sólo espera que nosotros, como discípulos suyos, le sirvamos obedeciendo su voluntad, cueste lo que cueste.

2. Relaciones en la Iglesia

a) Escrituras clave

1 Corintios 13:1-8 1 Romanos 12:9-21

Juan 4:20-21 Filipenses 2:1-4

Hechos 4:32-35 1 1 Corintios 12:25-27

Juan 3:16-18 1-Juan 1:7

Juan 13:25 Hechos 2:42-47

Efesios 4:13-16, 251 Tesalonicenses 5:12-15

b) Introducción

Dijo una vez John Wesley: “La Biblia no sabe nada de la religión solitaria”. El cristianismo es una religión de comunión. Seguir a Cristo significa amor, rectitud y servicio, y estas cosas sólo se pueden alcanzar por medio de las relaciones sociales que se encuentran en la iglesia. Nada puede ocupar el lugar de asistir a la iglesia. Muchas veces los cristianos se rinden en su servicio para el Señor porque sienten que están solos y que nadie se ocupa de ellos. Sienten que los problemas a los que se enfrentan son peculiares y propios de ellos. Satanás intentará convencernos, como discípulos de Jesús, que no necesitamos ocuparnos de otra gente. Nos dirá que “mientras tengamos a Dios, ¡quién necesita a otros cristianos!” Sin embargo, la verdad es que como cristianos, somos piedras vivas que Dios está edificando en una casa espiritual (1 Pedro 2:5; Efesios 2:20-22). Los verdaderos cristianos se necesitan los unos a los otros. En efecto, los verdaderos cristianos son dependientes los unos de los otros. La palabra “comunión” en griego es la palabra “koinonia” y significa “comunión” o “compartir en común” (Hechos 2:42; 1 Juan 1:7). Esta palabra describe cómo deberían vivir los cristianos, es decir, como una comunidad de compartidores mutuos que viven y comparten el amor desinteresado y sacrificado o “ágape” que Dios les ha dado (Romanos 5:5; Juan 13:34; 1 Juan 3:23).

c) Comunión del Espíritu

Esto es una actitud de corazón y mente. Es la expresión de un vínculo en Cristo Jesús entre creyentes cristianos que va más lejos de los lazos naturales de familia o amistad. Es uno de los mayores desafíos a nuestra vida como cristianos hoy día. Los cristianos no estamos solos. Hemos nacido, por fe, en una tremenda familia universal de creyentes unidos, no por raza, color, ni conveniencia sino por la sangre de Jesús (Gálatas 3:26-28). La verdad es que somos uno por lo que ha hecho Dios en Cristo. Dios propuso esto en Cristo antes que el mundo empezara (Efesios 1:4-5). Somos lo que somos por la obra de Dios en nosotros por medio del Espíritu Santo (Filipenses 2:1-2; 2 Corintios 13:14).

d) Siete aspectos de la comunión que compartimos en el Espíritu

1. El amor del Espíritu (Romanos 15:30)

En el corazón de nuestra relación como creyentes está el amor de Dios. Este no es un amor que crece del afecto o gusto natural del uno por el otro, sino que es un amor que es producido en nosotros por la obra directa del Espíritu Santo (Romanos 5:5). Jesús dijo que era la realidad de este amor lo que sería el sello de calidad de nuestro discipulado en cuanto a otros, hombres y mujeres se refiere (Juan 13:35).

2. La unidad del Espíritu

Nuestra unidad es por fe en Cristo (Gálatas 3:26-28), y nuestro compartir en común en el único Espíritu Santo (1 Corintios 12:13). Esta unidad se muestra por nuestro acceso común a nuestro Padre en el cielo por el Espíritu Santo en nosotros (Efesios 4:3).

3. El templo del Espíritu

Los cristianos están siendo edificados como un templo santo al Señor en el que vive Dios por su Espíritu (Efesios 2:21-22). Este templo, o casa de Dios, también es el lugar de servicio, ofrenda y alabanza (1 Pedro 2:5). Para Dios este edificio es muy significativo y se nos ha dicho que tengamos cuidado de cómo edificamos en los fundamentos ya echados (1 Corintios 3:10-17). No es cosa ligera jugar con el templo de Dios, porque seremos responsables ante El por lo que hayamos hecho con su preciosa morada.

4. La gloria del Espíritu

Donde mora Dios se ve su gloria (1 Pedro 4:14). La obra transformadora del Espíritu Santo nos capacita primero a contemplar la gloria de Dios en Jesús, y por eso ser transformados en la imagen de Jesús, para que su gloria sea vista en nuestra vida (2 Corintios 3:18).

5. Los dones del Espíritu

Los dones del Espíritu pueden ser manifestados por medio de creyentes individuales, pero son, en efecto, dones del cuerpo, y no sólo de cristianos individuales (1 Corintios 12:7). Los dones del Espíritu Santo no tienen sentido realmente, aparte del hecho de la comunión del Espíritu. Su operación debería ser una señal de la unidad del cuerpo.

6. La esperanza del Espíritu

Donde hay fe hay esperanza. La esperanza cristiana es una realidad total porque se basa en la obra y palabras de Jesús y nace de la fe. Esta fe es producida en nosotros por el Espíritu Santo (Gálatas 5:5-6). La fe, esperanza, y amor que el Espíritu Santo engendra en nosotros no se experimentan solamente en forma individual, sino son manifestadas en forma corporal en nuestras vidas, en la comunión del Espíritu Santo.

7. La adoración del Espíritu

La comunión en el Espíritu es una comunión ante el trono de Dios en adoración, donde nos juntamos con Jesús que ya está allí. Aquí es donde se expresa más profundamente nuestra comunión. La verdadera adoración encuentra su raíz en la obra del Espíritu Santo (Filipenses 3:3; Juan 4:23-24).

e) Uno en Espíritu

Debe haber un profundo dolor en el corazón de Dios cuando ve lo lejos que estamos de satisfacer los ideales que nos ha presentado en su Hijo. Ha echado el fundamento de nuestra comunión en Jesús y nos ha dado el poder para hacerlo una realidad por la obediencia y amor en el Espíritu Santo. Frecuentemente, sin embargo, parece que el diablo tiene éxito en llevarnos al fracaso y al dolor. Por supuesto, en un nivel práctico, no podemos tener comunión con todo cristiano en un sentido profundo, ni tampoco se nos exige. Estamos en comunión con todo creyente verdadero, guste o no, porque estamos unidos en el corazón de Dios por la obra de Cristo. Es necesario que cada uno de nosotros discierna sus círculos de comunión, no en un sentido exclusivista, sino de manera que nos ayude a expresar y realizar esta comunión con otros cristianos, en sentido práctico.

f) Tres resultados de la comunión

1. Fructificación

El salmista en el Salmo 133 dice que la unidad es como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sion. Los rocíos de Hermón son la fuente de agua y vida para la tierra: traen frescura y sustento al pueblo y les hace ser fructíferos. La comunión hace lo mismo para nosotros en cuanto a traer frescura y nutrición para nosotros en nuestro caminar diario con Dios, lo cual nos hace ser fructíferos.

2. Creatividad

Existen muchas áreas en nuestra vida cristiana en las que no podemos funcionar debidamente, aparte de la comunión con otros creyentes. La comunión cristiana es, al fin y al cabo, no sólo un ejercicio individual sino corporal. La mayoría de los desafíos a los que nos enfrentamos surgen del hecho de que vivimos en relación con otra gente. El Espíritu Santo se mueve, cuando se le permite, para traer unidad en el cuerpo de Cristo, y da los dones necesarios para edificar y mantener al cuerpo íntegro. No debería haber ni pobreza de espíritu, ni falta de dones espirituales en el cuerpo, y todo el mundo debería ser enriquecido y edificado, mientras compartimos nuestros dones juntos en el amor y servicio mutuo (Hebreos 10: 24-25).

3. Costo

El tener una relación realmente cercana a alguien nos cuesta algo, porque hemos de dar para recibir, y al dar, la máscara protectora que todos tenemos debe bajar. La verdad es que cuando nos franqueamos en la comunión los unos con los otros nos hacemos vulnerables. Somos gente muy lejos de la perfección y el costo de la comunión es que no sólo recibimos los unos de los otros aquello que es de Dios, sino que también estamos abiertos a toda influencia y rasgo natural que se manifiesta en nuestra vida y personalidad. Esto es el porqué mucha gente halla difícil franquearse con otros, por temor al dolor, al malentendido y al rechazo. Aunque parecería que franquearse con una persona nos hace vulnerables, la verdad es que la comunión sólo alcanzará su cumbre y será verdaderamente realizadora si nos abrimos de esta manera. Si te sientes solo, pregúntate: “¿Estoy preparado para el costo de la verdadera amistad y para hablar francamente?

Deberíamos humillarnos y dejar que el Espíritu Santo escudriñe los pensamientos y actitudes del corazón de todos nosotros. Nuestro evangelio no puede permanecer creíble al lado de los fracasos y divorcios espirituales continuos entre los verdaderos creyentes. El dolor que tal separación trae, muchas veces puede ser el factor más mutilador en nuestra vida y ministerio. Nos roba la confianza en nosotros mismos y entre unos y otros, y provee al mundo de una razón mayor por la que rechazar nuestro mensaje.

En esto hemos conocido el amor en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos … Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.

(1 Juan 3:16, 18)

g) ¿Cuál debería ser nuestra actitud los unos con los otros en el cuerpo de Cristo?

Deberíamos:

– Amarnos los unos a los otros (Juan 13:34-35; Juan 15:12, 17; 1 Tesalonicenses 3:12; 4:9; 1 Pedro 1:22; 1 Juan 3:18; 1 Juan 4:7, 11-12).

– Animarnos los unos a los otros (1 Tesalonicenses 4:18; Hebreos 3:13; Hebreos 10:25).

– Estimularnos los unos a los otros hacia el amor y buenas obras (Hebreos 10:24).

– Fortalecernos los unos a los otros (1 Tesalonicenses 5:11).

– Edificarnos los unos a los otros (Romanos 14:19).

– Amonestarnos los unos a los otros (Colosenses 3:16).

– Instruirnos los unos a los otros (Romanos 15:14)..

– Servirnos los unos a los otros (Gálatas 5:13; 1 Pedro 4:10).

– Soportarnos unos a otros (Efesios 4:2; Colosenses 3:13).

– Perdonarnos unos a otros (Efesios 4:32; Colosenses 3:13).

– Ser amables unos con otros (Efesios 4:32).

– Tener compasión unos por otros (Efesios 4:32; 1 Pedro 3:8).

– Ser leales los unos a los otros (Romanos 12:10).

– Honrarse los unos a los otros (Romanos 12:10).

– Vivir en armonía los unos con los otros (Romanos 12:16; 1 Pedro 3:8).

– Ser amigables los unos con los otros (1 Pedro 3:8).

– Ser benévolos unos con otros (Efesios 4:2; 1 Pedro 3:8).

– Ser pacientes unos con otros (Efesios 4:2).

– Aceptamos unos a otros (Romanos 15:7).

– Someternos los unos a los otros (Efesios 5:21).

– Vestirnos de humildad los unos hacia los otros (Efesios 4:2; 1 Pedro 5:5).

– Enseñarnos los unos a los otros (Colosenses 3:16).

– Vivir en paz unos con otros (Marcos 9:50; Romanos 12:18).

– Confesar nuestros pecados unos a otros (Santiago 5:16).

– Orar unos por otros (Santiago 5:16).

– Ofrecer hospitalidad unos a otros (1 Pedro 4:9).

– Saludarnos unos a otros (Romanos 16:16; 1 Pedro 5:14).

– Tener comunión unos con otros (1 Juan 1:7).

– Estar de acuerdo unos con otros (1 Corintios 1:10).

– Llevar las cargas unos por otros (Gálatas 6:2).

h) Cosas que no hay que hacer los unos a los otros en el cuerpo de Cristo

– No morder ni devorarnos unos a otros (Gálatas 5:15).

– No provocar ni envidiarnos unos a otros (Gálatas 5:26).

– No odiarnos unos a otros (Tito 3:3).

– No juzgarnos unos a otros (Romanos 14:13).

– No mentirnos unos a otros (Colosenses 3:9).

– No calumniar ni hablar mal unos de otros (Santiago 4:11).

– No murmurar unos contra otros (Santiago 5:9).

– No ir a juicio unos contra otros (1 Corintios 6:1-8).

i) Preguntas y puntos de discusión

1. Uno de los mayores dolores que puedas tener en la vida de comunión con otros creyentes, es el dolor de tener que estar presente y ver a otros, a quienes amas profundamente en Cristo, actuar o adoptar posturas que sabes que no serán fructíferas o serán dañinas a sí mismas o a otros, sin intervenir. Discútelo.

2. ¿Qué efecto tiene el temor en una relación, y funciona realmente luchar o trabajar demasiado intensamente en la comunión con otras personas? (1 Juan 4:18; Hebreos 13:6).

3. ¿Son los grupos caseros una parte bíblica válida de nuestra vida en la iglesia? (Hechos 2:42-47; Hechos 4:32-35; Hechos 12:12; Hechos 16:40; Colosenses 4:15; Filemón:2).

4. Para tu crecimiento espiritual, ¿necesitas a otros cristianos? Discútelo.

5. ¿Has pensado alguna vez en animar a otros de tu iglesia local, o generalmente en el cuerpo de Cristo enviándoles tarjetas o cartas con palabras de aliento o Escrituras pertinentes en ellas? Si no; ¿por qué no empezar a hacerlo?

6. Haces alguna cosa que irrita al grupo con el que estás? Y si es así, ¿cómo puedes mejorar?.

7. ¿Tenía Jesús amigos cercanos? (Marcos 5:37; Lucas 9:1; Lucas 10:1; Juan 20:2; Hechos 1:15). ¿Y cuál era la actitud de Cristo hacia la unidad cristiana? (Juan 17:20-23).

8. Dibuja y medita sobre un mapa de relaciones. Pon un punto, que te represente a ti, en una hoja de papel en blanco, y luego pon puntos con iniciales alrededor de ti (representando a la gente que conoces -máximo 20 personas). Coloca a aquellos que consideras amigos cercanos cerca de tu punto y a aquellos que no están tan cerca, más lejos. Entonces pregúntate por qué la gente está donde está. ¿Es correcto o se deberían de hacer algunos cambios? Pide perdón al Señor por actitudes incorrectas y perdona a los que te han agraviado.

9. Haz una lista de maneras prácticas en las que puedas expresar el compromiso los unos a los otros sirviéndose entre sí (Filipenses 2:4). Pide al Señor que te llene con su amor para que te impacientes por servir a otros, sabiendo que verdaderamente estas sirviéndola señor crista Jesús (Mateo 25:31-46)

10. Mira la sección titulada: “¿Cuál debería ser nuestra actitud los unos con los otros en el cuerpo de Cristo?” Y discute maneras y medios por los cuales puedes mejorar en estas áreas de una manera práctica.

11. ¿Por qué se sienten tantos cristianos solos? ¿Debería ser esto así? ¿Qué puedes hacer acerca de ello en tu iglesia?

12. Se ha dicho que para que nuevos cristianos se establezcan firmemente en una iglesia, necesitan desarrollar como mínimo siete relaciones significativas dentro de ella. Si es así, ¿cuál debería ser tu respuesta? Discútelo.

j) Resumen y aplicación

1. No podemos alcanzar la madurez espiritual solos porque necesitamos la ayuda de otros cristianos para crecer en nuestro parecido a Cristo. (Efesios 4:11-16).

2. Las actitudes positivas en-el cuerpo de Cristo traen vida, paz y armonía; pero las actitudes negativas traen muerte, trastornos y falta de armonía. El Señor desea que cada miembro del cuerpo de Cristo sea una expresión positiva de su propia vida, naturaleza y carácter.

3. Deberíamos amarnos y perdonarnos los unos a los otros para que la comunión entre creyentes sea establecida y mantenida.

4. Si no pasamos a otros lo que hemos recibido de Dios, empezaremos a caer en el declive espiritual.

5. El cuerpo humano, con sus millones de células y miembros funcionando juntos en armonía, unidad y vida, ilustra la armonía, unidad y vida que ha de fluir en la iglesia, el cuerpo de Cristo. En el cuerpo, cada célula, cada miembro, vive el uno para el otro. Necesitamos hacer lo mismo en el cuerpo de Cristo, preocupándonos unos por otros, aprendiendo a apreciarnos unos a otros y amándonos unos a otros.

6. Necesitamos estar comprometidos, tanto con Dios como los unos con los otros, en el cuerpo de Cristo. Esto significa que tenemos que tener la voluntad de pagar el precio de tal compromiso, porque la verdadera comunión entre creyentes es una ofrenda (Hebreos 13:16).

7. Mientras demostramos amor, bondad y ayuda práctica a otros, es como si lo hiciéramos a Cristo Jesús (Mateo 25:31-46).

8. Nuestra unidad y actitudes parecidas a Cristo, los unos hacia los otros, son capacitadas por nuestra experiencia común de la vida en Dios, por medio del Espíritu Santo.

3. Autoridad en la Iglesia

a) Escrituras clave

Hebreos 13: 7,17 Efesios 4:7-16

1 Pedro 5:1-5 Romanos 12:4-8

1 Timoteo 5:17 1 Timoteo 3:1-13

Romanos 13:1-7 1 Tesalonicenses 5:12-13

b) Introducción

Jesús dijo que edificaría su iglesia (Mateo 16:18). Pablo explica que Jesucristo ha escogido hacer esto dando “dones” a hombres como guías de la iglesia:

Y él mismo constituyó a unos apóstoles; a otros profetas; a otros evangelistas; a otros pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.

(Efesios 4:11-13)

El Señor Jesús da tales personas como siervos a la iglesia:

– Para equipar o preparar a creyentes para el servicio en el reino de Dios.

– Para que sean causantes de que la iglesia sea edificada y que crezca numéricamente.

– Para traer a los creyentes a la madurez, tanto individualmente como corporalmente.

– Para unir a la iglesia en la fe.

La iglesia irá donde van sus líderes y llegará a ser lo que son sus líderes. El liderazgo es el orden de Dios para movilizar a la iglesia y capacitarla para lograr los propósitos de Dios en la tierra. La iglesia necesita líderes con una variedad de dones para alcanzar esto para Dios. Ningún líder puede hacer esto por sí solo, ni siquiera en el marco de una iglesia local. Los líderes necesitan poder llevar a los que están bajo su cuidado a un lugar donde:

(1) Son o están:

Responsables, cariñosos y de apoyo los unos con los otros.

– Tranquilos, consecuentes, comprometidos y gozosos.

– Continuando resueltamente en la Palabra de Dios.

– Íntegros y completos en Cristo.

– Madurando en Cristo en toda manera, siendo unidos en armonía donde cada persona conoce su lugar y don.

(Il) Ya no son o están:

Aniñados, mimados y voluntariosos.

– Atascados o estancados en su vida espiritual.

– Echados de una parte a otra por olas de humor o emoción, faltándoles seguridad y estabilidad.

– Llevados aquí y allá por todo viento de enseñanza.

c) Autoridad y sumisión espiritual

1. Jesucristo es Señor y es cabeza de la Iglesia (Efesios 1:22-23)

Dios ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra a Jesús, (Mateo 28:18) y Jesús, sucesivamente, delega autoridad a los líderes espirituales calificados en su iglesia. Cualquier autoridad que estos líderes tienen es autoridad “dada” y, por consiguiente, deberían trabajar en la iglesia como siervos, guiando por el ejemplo no mandando al rebaño como un señor (1 Pedro 5:1-3).

2. Dios pide que obedezcamos a nuestros líderes y que nos sometamos a ellos (Hebreos 13:1 1 Timoteo 5:17).

Esto no significa una sumisión gravosa en la que obedecemos todo lo que dicen nuestros líderes porque tenemos opción, sino que es una sumisión que surge de un respeto y reconocimiento de la postura del ante Dios. Los líderes deberían tener un amor verdadero y cuidar de las iglesias por las cuales son responsables Deberían conducir de manera que resulte en los mejores intereses de la iglesia. Los miembros de la deberían escuchar y actuar sobre la guía del líder porque oyen, conocen y se someten a la Palabra de Dios por sus líderes.

3. La sumisión es una actitud de corazón, no una postura de esclavitud

Someterse es ponerte voluntariamente bajo el cuidado, protección y guía de tus líderes. A los miembros iglesia no se les puede forzar a hacer nada. Sin embargo, cuando existe un reconocimiento de la ver autoridad espiritual en su líder, aquellos que están bajo esta autoridad se someterán voluntariamente. sumisión también trae gran bendición, porque aquellos que están bajo autoridad encontrarán que ellos también la reciben sucesivamente (Mateo 8:9).

d) ¿Qué esperas que sean tus líderes?

– Personas que vivan, prediquen y enseñen la Palabra de Dios (Esdras 7:10). La autoridad de un líderes, y al cabo,’sólo la autoridad de la Palabra de Dios en su vida y ministerio (Hechos 20:28).

– Personas cuya forma de vivir se vea recta, exitosa y que valga la pena imitar (1 Timoteo 3:2-5).

– Personas de fe. Estas personas tienen una fe en Dios que vale la pena imitar y que inspira a la iglesia a confiar en ellos y seguirles. ¡Una persona no puede ser pastor sin ovejas! (1 Tesalonicenses 1:6; Filipenses 3:1

– Personas que vigilen sobre aquellos por los cuales son responsables y se consideren responsables ante de su bienestar y progreso (1 Pedro 5:2-3).

e) Lo que espera Jesús de la Iglesia respecto a sus líderes

– Que oigan la Palabra de Dios por medio de sus líderes y que la tomen en serio y personalmente (Romanos 10:15-17; 1 Tesalonicenses 2:13).

– Deberían seguir el ejemplo de sus líderes (1 Tesalonicenses l;6).

– Deberían someterse humildemente a la autoridad de sus líderes y ser obedientes. Esto obrará para ventaja de la iglesia porque la iglesia estará viviendo en el orden de Dios para la vida de cada persona. Es Dios quien levanta todo liderazgo en primer lugar (Romanos 13:1-5). Entonces, cuando nos sometemos a aquellos que ha levantado Dios en autoridad sobre nosotros, estamos, en efecto, sometiéndonos a Dios mismo. Dios tiene toda autoridad en sí mismo y meramente la reparte, o delega, cuando levanta un liderazgo y necesitamos obedecer a los que El ha delegado autoridad; tal como necesitamos obedecer a Dios mismo. Deberíamos permitir a los que tienen responsabilidad sobre nosotros que se gocen en nosotros y que no nos encuentren una carga. Podemos hacer esto, sencillamente, aceptando su autoridad y viviendo en sumisión a ella (1 Pedro 5:5-6). Sin embargo, si la autoridad delegada de Dios nos pide que hagamos algo contrario a lo que sabemos que Dios querría que hiciéramos, entonces debemos obedecer la autoridad más alta de Dios y su Palabra.

– Deberían orar por sus líderes, sus ministerios y sus familias (Romanos 15:30; 2 Tesalonicenses 3:1).

– Deberían saludar a sus líderes con entusiasmo; haciéndoles sentirse amados y bienvenidos. Aprecia a tus líderes y dales el merecido respeto y reconocimiento (1 Tesalonicenses 5:12-13).

Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe…. Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no es provechoso.

(Hebreos 13:7, 17)

f) La responsabilidad de los líderes

Los líderes tienen una gran responsabilidad (Santiago 3:1; Ezequiel 33:6; Hebreos 13:17). Todo rebaño necesita un pastor (Números 27:16-17) y el pastor necesita saber llevar su rebaño y no forzarle (Génesis 33:13.14). Los pastores del pueblo de Dios deben saber la verdad de lo que dice Dios hoy, para que puedan llevar su rebaño en los planes y propósitos de Dios.

El pastor debe:

– Guardar su rebaño seguro de ataque. El lobo (Satanás) intentará aislar miembros del rebaño mediante el engaño, pero el pastor debería estar allí para proteger a sus ovejas de esto.

– Dar autoridad y disciplina de parte de Jesús que es la cabeza de la iglesia.

Poder mantener las ovejas en fila para que lleven el paso los unos con los otros y con Dios. La iglesia necesita cristianos que estén dispuestos a dejar su vanidad, orgullo, auto importancia, independencia y pequeñez, y en lugar de eso, guardar fila y ser de lealtad indivisible.

g) La cadena de mando en el Reino

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h) Preguntas y puntos de discusión

1. ¿Quién es la autoridad más alta: Dios o Su autoridad delegada? Entonces, ¿a quién deberías obedecer si hay un choque de intereses entre estas dos autoridades?

2. ¿Deberíamos impacientamos por enseñar y servir a otros en el cuerpo de Cristo (Santiago 3:1) y cuál debería ser nuestra actitud cuando hacemos estas cosas? (1 Pedro 4:11).

3. Entre el liderazgo de tu iglesia local es probable que encuentras fácil someterte y seguir a algunos, y más difícil con otros. ¡Discútelo! ¿Tienes algún problema de actitud hacia alguno de tus líderes, que necesites cambiar?

4. ¿Por qué los que están bajo autoridad hallan que tienen autoridad? (Mateo 8:5-13).

5. Si aspiras al liderazgo entonces debes dar un ejemplo similar al que está expuesto en 1 Timoteo 4:12.

6. ¿Tomas en serio y personalmente lo que tus líderes te dicen? ¿Deberías hacerlo?

7. ¿Te sometes humildemente a la autoridad de tus líderes y sigues su ejemplo? Si no es así, ¿por qué no?

8. ¿Te hará Dios responsable de tu propio caminar con El? ¿Tus líderes entonces, deberían tomar todas tus decisiones por ti?

9. Oras, aprecias y respetas a tus líderes y sus familias?

10. ¿Eres una carga para tus líderes, o un gozo?

11. ¿Cuál es la diferencia entre llevar y forzar al rebaño?

12. ¿Necesita el cuerpo de Cristo a líderes que estén dispuestos a traer la corrección y disciplina de Dios a sus miembros cuando se las requiere?

i) Resumen y aplicación

1. Jesús es la cabeza de la iglesia y propone funcionar a través de ella porque es su cuerpo en la tierra. Nosotros, entonces, necesitamos someternos a su Jefatura y a aquellos que el Señor pone sobre nosotros.

2. Todos los líderes deberían ser siervos del cuerpo de Cristo por amor a Jesús (2 Corintios 4:5).

3. Jesús nombra el liderazgo en la iglesia para representar su autoridad, continuar su ministerio y expresar su vida.

4. Los miembros de la iglesia de Dios necesitan ser leales y estar sometidos a sus pastores que son responsables por ellos ante Dios.

5 Los líderes en el cuerpo de Cristo deberían facilitar el crecimiento de la iglesia tanto en cantidad como en calidad.

6. Cuando nos sometemos al liderazgo piadoso, estamos protegidos del enemigo, porque el liderazgo será una cubierta espiritual para nosotros.

7. Como parte del cuerpo de Cristo, necesitamos ponernos en fila detrás de Dios y de su autoridad delegada y avanzar como El dirija, para traer gloria a Dios y extensión a su Reino.

4. Disciplina en la vida y en la iglesia

a) Escrituras clave

Hebreos 12:1-13 Apocalipsis 3:19

Mateo 18:15-17 1 Corintios 11:32

Job 5:17 2 Timoteo 1:7

Proverbios 23:23

b) Introducción

Se traducen dos palabras griegas como “disciplina”. La primera es “sophronismus” que literalmente significa “salvar la mente”. Es una amonestación o llamamiento a la salud mental o al autocontrol. La segunda palabra es “paideuo” que también se traduce como “castigo” o “crianza” y principalmente denota “enseñanza o instrucción de un niño”.

c) Disciplina en la vida

1. Dios disciplina a los que ama

Para traernos bendición; por tanto no debemos despreciar la disciplina del Señor (Job 5:17).

– Por nuestros pecados (Salmo 39:11).

– Para hacernos descansar en los días de aflicción (Salmo 94:10-13).

– Como castiga el padre al hijo a quien quiere (Proverbios 3:11-12; Deuteronomio 8:5).

– Por juicio (1 Corintios 11:32).

– Para que no seamos condenados con el mundo (1 Corintios 11:32).

– Porque nos acepta como hijos suyos (Hebreos 12:5-7).

– Y entonces deberíamos respetar a Dios (Hebreos 12:9).

– Y entonces deberíamos someternos a su disciplina y vivir (Hebreos 12:9).

– Para nuestro bien para que compartamos en su santidad (Hebreos 12:10).

– Porque la disciplina produce en aquellos que en ella han sido ejercitados, un fruto apacible de justicia (Hebreos 12:11).

– Y cuando sea necesario, necesitamos ser celosos y arrepentirnos (Apocalipsis 3:19).

2. Dios disciplina a las naciones

Hablándoles (Deuteronomio 4:36; Jonás 1:2).

– Porque merecen castigo (Salmo 94:10; Jeremías 30:11).

– Porque actúan como un novillo indómito (Jeremías 31:18).

– Porque le dan la espalda a Dios y no la cara (Jeremías 32:33).

– Sólo con justicia (Jeremías 46:28).

3. Dios espera que disciplinemos a nuestros hijos

El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; más el que lo ama, desde temprano lo corrige. (Proverbios 13:24).

– Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; mas no se apresure tu alma para destruirlo. (Proverbios 19:17).

4. Dios espera que llevemos una vida disciplinada (Proverbios 23:23).

– Para que podamos ser un ejemplo a nuestros hijos y la próxima generación de creyentes (Deuteronomio 11:2).

– Para que no seamos esclavizados por las cuerdas del pecado (Proverbios 5:22).

– Para que no muramos ni erremos por la locura (Proverbios 5:23). – Porque la disciplina es una forma de vida (Proverbios 6:23).

– Porque el que ama la disciplina ama el conocimiento, y el que odia la corrección es estúpido. (Proverbios 12:1).

– Porque la disciplina ignorada lleva a la pobreza y vergüenza, pero todo el que haga caso a la corrección es honrado (Proverbios 13:18).

– Porque la disciplina dura espera a aquel que sale del camino (Proverbios 15:32).

-Porque el que ignora la disciplina se menosprecia a sí mismo, pero todo el que haga caso a la corrección gana entendimiento (Proverbios 15:32).

d) Disciplina en la Iglesia

La Biblia nos da líneas de guía claras respecto a la disciplina en la iglesia:

Camino a la vida es guardar la instrucción; pero quien desecha la reprensión, yerra.

(Proverbios 10:17)

La reconvención es molesta al que deja el camino; y el que aborrece la corrección morirá.

(Proverbios 15:10)

Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndelo estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Sino los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.

(Mateo 18:15-17)

– Hemos de velar y mantenernos lejos de aquellos que causan divisiones y ponen obstáculos en nuestro camino que son contrarios a la enseñanza de la Palabra de Dios (Romanos 16:17).

– Hemos de juzgar a los que están en la iglesia y Dios juzgará a los que están fuera de ella (1 Corintios 5:12-13)

– Todo asunto debe ser establecido por el testimonio de dos o tres testigos (2 Corintios 13:1).

Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espín de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.

(Gálatas 6:1)

– Mantente lejos de los vagos y aquellos que no viven según las enseñanzas de la Palabra de Dios (2 Tesalonicenses 3:6; 1 Tesalonicenses 5:14).

No reprendas al anciano, sino exhórtale como a padre.

(1 Timoteo 5:1)

Contra un anciano no admitas acusación sino con dos o tres testigos. A los que persisten en pecar, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman.

(1 Timoteo 5:19-20)

Al hombre que causa divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo, sabiendo que el tal se ha pervertido, y peca y está condenado por su propio juicio.

(Tito 3:10-11)

A algunos que dudan, convencedlos. A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada con su carne.

(Judas: 22-23)

e) Aceptar a los que vuelven de sus caminos impíos

No debemos ser demasiado severos con los que disciplinamos, sino estar dispuestos a aceptarles de nuevo cuando vuelvan la espalda a sus caminos impíos. Dios mismo es un Dios misericordioso. No disfruta de la muerte de los malos, sino que preferiría que diesen la espalda a sus caminos malos y que vivieran (Ezequiel 33: 10-20). Nosotros no deberíamos gozamos cuando vemos gente caer en pecado. Necesitamos hacer todo lo que podamos para restaurarlos a un lugar, de rectitud ante Dios.

Pero si alguno me ha causado tristeza, no me la ha causado a mí solo, sino en cierto modo (por no exagerar) a todos vosotros. Le basta a tal persona esta reprensión hecha por muchos; así que, al contrario, vosotros más bien debéis perdonarle y consolarle, para que no sea consumido de demasiada tristeza. Por lo cual os ruego que confirméis el amor para con él.

(2 Corintios 2:5-8)

f) Preguntas y puntos de discusión

1. ¿Necesitamos la disciplina para estar firmes en la fe? (Tito 1:13).

2. Menospreciar la sabiduría y la sabiduría es necio (Proverbios 1:7).

3. Como discípulos de Jesús, ¿cuál debería ser nuestra reacción ante el infortunio? (Hebreos 12:7).

4. ¿Quién sufre disciplina? (Hebreos 12:7-8).

5. En Suecia es contra la ley pegar en las nalgas a tus propios hijos. Esto ha llevado a una actitud de rebelión en la vida y a una falta de disciplina en general.

6. ¿Por qué los ancianos en la iglesia necesitan vivir una vida disciplinada? (Tito 1:8).

7. ¿Por qué es tan importante la disciplina en la iglesia? (1 Corintios 5:6-7).

8. ¿Por qué Pablo “entregó a Satanás” a algunas personas para disciplinarias en la esperanza de restaurarles a justicia? (1 Corintios 5:5; 1 Timoteo 1:20).

9. ¿Es correcto para un cristiano ir a la ley para demandar o acusar a otro cristiano? Si no, ¿ante quién se deberían arreglar disputas entre cristianos?

10. Lee las palabras de Jesús en Mateo 18:15-17. En vez de ira juicio, ¿qué debería hacer un cristiano cuando se entera de que un hermano cristiano ha pecado contra él?

¿Qué deberíamos hacer después de haber ido a nuestro hermano en el Señor y haberle explicado su pecado contra nosotros y que nos haya ignorado por completo?

¿Qué deberíamos hacer después que el hermano haya rehusado escuchar a los testigos? ¿Qué se puede hacer después que nuestro hermano no oiga lo que dice la iglesia?

11. ¿Cuál fue la reacción de Jesús con la mujer que sorprendieron en adulterio? (Juan 8:3-11).

12. ¿Cuál debería ser la motivación detrás de la disciplina en la iglesia? (1 Corintios 13:1-8).

g) Resumen y aplicación

1. Un discípulo de Jesús necesita vivir una vida disciplinada si quiere llegar a algún sitio con Dios.

2. El escritor de la mayoría de los proverbios, el rey Salomón, sugiere que leamos Proverbios para alcanzar o adquirir la disciplina en la vida (Proverbios 1:1-13).

3. “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”. (2 Timoteo 1:7).

4. “Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados”. (Hebreos 12:11).

5. “No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal”. (Romanos 12:21).

6. La disciplina que surge de una motivación de amor mantiene a la iglesia en un lugar de rectitud.

7. “La Palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor, con salmos e himnos y cánticos espirituales. Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a ­Dios Padre por medio de El”. (Colosenses 3:16-17).

5. La Cena del Señor

a) Escrituras clave

Mateo 26:17-30 1 Corintios 11:17-34

Lucas 22:7-20 1 Corintios 10:14-17

Efesios 3:17 Marcos 14:12-26 Juan 6:27-58

b) ¿Qué es la Cena del Señor?

Es la comida simbólica que estableció y mandó nuestro Señor Jesús; en la que los cristianos recuerdan su sacrificio; en la que reconocen participar en los beneficios de su muerte; y en la que tienen comunión con El y con otros cristianos al compartir en esta comida con gratitud a Dios. Básicamente, es una expresión de nuestro compromiso con Dios y nuestra relación juntos en el cuerpo de Cristo. La Cena del Señor dirige nuestra atención a Jesús y nos recuerda lo que hizo El por nosotros y por el mundo en la cruz.

Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que El venga.

(1 Corintios 11:26)

A la Cena del Señor también se le llama Santa Comunión, la Eucaristía, Partimiento del pan y la Mesa del Señor.

c) A qué sustituyó

Cada año el pueblo judío celebra la fiesta de la Pascua, que es una rememoración de la noche que Dios trajo a los hijos de Israel de Egipto y los liberó de la esclavitud (Éxodo 12:1-51). Aquella noche se mató un cordero en cada casa israelita y se esparció su sangre en los postes de las casas por salvar a aquella familia del ángel de la muerte. Luego se asó y comió el cordero. Este suceso en la historia fue sólo una imagen o símbolo de la liberación del pueblo de Dios de la esclavitud del pecado por Jesucristo en la cruz del Calvario. Fue mientras celebraba la fiesta de Pascua que Jesús la sustituyó por la Cena del Señor (Lucas 22:7-20).

d) Cómo la celebramos

Jesús celebró esta comida con sus discípulos antes que le llevaran y crucificaran. En esa comida Jesús nos reveló varios principios sobre cómo quería que guardáramos esta cena.

1. Cualquier día: es adecuado para celebrar la Cena del Señor. Jesús nos reveló esto en que no escogió ni el sábado ni el domingo. Al principio los primeros creyentes celebraban esta comida cada día (Hechos 2:46), y luego más tarde, la celebraban una vez a la semana (Hechos 20:7).

2. Cualquier lugar: puede ser escogido para celebrar esta comida. No es necesario estar en un lugar de adoración o una iglesia. Jesús escogió una casa particular.

3. Cualquier circunstancia: se puede compartir la Cena del Señor en cualquier concurrencia o reunión informal, mientras que no se pierda la razón por la cual participar en la comida. Jesús escogió un momento de conversación casual y una comida para empezar esta práctica.

e) El significado de la Cena del Señor

Las dos partes de esta cena son el pan, que representa el cuerpo de Cristo, y la copa de vino, que representa su sangre. El cuerpo de Jesús fue entregado a la muerte para que nosotros pudiéramos tener vida. La sangre de Jesús fue derramada para salvarnos, porque a través de la sangre de Jesús tenemos perdón y limpieza del pecado y todas sus consecuencias.

f) ¿Por qué celebramos esta cena?

1. Para recordar

Jesús dijo: “Haced esto en memoria de mí”. (Lucas 22:19). El quiere que los sucesos de la cruz estén siempre frescos en nuestra mente y quiere que estemos agradecidos. La copa realmente se llama la “copa de bendición” (1 Corintios 10:16). Necesitamos recordar la naturaleza y significado de la muerte de Cristo en la cruz. Este fue el suceso más importante en toda la historia, porque a través de él, Dios abrió un camino para que el hombre volviera de nuevo a una relación con El (Gálatas 2:20; Juan 10:17-18). Cuando tomamos del cuerpo de Cristo, simbolizado por el pan, nos damos cuenta de que a menos que le recibamos en nuestro corazón por fe y vivamos y nos alimentemos de su Palabra plena, no conoceremos su vida (Juan 6:35-58).

2. Para confesar

Ya que sólo los que están comprometidos con Cristo tienen el derecho de compartir en esta comida, el hacerlo se convierte en una confesión de Cristo como Salvador y Señor. Así proclamas la muerte del Señor hasta que El venga otra vez (1 Corintios 11:26).

3. Para participar

Cuando participamos de esta comida no sólo miramos el pan y la copa, realmente comemos y bebemos y por tanto participamos en el cuerpo y sangre de Cristo (1 Corintios 10:16). Entonces estamos teniendo comunión o compartimos con Jesucristo. Necesitamos alimentarnos de Cristo continuamente por fe para que podamos conseguir la edificación que necesitamos en El (Efesios 3:17).

4. Para pactar

Un pacto es un acuerdo o un juramento entre dos partes declarando que se hará algo. Es como una promesa. En esta comida celebramos el hecho de que no sólo estamos en relación de pacto con Cristo, sino también los unos con los otros.

Jesús dijo: “Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre”. (Lucas 22:20). No tomas de la Cena del Señor tú solo, sino con otras personas que son parte del mismo nuevo pacto. El pan no sólo habla del cuerpo físico de Jesús que fue crucificado por nosotros, sino también de su cuerpo espiritual, la iglesia, del cual todos somos miembros, como discípulos suyos, y del cual El es la cabeza (1 Corintios 10:17).

5. Para bendecir

Esta comida no es una que merecemos, sino que es una comida de la gracia de Dios. Al celebrarla en obediencia a Dios, seremos bendecidos por Dios. El pan y la copa no son mágicos; no tienen virtud por sí mismos. Es sólo por fe que es impartida la vida de Cristo. La sanidad viene de nosotros como resultado del sufrimiento y muerte de Jesús (Isaías 53:4). Mientras participamos de la Cena del Señor y recordamos la obra de Jesús en la cruz, podemos recibir por fe esta sanidad para nosotros mismos. En efecto, podemos valernos de cualquiera de las bendiciones disponibles para nosotros por la obra de Jesús en la cruz.

g) Ten cuidado

Pablo tuvo que reprender a la iglesia de Corinto por la manera en que guardaban la Cena del Señor (1 Corintios 11:17-34). Algunos pasaban hambre, mientras otros se emborrachaban. Haciendo esto despreciaban la iglesia y humillaban a otros creyentes. Puede que tomasen una comida comunal, pero en vez de reconocer el sacrificio del Señor Jesús y a sus hermanos en el cuerpo de Cristo, hacían sus propias cosas, y por tanto traían el juicio de Dios sobre sí mismos. Como resultado, muchos habían enfermado y algunos, incluso, habían muerto. Para evitar el comer y beber de la Cena del Señor indignamente, debemos examinarnos y poner bien todo lo que esté mal entre nosotros y Dios, o entre nosotros y otra gente (Salmos 139:23-24).

Se debe recordar que distintas iglesias/denominaciones tienen distintas reglas referentes a cómo guardar la Cena del Señor. Sería totalmente equivocado ir en contra de estas reglas sin el permiso del liderazgo.

h) En resumen

En la Cena del Señor, mira hacia atrás y recuerda el Calvario. Mira arriba para bendecir a Dios y agradecerle por su don indecible. Mira a tu alrededor y da gracias a Dios por tus hermanos creyentes, asegurándote de que estés en una relación correcta con ellos. Mira adentro y confiesa tus pecados a Dios porque El ha prometido limpiarte. Mira hacia delante, hacia la venida del Señor y dedícate a hacer su voluntad.

i) Preguntas y puntos de discusión

1. ¿Qué quería decir Jesús cuando dijo: “Si no coméis la carne del Hijo del hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros?” (Juan 6:53). Contesta esta pregunta después de considerar el contexto. Es decir, mira Juan 6:27-58.

2. ¿Qué clase de cosas te descalificarían de participar en la Cena del Señor?

3. ¿Podría la gente en verdad ponerse enferma e incluso morir por participar en la Cena del Señor indignamente? (1 Corintios 11:27-32).

4. ¿Necesitamos un sacerdote para bendecir el pan y el vino antes de participar de ellos en la Cena del Señor? Si tienes esto como parte de tu tradición denominacional, entonces necesitarás someterte a las instrucciones de tu líder acerca de la celebración de la Cena del Señor.

5. ¿Por qué es posible recibir sanidad y liberación de esclavitud cuando participas de la Cena del Señor?

6. ¿Por qué fue la muerte de Jesús en la cruz el suceso más importante de toda la historia?

7. Celebra la Cena del Señor en tu grupo (si te lo permite el liderazgo de tu iglesia) con una actitud de gratitud y agradecimiento y recuerda examinarte antes. Si necesitas sanidad o liberación de ataduras, etcétera, entonces en fe recibe de Dios lo que necesitas, mientras participas del pan y del vino, y mientras te acuerdas de la obra de Jesús en la cruz.

j) Resumen y aplicación

1. La Cena del Señor es participar del pan, que representa el cuerpo de Cristo sacrificado por nosotros, y del vino, que representa la sangre de Cristo derramada por nosotros.

2. Hay, en la Cena del Señor, un recuerdo constante del pacto entre Dios y Su Iglesia. La palabra “memoria” en griego es la palabra “anamnesis” y esto se refiere no sólo a la memoria del Señor por parte del hombre, sino también de la memoria por parte de Dios del sacrificio de su Hijo y el pacto que hizo con los hombres por su sacrificio. Cada vez que participamos en la Cena del Señor, Dios se acuerda de sus promesas a nosotros.

3. La Cera del Señor dirige nuestra atención a Jesús y por consiguiente es bueno celebrarla cualquier día, en cualquier lugar, y en cualquier circunstancia.

4. Cuando participamos de la Cena del Señor, celebramos no sólo el pacto de Dios con nosotros, sino además nuestra relación en Dios los unos con los otros.

5. Deberíamos participar en la Cena del Señor sólo cuando estamos limpios ante Dios, y cuando participamos del pan y del vino deberíamos hacerlo en fe.

6. Relaciones en la familia

a) Escrituras clave

1 Pedro 3:1-7 1 Corintios 7:1-40

Colosenses 3:18-21 Mateo 19:1-12

Génesis 2:18-25 Efesios 6:1-4

Proverbios 31:10-31 Timoteo 5:4,8

Efesios 5:21-33 Corintios 11:3,11-12

b) Introducción

La unidad familiar fue instituida por Dios (Génesis 1:27-28; Génesis 2:24). Fue diseñada para ser una célula estable en la que hombres, mujeres y sus hijos podrían expresar los principios del Reino de Dios. La familia tenía que capacitar la multiplicación de la raza humana y también el crecimiento espiritual de todos sus miembros. Hoy día, sin embargo, esta célula familiar se ha estropeado. En vez de ser, como pretendía Dios, una base estable alrededor de la cual la sociedad pueda desarrollarse, la familia se ha convertido en una institución fragmentada que tiene efectos mutilantes de mucho alcance en la totalidad de la sociedad. Si los principios de Dios para la vida familiar son reestablecidos entonces la familia puede, una vez más, ser el fundamento estable de la vida para lo cual fue diseñada, y esto permitirá que cada miembro en ella tenga una fuerte protección del mundo turbulento en que vivimos.

Dios ha decretado papeles de relaciones especiales en la familia que cada miembro ha de adoptar para que la unidad familiar funcione con éxito.

clip_image003LA UNIDAD FAMILIAR

DE DIOSclip_image004clip_image005clip_image006clip_image007clip_image008clip_image009clip_image010clip_image011

A. LA RELACION ENTRE MARIDO Y MUJER

La relación entre

marido y mujer

DIOS

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Sumisión

(Nota: A medida que vayan acercándose al Señor,
así también se acercan el uno al otro.)

a) El papel del marido

1. Ha de ser la cabeza (Génesis 3:16; 1 Corintios 11:3; Efesios 5:23)

El marido ha de ser cabeza de su mujer, tal como Jesús es Cabeza del hombre y Cabeza de la iglesia. Este es un puesto decretado por Dios. Es el orden divino. El marido es la autoridad delegada de Dios sobre su mujer e hijos.

Este es un papel de responsabilidad y autoridad. El marido vive bajo la autoridad de Cristo y es responsable ante Cristo por la jefatura y cuidado de su mujer (y familia). Como cabeza de la familia, ha de estar ante Dios para buscar la guía divina referente a las necesidades espirituales, emocionales y físicas de su mujer y familia. También ha de orar por la protección y bendición de Dios sobre ellos. No es una cuestión de sentirse indigno o incompetente, sino ver que este es el papel del marido. Ha de funcionar como sacerdote para su familia (1 Pedro 2:9). El debería representar la autoridad de Dios en su familia y representar a su familia ante Dios. Debería dar dirección espiritual a su familia, trayendo la disciplina de Dios y también haciendo que la salvación de la familia entera sea un asunto primordial. Si el marido vive como debería, entonces Dios honrará y le bendecirá tanto a él como a su familia.

2. Ha de amar, a su mujer (Efesios 5:25,28,33)

Esto es un mandamiento; no una opción. La palabra para “amor” aquí es “ágape” en el griego y este es un amor abnegado tal como el amor que mostró Jesús cuando murió por nosotros. Esta clase de amor exige un comportamiento correcto y no se basa sólo en buenos sentimientos. 1 Corintios 13:4-8 nos muestra que esta clase de amor es paciente, bondadoso, no falla, etcétera, estas son cualidades que el marido debería poseer. Es el sacrificio del yo. Tantos matrimonios caen lejos de lo mejor de Dios, porque el marido toma a su mujer como algo propio y no continúa comportándose de una manera amorosa hacia ella. Entonces, está fallando en la realización de su papel de relación decretado por Dios. El marido ha de amar a su mujer como a sí mismo. De la misma manera que haría todo lo posible para cuidarse de sí mismo, también ha de hacer todo lo posible para cuidar a su mujer.

3. Ha de alimentar y cuidar de su mujer

Dios ha hecho a las mujeres para que al casarse, su deseo sea para su marido y su jefatura (Génesis 3:16). Las mujeres también son más sensibles, emocionalmente, que los hombres. Entonces el marido tiene el papel ante Dios de cubrir las necesidades prácticas y emocionales de su mujer. Debe prestarle atención amorosa, comunicarse con ella, y ser romántico porque su mujer lo necesitará.

Vosotros, maridos, igualmente vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo. (1 Pedro 3:7)

4. Ha de alabar a su mujer (Proverbios 31:28).

El marido tiene el papel de pastor para su mujer, para facilitar que desarrolle sus talentos naturales, así como ver que florezca en su ministerio espiritual. Aunque el marido tiene autoridad y responsabilidad sobre todo lo que tiene lugar en la unidad familiar, debe respetar plenamente la esfera de deber y competencia de su mujer. En esta esfera, es su lugar proveer superintendencia amplia, dejándole en sus manos la responsabilidad y autoridad inmediata.

b) Siete pasos prácticos para el marido

1. El marido debe saber que la opinión de la mujer es tan valiosa como la del hombre

Es la responsabilidad del marido edificar autovalía en su mujer y comunicar su gratitud por la hechura de Dios en su vida hasta aquí. El no creer que sus opiniones son tan importantes como las suyas criarán semillas de resentimiento. La intuición de una mujer muchas veces es más acertada que la lógica de un hombre. Esto se recalca claramente por la sensibilidad emocional de ella a las necesidades de los niños. El no tomar tiempo con ella para ayudarle a expresar lo que siente puede producir frustración y sentimientos de insuficiencia en ella.

2. La actitud del marido hacia las decisiones cotidianas de su mujer tiene un efecto directo sobre la actitud de ella hacia las decisiones importantes de él

En situaciones en las que no es imprescindible que el marido haga su voluntad, si es sensible a su mujer y está dispuesto a decidir a favor de ella, será más fácil para ella someterse a él cuando tome decisiones en las que ella tiene una opinión distinta. Esto es enseñar deferencia (un ceder respetuoso u otorgar los deseos de otro) por parte de él.

3. El marido debería saber empatizar con su mujer

El marido debería intentar sentir como se siente su mujer, en especial cuando ella esté enferma o deprimida. El necesita ser sensible a sus necesidades, comunicando amor y reverencia para ella. Los ciclos de una mujer muchas veces son más pronunciados que los de un hombre. El marido sabio planeará ser sensible durante sus “bajas” y evitará frases tan comunes como: “¿Qué te pasa ahora?”

4. El marido debería aprender a llevar las cargas de su mujer

Debería existir una relación lo suficientemente profunda y cálida entre marido y mujer en la que ambos estén libres para compartir cargas y problemas sin temor de repudio ni de rechazo. Cuando la mujer quiere un oído que le escuche, no es el momento para darle soluciones a sus frustraciones. Maridos y mujeres normalmente saben cuáles son sus debilidades a los ojos de su pareja. Cuando uno felicita las fuerzas y logros del otro, hay motivación para mejorar y agradar al otro aún más.

5. El marido debería tener compasión

Existe una tendencia para que muchos hombres desarrollen la idea de que el hombre verdadero es uno que es dogmático, autoritario y voluntarioso. En el mejor de los casos, estas ideas falsas conseguirán obediencia, pero no ganarán el respeto de la mujer. Es la responsabilidad del marido tanto amar como guiar (Proverbios 18:12). También es imperativo que el marido enseñe a sus labios a decir lo que quiere que digan (Proverbios 10:13). El marido necesita aprender a tratar con el verdadero problema en vez de atacar verbalmente el carácter de su mujer. Cuando su mujer le desconcierta, su motivación debería ser discernir por qué hizo lo que hizo, en vez de condenar sus fracasos.

6. El marido debería aprender a usar buenos modales en todo momento

Los modales del marido hacia su mujer deberían haberse mejorado desde sus días de cortejo. El ser descuidado en esta área comunica la idea de que tiene una opinión más baja de ella. Una mujer tiende a creer lo que siente y experimenta. Si no puede sentir la atención especial es improbable que crea que su marido verdaderamente le ama.

7. El marido debería dar un ejemplo de vivir piadoso

Esto significa que el marido debería mostrar justicia, amabilidad, bondad y amor etcétera; y estar dispuesto a perdonar.

c) El papel de la mujer

Las mujeres deben someterse a sus maridos como al Señor (Efesios 5:22). Las mujeres incluso deberían someterse a un marido que todavía no sea salvo (1 Pedro 3:1) y deberían respetar a su marido (Efesios 5:33).

1. Una mujer necesita tener su enfoque en el Señor, desarrollando su relación con El, como para tener una buena relación con su marido. En efecto, es importante que tanto el marido como la mujer tenga su enfoque en el Señor. Cuanto más se acercan al Señor, más serán atraídos el uno al otro.

2. La intuición de una mujer puede ser más acertada que la lógica de un hombre. Muchas veces ella no puede poner sus sentimientos en palabras de improvisto, pero esto no debería ser una base para que ella no haga caso de sus propias opiniones; en cambio, debería compartirlas con su marido.

3. ¿Cómo debería manejar una mujer un desacuerdo que se desarrolle entre su marido y ella, en especial cuando siente que es el marido quien está equivocado? Una mujer debe reconocer que Dios es la Cabeza de su marido. Si una mujer mantiene su actitud de sumisión, tanto a su marido como a Dios (1 Pedro 3:1-7), entonces Dios cambiará la decisión de su marido, especialmente si está a punto de tomar una decisión que a la larga destruiría los propósitos de Dios para su matrimonio y familia.

4. Una mujer no debería intentar demasiado proteger a su marido de “equivocarse”, porque se puede amenazar el orgullo y autoridad del marido y él hará justo lo opuesto para ejercer “su voluntad”.

5. Una mujer debería orar por su marido diariamente y animarle en su papel como cabeza de la familia y en su trabajo etc.; (Proverbios 12:25).

B. LA RELACION ENTRE PADRES E HIJOS

a) El papel de los padres (Colosenses 3:18-20)

A los padres se les confía la responsabilidad de desarrollar el potencial dado por Dios a los niños. Entonces, deben criar a sus hijos en una forma piadosa (Efesios 6:4). En efecto, el propósito de los padres debería ser de presentar a sus hijos maduros en Cristo para servicio a Dios. Los niños bien entrenados en los caminos de Díos no apartarán de estos caminos cuando sean mayores (Proverbios 22:6). Los padres no son dueños de sus hijos,

que Dios les ha confiado la custodia de esos niños.

b) La responsabilidad de los padres hacia sus hijos

1. Los niños deberían ser queridos y amados

El amor compartido entre los miembros de la familia es esencial para la supervivencia de la misma. Sin amor, un hogar se convierte en una casa donde la gente meramente come, duerme y se va lo antes posible y lo más a menudo posible de allí. Los padres dirigen mal su amor cuando demuestran más preocupación por proyectos familiares (por ejemplo, mejoras en la casa) que por los miembros de la familia; favorecen a un miembro de la familia ante otro (aunque sea sin querer); ponen su trabajo ante la familia; miman a sus hijos rehusando decirles que “no” y dándoles todo lo que quieren, aunque lo necesiten o no; y ejercitando poco o nada de disciplina consecuente (es decir instrucción y corrección).

2. Dios considera a los niños una bendición Son:

– Herencia del Señor, es decir, dados por Dios (Salmo 127:3).

– Una bendición y no una maldición (Deuteronomio 28:4).

– Como saetas en mano del valiente; ¡una aljaba son seis! (Salmo 127:4-5).

– La recompensa del Señor (Salmo 127:3)

– Como plantas de olivo alrededor de tu mesa (Salmo 128:3).

– Una corona (Proverbios 17:6).

3. Los niños deben recibir corrección cuando sea necesario

Los padres deberían disciplinar a sus hijos para evitar mimarles (Proverbios 29:21). Si los padres evitan tener una influencia directiva sobre la vida de sus hijos, ciertamente no lo hará el diablo. Los niños deben aprender que el comportamiento malo será disciplinado, no en ira sino en amor. Dios nos disciplina porque El nos ama, y los padres deberían disciplinar a sus hijos porque les aman (Hebreos 12:5-11).

La corrección de los niños es importante por tres razones básicas:

– La necedad está ligada en el corazón del muchacho (Proverbios 25:15; Proverbios 23:13-14).

– La necedad dejada en un niño producirá soberbia (Proverbios 14:3).

– La necedad y soberbia dejadas en un niño o niña al final le destruirá, porque esto trae contienda (Proverbios 13:10), lucha (Proverbios 28:25) y vergüenza (Proverbios 11:12; Proverbios 29:15).

4. Los niños no han de ser provocados sino criados en el entrenamiento e instrucción del Señor (Efesios 6:4; Colosenses 3:21; Proverbios 22:6).

Al “entrenamiento” se le puede definir: “moldear el carácter por la práctica de la disciplina y la repetición; y preparación para contender”. El entrenamiento es más que enseñanza, porque la enseñanza ayuda al niño a saber lo que ha de hacer, mientras que el entrenamiento le influye y se asegura de que lo haga. Aquel trata de la mente y éste de la voluntad. No el mirar y corregir errores, sino el mirar y prevenirlos es el verdadero entrenamiento. La infancia está marcada por la vivacidad de los sentimientos y la susceptibilidad de impresiones, y estas son usadas por el padre para crear sentimientos de todo lo que es bueno, haciéndolo atractivo y deseable. El poder del entrenamiento eficaz está no en aquello que un padre pueda decir y enseñar sino en lo que es y hace. No podemos enseñar a los niños ideales con los que nosotros no cumplimos. Cuando vivimos lo que enseñamos podemos enseñar a otros a vivir (Proverbios 20:7). El amor de los padres, inspirado por el amor de Dios, ejercita una gran influencia en el hogar e inspira la crianza eficaz de los niños. El amor que atrae es más que la ley que exige.

5. A los niños se les ha de permitir crecer y establecer independencia

Los padres necesitan confiar sus hijos al Señor y permitirles que crezcan. Esto se tiene que hacer con sensibilidad de parte de los padres en el momento adecuado. Es correcto que los niños crezcan y pierdan su dependencia de los padres.

Es bueno establecer pautas a los hijos, pero los padres no han de ser legalistas acerca de ellas, en especial cuando los niños se hacen mayores. Se tiene que desarrollar comunicación entre padres e hijos. Necesita haber comunicación para averiguar razones detrás del comportamiento, y comprensión de actitudes llevando a un ajuste de las pautas si hace falta. A veces los niños sienten y declaran que sus padres son demasiado protectores; que se preocupan demasiado; que no escuchan; que son hipócritas (es decir, que profesan ser algo que no son). Estas cosas no se podrían decir de padres que aman a sus hijos en una forma piadosa, porque estos padres desean ser cambiados en carácter y comportamiento mediante la práctica de la Palabra de Dios y su Espíritu Santo. La manera de Dios es que los niños sean criados de tal forma que se hagan cristianos ellos mismos y que sigan adelante a vivir su propia vida, todavía con amor y respeto hacia sus padres.

Recuerda, la rebelión en un joven no es sólo una fase por la que todo niño ha de pasar. La rebelión contra los padres es un pecado. Es igual que rebelarse contra el Señor que ha puesto a los padres para ser responsables por el bienestar de sus hijos. Para evitar esto, los padres deberían permitir a sus hijos que tengan independencia en el momento preciso.

c) El papel de los hijos (Colosenses 3:20)

Dios espera que los niños obedezcan, honren y respeten a sus padres. Este es su papel de relación. El quinto mandamiento es:

Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da. (Éxodo 20:12)

Este es el primer mandamiento con una promesa adjunta.

Los niños deberían esforzarse por ser como Jesús, especialmente en sus actitudes y reacciones. Jesús estuvo sujeto a la autoridad de su padre y madre aunque a veces parecía que iba contraria a los asuntos de su Padre. Jesús, por su obediencia, creció en sabiduría (mentalmente) y en estatura (físicamente) y en el favor de Dios (espiritualmente) y como hombre (socialmente). (Lucas 2:46-52).

Los niños necesitan esforzarse por mantener una actitud positiva, sin enfado ni amargura hacia sus padres (Efesios 6:1-3). Deberían buscar el perdón de Dios y de sus padres si las actitudes han llegado a ser malas. Esto les librará de culpabilidad, concentración de tensiones y arranques de cólera. No es correcto nunca retener ni amargura ni resentimiento (Marcos 11:25). Los niños deberían desarrollar confianza en la habilidad de sus padres y someterse a lo que los padres creen que es bueno para ellos. Si lo que piden los padres de un niño es contrario a los caminos de Dios, entonces el niño debería pedirle a Dios que ponga bien a los que ha puesto sobre él.

Los niños han de obedecer a sus padres en el Señor y cuidar de ellos cuando sean mayores (Efesios 6:1-5; 1 Timoteo 5:4,8).

d) Preguntas y puntos de discusión

1. ¿Porqué es la unidad familiar tan importante? ¿Porqué necesita ser estable? ¿Porqué una vida familiar pobre resulta en el quebrantamiento progresivo de la sociedad?

2. ¿Cómo puede un marido equilibrar los dos conceptos de amor y autoridad en su familia? Discútelo.

3. ¿Por qué no quiere Dios que ninguno que no pueda cuidar de su propia familia sea elevado al liderazgo espiritual, especialmente en la iglesia local? (1 Timoteo 3: 4-5, 11-12).

4. ¿Quién debería tomar las decisiones sobre a qué iglesia asistir y adónde deberían ir los diezmos?

5. ¿Por qué necesitan someterse las parejas el uno al otro en reverencia hacia Cristo? (Efesios 5:21).

6. Si tu pareja aún no conoce al Señor, él o ella está en una posición privilegiada. ¿Cuál es? (1 Corintios 7:14).

7. ¿Cómo es una mujer contenciosa? (Proverbios 19:13).

8. Si una mujer actúa en reverencia y sumisión a su marido, ¿no se convertirá en una “alfombrita” para él?

9. Dios nos disciplina porque nos ama (Hebreos 12:6).

10. Los padres a veces dicen lo siguiente: “mientras vivas en nuestra casa, harás lo que te digamos, y cuando vivas solo podrás hacer todo lo que quieras”.

– ¿Es esta la actitud y reacción correcta al niño?

– ¿Qué semillas están siendo sembradas por los padres?

– ¿Hace esta declaración que el niño sienta que al padre no le importa lo que a él le suceda después que se vaya del hogar, y que ese día no puede llegar lo suficientemente pronto?

11. ¿Se debería animar a los niños a ser adoradores de Dios? (Mateo 21:15-16).

12. Niños, si la actitud de ustedes hacia sus padres ha sido equivocada, entonces busquen el perdón de Dios y el de sus padres.

Padres, si la actitud de ustedes hacia sus hijos ha sido equivocada, entonces busquen el perdón de Dios y el de sus hijos.

e) Resumen y aplicación

1. La unidad familiar es instituida por Dios. Hombres, mujeres y niños deberían encontrar estabilidad en ella y deberían capacitar el crecimiento espiritual de todos sus miembros.

2. La unidad familiar ha de tener a Jesucristo por Cabeza, es decir, Jesús ha de ser el Señor de la familia.

3. El marido es la autoridad delegada por Cristo sobre toda la familia. El ha de ser cabeza de su mujer y la autoridad principal sobre los niños.

4. El marido ha de amar y guiar a su mujer y ha de actuar como sacerdote de su familia.

5. La mujer ha de ser la ayuda idónea del marido. Se espera de ella que se someta y respete a su marido.

6. Es el deseo de Dios salvar todos los hogares mediante las oraciones y el ejemplo de los creyentes en esos hogares (Hechos 16:3 1; 1 Timoteo 2:14).

7. Los padres no son los propietarios de sus hijos. Son los administradores de Dios que tienen la responsabilidad de criar a sus hijos de una manera piadosa y desarrollar el potencial dado por Dios a sus hijos.

8. “Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza, mas no se apresure tu alma para destruirlo”. (Proverbios 19:18).

9. Los niños necesitan ser enseñados en la Palabra de Dios (Deuteronomio 6:1-7).

10. Corrección/disciplina u orgullo/rebelión -la elección está en los padres respecto a la educación de sus hijos.

11. Se espera de los niños que obedezcan, honren y respeten a sus padres.

12. “Corona de los viejos son los nietos, y la honra de los hijos sus padres”. (Proverbios 17:6).

7. Relaciones en el mundo,

y la Biblia y el sexo

A) RELACIONES EN EL MUNDO

a) Escrituras clave

2 Corintios 6:14; 7:1 Tito 2:9-14

Efesios 6:5-9 Romanos 13:1-7

2 Tesalonicenses 3:6-15 1 Timoteo 6:1-2

1 Pedro 2:13-25 1 Timoteo 2:1-6

1 Colosenses 3:22-4:1 1 Corintios 10:23-11:1

b) Relaciones con el gobierno y los líderes civiles, como ciudadanos

Como discípulos de..Jesús deberíamos ser buenos ciudadanos y un ejemplo a seguir por otros. Somos embajadores de Jesucristo y necesitamos vivir una vida consecuente con la palabra de Dios, en particular a la luz de todas las tendencias morales en nuestro mundo, hoy día. Todos necesitamos recordar aprender el importante principio bíblico de que todo gobierno, tanto nacional como local, ha sido establecido por Dios y que deberíamos estar sujetos a la autoridad, no importa quiénes seamos (1 Pedro 2:13-7). Pablo se refiere cuatro veces en Romanos 13:1-7 a la parte de Dios en el gobierno civil. Ahora bien, cuando Pablo escribió a estos cristianos, vivían en un mundo y una sociedad que había sido expuesto a la fuerza, violencia e impuestos de Roma. Pablo, sabiendo todo esto, escribió:

Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.

(Romanos 13:1-2)

Pablo no instruyó a los cristianos a protestar ni a organizar un ataque de frente. ¡No! El sabía que la iglesia no cambiaría la estructura del mundo con acción directa. Tales métodos serían ajenos a la enseñanza del Nuevo Testamento. Jesús dijo:

Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.

Mateo 5:5)

Los cristianos tenían sólo una acción directa y esa era declarar el evangelio. Los cristianos tenían que ser sal a la tierra y luz al mundo (Mateo 5:13-16). El vivir y declarar el evangelio era la prioridad número uno, y por este medio, con el tiempo pusieron el mundo de cabeza. Mucha gente tuvo que morir por su fe para lograr esto, muchos recibieron palizas o fueron puestos en minas de sal a trabajar, pero al final triunfaron. Si te falta la audacia para hacer esto, entonces pídesela a Dios y El proveerá (Hechos 4:29-31).

La ley de la tierra está allí para nuestra protección. Puede que no nos guste o que no estemos de acuerdo con ella e incluso puede que rehusemos aceptar ciertas decisiones gubernamentales, pero a menos que viole un nivel de autoridad mayor, es decir, la Palabra de Dios, estamos obligados por Dios a atenernos a ella (Tito 3:1). No debemos someternos a ningún nivel de autoridad, si tal autoridad contradice la Palabra de Dios (Mateo 22:21). Como cristianos debemos también mantener nuestra conciencia limpia delante de Dios (Hechos 24:16), porque ignorar nuestra conciencia será ignorar el timbre de alarma de Dios y esto introducirá tensión y prueba en la vida de un creyente (1 Timoteo 1:19). Toda autoridad está bajo Dios, y la rebelión contra cualquier nivel, sin responder a un nivel mayor, es rebelión contra Dios.

La sumisión a la autoridad empieza en la niñez. La actitud que aprenden a tener los niños hacia la autoridad de sus padres normalmente será la actitud que tendrán hacia toda autoridad. Sólo es al vivir nuestra vida en sumisión a la autoridad que puede haber madurez en nuestra vida. Necesitamos orar, interceder y dar gracias por todos los que están en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y reposada en toda piedad y santidad. Esto crea un buen “ambiente” para que nosotros, como discípulos de Jesús, vivamos y compartamos el evangelio, porque esto es lo que quiere Dios (1 Timoteo 2:1-6).

c) En el trabajo y en los negocios

Es la voluntad de Dios que estemos ocupados en alguna clase de empleo. Antes que entrara el pecado en el mundo, y antes que viniera la maldición resultante sobre la humanidad, Dios había dado el trabajo y la responsabilidad como una parte importante de la vida del hombre (Génesis 3:19). La ociosidad es condenada en la Biblia. A todos nosotros nos es mandado “establecernos y ganar el pan que comemos”. En efecto, la Biblia dice:”Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma”. (2 Tesalonicenses 3:6-15).

1. Los empleados (o esclavos)

Como discípulos de Jesús:

– No deberían trabajar sólo por el dinero, sino por el Señor Jesús y su gloria (Efesios 6:7).

– Deberían ser sumisos y respetuosos a sus patrones (amos) y a todos aquellos en autoridad sobre ellos, para que el nombre de Dios sea honrado y no difamado (1 Timoteo 6:1-2; Efesios 6:5-6).

2. El patrón (o amo)

Como discípulo de Jesús, el patrón debería ser justo e imparcial en todos sus tratos con sus empleados y dirigirlos como al Señor: bondadosa, rectamente y sin favoritismo. En efecto, los patrones solamente son los empleados del Señor Jesucristo. El está mirando de cerca cómo tratan a sus empleados. Se les requiere un ejemplo recto y una administración responsable (Colosenses 4:1).

3. Los principios de promoción de Dios

Mira las cosas pequeñas: “El que es fiel en lo muy poco, también en lo más será fiel”. (Lucas 16:10).

– Maneja el dinero con sabiduría: “Pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero?” (Lucas 16:11).

– Trata el interés y propiedad de los demás con cuidado: “Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo vuestro?” (Lucas 16:12).

– Humíllate ante Dios: “Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que El os exalte cuando fuere tiempo”. (1 Pedro 5:6).

– Sé un siervo: “Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos”. (Marcos 9:35).

d) Los desempleados

Como discípulos de Jesús deberían:

– Precaverse de la “mentalidad de la seguridad social”.

– Buscar activamente trabajo y empleo.

– Mirar hacia Dios en fe para proveer sus necesidades.

– No ser vagos, sino trabajar en cualquier manera para servir al Señor en todos sus caminos, y esforzarse para saber el lugar de su nombramiento (Santiago 4:15; Proverbios 3:5-6).

e) Principios de vida

-Dé un ejemplo y gana el derecho a hablar por la manera en que vives.

Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”.

(Mateo 5:16)

– Mantente alegre y no te unas a la discusión, la murmuración y la queja que hay a tu alrededor (Filipenses 2:14).

– Todo lo que hagas, hazlo con fe, porque si no lo puedes hacer con fe, es pecado (Romanos 14:23).

– Todo lo que hagas hazlo para la gloria de Dios (1 Corintios 10:3 1)

– Recuerda las palabras de Jesús:

Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame”.

(Lucas 9:23)

B. LA BIBLIA Y EL SEXO

a) Escrituras clave

1 Corintios 7:1-40 1 Tesalonicenses 4:3-8

Hebreos 13:4 1 Corintios 6:9-20 Génesis 2:24-25

b) Introducción

Los discípulos de Jesús deberían tener una actitud ante el sexo distinta a los que están todavía en el mundo. Su actitud debería ser regulada por lo que dice Dios acerca de él y no por: “si te hace sentir bien, hazlo”. Dios no está en contra del sexo. El nos creó como seres sexuales (Génesis 1:27). Dios quiere que nos divirtamos, pero dentro de ciertos límites protectores. El sexo no es sólo para placer, además es para que la raza humana siga adelante. Dios quiere que los niños que procreemos nazcan en una situación familiar amorosa y cariñosa. Este es el porqué Dios estableció reglas estrictas para la práctica sexual. Estas reglas son diseñadas para prevenir que los hombres y mujeres usen el sexo exclusivamente para obtener placer, sin el compromiso del matrimonio, y la familia amorosa y cariñosa que hace posible el matrimonio.

Romper las reglas de Dios lleva a muchos a la desesperación e infelicidad, y no sólo afecta a los que quebrantan la ley sino también a aquellos que son las víctimas inocentes de su pecado, tales como los niños pequeños en hogares rotos, demasiado jóvenes como para comprender de lo que se trata.

No sólo agradamos a Dios cuando somos cuidadosos en obedecer lo que El ha dicho sobre el sexo en la Biblia, más bien aseguramos el más pleno disfrute de este precioso regalo porque obedecemos el manual de instrucciones del Creador.

c) El sexo es bueno y puro

La Biblia nos enseña que el sexo dentro del matrimonio es algo honorable y hermoso.

Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.

(Hebreos 13:4)

El sexo es para el matrimonio y únicamente para el matrimonio.

d) La Biblia y el adulterio (Marcos 7:20-23)

Adulterio es cuando una persona casada mantiene relaciones sexuales con alguien del sexo opuesto con el que él/ella no está casado/a. Esto involucra el quebrantamiento de los votos solemnes del matrimonio hechos ante Dios y el hombre. Dios sabía exactamente lo amenazante que era esto para el matrimonio, por lo tanto, lo prohibió en los diez mandamientos (Éxodo 20:14) y bajo la ley de Moisés el castigo por haber roto esta ley era la muerte por apedreamiento (Juan 8:4-5).

e) La Biblia y el sexo fuera del matrimonio (Hechos 15:20)

La Biblia llama a esto “fornicación” o inmoralidad sexual. Es “acostarse con cualquiera” o el sexo indiscriminado entre gente no casada. Ni siquiera el sexo entre dos personas no casadas que se aman y se cuidan es de Dios. El mundo, en general, lo puede aceptar y sentir que aquellos que no lo hacen son anticuados o raros, pero Dios pide a los cristianos que no sigan el patrón del mundo y que se pongan de pie para ser contados. Dios te dará su gracia y fuerza para poder hacer esto.

No dejéis que el mundo os introduzca estrujando en su molde.

(Romanos 12:2 traducción de la versión Phillips)

Los psicólogos, consejeros y médicos nos cuentan, de su conocimiento de aquellos involucrados en el sexo premarital, que muchos son asustados psicológicamente. Dios sabía lo que hacía cuando hizo la regla de nada de sexo fuera del matrimonio. Podemos estar seguros de que es para nuestro bien. El guardarnos dentro de las normas de lo que Dios pide que hagamos como cristianos tiene una manera de enriquecer nuestra vida más allá de cualquier otro modo de vivir. El amor es el principio primordial. El amor es dejar mi vida a favor de la tuya y esto llega a ser nuestra fuente de gozo. Se pretendía que el matrimonio fuera una unión de cuerpo, mente y espíritu, pero porque el deseo físico es fuerte, ha crecido fuera de toda proporción. El sexo es destinado a ser una parte de una relación total; es decir, práctica, emocional, intelectual y física. El separar el sexo físico del resto de la relación es perder la “plenitud” que Dios había pensado para los hombres y mujeres.

F) La Biblia y el flirtear

Esto significa “jugar o cortejar” o fingir hacer el amor meramente para diversión sin ninguna intención seria de matrimonio. El amor es demasiado importante como para hacer de él una farsa, porque podría ser que uno de los dos fuera en serio, mientras el otro no, lo cual podría llevar a una gran herida. A los jóvenes cristianos les debería permitir tener amistad con jóvenes del sexo opuesto, porque esto es una parte necesaria en el proceso de aprendizaje. Necesitan aprender a relacionarse los unos con los otros y a aceptarse los unos a los otros. Es necesario que se les den oportunidades para conocer a miembros del sexo opuesto porque esto es, en nuestra sociedad occidental, la única manera de conocer a su pareja. El amor de Cristo, no obstante, debe reinar en medio de todo esto.

Los solteros no deberían limitarse a una única amistad cercana con el sexo opuesto, a menos que sientan que esta es la persona correcta para el matrimonio. También es de sabios ir con cuidado, cuando se aconseja a miembros del sexo opuesto, en especial al estar a solas, porque esto puede llevar a uniones emocionales no deseadas. Pablo aconseja a Timoteo que trate a las mujeres jóvenes como hermanas, con pureza absoluta (1 Timoteo 5:2), y este es un buen consejo.

g) La Biblia y el cortejar

El matrimonio es un “yugo” porque anima a dos personas a caminar juntos. La Biblia nos exhorta a no ser yugados con incrédulos (2 Corintios 6:14). Dios no quiere que estemos casados con incrédulos porque esto causa un conflicto de interés y lealtad. Si ya estás casado, Dios puede usarte para bendecir tu pareja incrédula (1 Corintios 7:14). El cortejar desarrolla una relación en preparación para el matrimonio. Acariciarse, obviamente, tiene un papel que representar, pero la regla de “nada de sexo” fuera del matrimonio todavía es aplicable. Una pareja que quiere agradar a Dios no se ocupará en caricias íntimas (es decir, acariciar las partes íntimas del cuerpo de tu pareja), porque esto prepara el terreno para el acto sexual. Esto sería fomentar una tentación fuerte. Puedes conducir un auto por un camino montañoso con una fuerte pendiente a 160 km por hora, y llegar; o, puedes hacerlo a unas 50 km por hora, fuera de peligro. Ir por el camino rápido y más emocionante, no obstante, puede dar como resultado el desastre. El amor puede esperar, pero la lascivia, no. El ideal de Dios es que la novia se presente a su marido en el día nupcial como una virgen pura (2 Corintios 11:2). Si su relación está bien en Dios, no necesitas un viaje de prueba para averiguar si eres compatible con tu pareja sexualmente. Dios tendrá todo eso bajo control. Recuerda, el amor debería ser el principio primordial en toda relación.

h) La Biblia y el autocontrol

“El deseo sexual es como un fuego interior” (Proverbios 6:27-29). Tener un fuego de leña en la casa puede ser bonito si arde sin peligro en la chimenea, pero si arde alegremente en el suelo del salón la casa podría incendiarse. El autocontrol mantiene el fuego en la chimenea, es decir, mantiene el sexo en el lugar adecuado para la persona adecuada en el momento adecuado”.

(Arthur Wallis: Living God’s Way) Dios nos manda que seamos autocontrolados y santos (1 Pedro 1: 13-15).

La masturbación es un sustituto del autocontrol. El masturbarse es estimular tus propios órganos sexuales con la intención de obtener el clímax de la excitación sexual que Dios propone para el acto matrimonial. La masturbación, en sí, no es un pecado como la inmoralidad sexual o el adulterio, pero si va acompañado por fantasías sexuales y pensamientos impuros, es pecaminoso (Mateo 5:27-28). También es un pecado cuando te domina y no puedes controlarla (1 Corintios 6:12; Tito 2:11-12). No tienes que masturbarte. El autocontrol es posible y es el ideal de Dios. Habiendo decidido seguir el camino ideal de Dios, no deberías rendirte al fracaso. Recuerda, la masturbación es un pecado. Dios no reniega de ti si haces esto. Dios te ama y se preocupa por ti. Sólo que no dejes que te domine (Miqueas 7:8; 1 Tesalonicenses 4:3-4). La batalla con la tentación sexual realmente es una batalla en la mente. Si ganas allí, ganas la batalla (2 Corintios 10:3-5). Las áreas de debilidad han de ser fortalecidas, mientras que las fortalezas de nuestra mente han de ser derribadas. Dios nos ha dado todos los recursos que necesitamos para hacer esto (Romanos 12:2; Efesios 4:22-24).

i) La Biblia y la homosexualidad

Esto significa hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres, o mujeres con mujeres (llamado lesbianismo). Dios detesta toda clase semejante de sexo antinatural (Levítico 18:22-23). Dios creó a hombres y mujeres el uno para el otro y no para tener sexo con su propia agrupación sexual (Romanos 1:26-27; 1 Corintios 6:9-10). Como cristianos, deberíamos odiar toda forma de sexo antinatural, pero recordar también tener compasión hacia los que están atrapados por actos impíos semejantes. No existe verdad alguna en la declaración: “una vez homosexual, siempre homosexual”. Cualquiera puede ser lavado, santificado y justificado en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios (1 Corintios 6:1 l). Como cristianos hemos sido crucificados con Cristo y ya no vivimos nosotros, es Cristo quien vive en nosotros (Gálatas 2:20).

j) La Biblia y el sexo dentro del matrimonio

La Biblia es sencilla en esta área:

Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y serán una sola carne. (Génesis 2:24)

El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.

(1 Corintios 7:3-5)

El amor tiene que ser el centro de todo matrimonio. El amor quiere lo mejor para la otra persona. El amor tiene que ser la motivación detrás de toda acción en la relación matrimonial.

k) Preguntas y puntos de discusión

1. Considera los siguientes ejemplos que demuestran conflicto entre dos niveles de autoridad:

(1) Pedro y Juan (Hechos 4:18-20): Pedro y Juan habían orado por un hombre y le vieron sanado milagrosamente. Fueron arrestados y desafiados a no hablar en el nombre de Jesús. ¿Cuál fue su reacción? ¿Cuáles eran los niveles de autoridad en conflicto?

(II) Los tres hebreos en el horno de fuego (Daniel 3): Rehusaron seguir la ley-del país y agacharse ante el decreto e ídolo del rey. ¿Cuál fue su reacción? ¿Cuáles eran los niveles de autoridad en conflicto?

2. ¿Crees que Dios usa la autoridad delegada para probar nuestras actitudes, reacciones y desobediencias?

3. Discute ejemplos donde debemos someternos ala Palabra de Dios y nuestra conciencia, ¡a pesar de lo que diga otra autoridad!

4. ¿Qué dice la Biblia acerca de una persona que no provee para su propia familia? (1 Timoteo 5:8).

5. Lee Colosenses 3:22-25 y contesta lo siguiente. Como empleados, servimos a nuestros patrones:

– ¿Obedeciéndoles en todo, o en algunas cosas?

– ¿Haciendo sólo lo que nos digan?

– ¿Haciendo un trabajo para impresionar al jefe?

– ¿Haciendo más de lo que se espera?

– ¿De mala gana: sabiendo que no nos pagan suficiente?

¿A quién sirves realmente como discípulo de Jesús? ¿Quién, al fin y al cabo, te dará tu sueldo justo?

6. Lee Efesios 6:9 y contesta lo siguiente:

– ¿Es correcto amenazar a tu empleado?

– ¿Respeta Dios al patrón por encima del empleado?

7. ¿Cómo ve Dios al patrón que trata a sus empleados con justicia? (2 Samuel 23:3-4).

8. ¿Cómo fue el Señor Jesucristo un ejemplo a los que están en una posición superior? (Filipenses 2:5-7).

9. ¿Podría ser que el lugar al que Dios nos ha dirigido a trabajar fuese el mismo lugar que Dios usase para desarrollar, probar, prosperar y prepararnos para sus propósitos en su Reino?

10. ¿Se pueden aplicar los mismos principios delineados en la unidad de enseñanza bajo la sección titulada: “En el trabajo y en los negocios” a las relaciones profesor estudiante?

11. Si sufres por algo que no has hecho; ¿cómo deberías manejarlo?

12. ¿Nos dará Dios gracia para vivir una vida autocontrolada, como dice la Biblia que vivamos, referente a nuestra vida sexual?

13. ¿Por qué es el sexo fuera del matrimonio tan perjudicial para tanta gente?

14. ¿Cuál debería ser nuestra actitud hacia el flirtear y el cortejar si queremos vivir como verdaderos discípulos de Jesús?

15. ¿Qué clase de libros y revistas lees; qué clase de programas de televisión y videos ves; y qué programas de radio y discos escuchas?

Todo lo que hagas deberías hacerlo para la gloria de Dios. ¿Qué haría Jesús en tu situación? Deshazte, o deja de ver o escuchar todo lo que te anima a pecar. Pide a Dios que te perdone por todo lo que has hecho o haces que deshonra a Dios.

i) Resumen y aplicación

1. “Haz que el llevar una vida tranquila, el ocuparte de tus propios asuntos y el trabajar con tus manos sea tu meta, tal como nos es dicho, para que tu vida cotidiana pueda ganar el respeto de extraños y para que no dependas de nadie”. (1 Tesalonicenses 4:11-12).

2. Dios nos llama a vivir como buenos ciudadanos y a someternos a las autoridades gubernamentales que El ha establecido.

3. Dios requiere que trabajemos porque aborrece la holgazanería.

4. Los empleados necesitan trabajar para el Señor en sus trabajos y ser sumisos, respetuosos y obedecientes a sus patrones.

5. Los patrones deberían ser justos, imparciales y amables con sus empleados. Deberían seguir el ejemplo del Señor Jesucristo y no enseñorearse sobre sus empleados, sino al contrario, ser un siervo para ellos.

6. Los hombres y mujeres fueron creados por Dios para disfrutar del sexo. 7. Dios no está contra el sexo, a menos que esté fuera del matrimonio. 8. “Para los puros, todas las cosas son puras”. (Tito 1:15).

9. Un discípulo de Jesús debería vivir una vida autocontrolada en cuanto a su vida sexual.

10. Un discípulo de Jesús actuará con rectitud hacia los del sexo opuesto y no hará ni dirá nada que deshonre a Dios.

11. Dios detesta las relaciones sexuales antinaturales.

12. El sexo dentro del matrimonio debería estar motivado por el amor, y tener como núcleo la sumisión mutua.

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