Estudios para los Grupos de Vida. 66

El Reino de Dios

LA SANIDAD DIVINA (1)
En el ministerio de Jesús.
(Mateo 8:1-17).
Resumen: Esta serie sobre la sanidad tiene por objetivo desarrollar la comprensión y la práctica de orar por los enfermos y ver la manifestación divina en sanidades. En este primer estudio observaremos algunas bases para el ministerio de sanidad en la vida de Jesús.
Nota: Dios está restaurando el ministerio de la oración por los enfermos. Es un tema donde hay mucho que aprender y donde el dogmatizar es peligroso e incluso dañino. De ninguna manera existe contraposición entre la sanidad divina y la medicina. Ambos son instrumentos de Dios y pueden obrar juntos para sanar.
Preguntas para la discusión:

  1. De estos tres casos ¿qué aprendemos acerca de la actitud y la práctica de Jesús frente a la enfermedad y la sanidad? ¿Hasta qué punto armonizan estos relatos con el resto del ministerio de Jesús? (Vea Mateo 4:23-25; Hechos 10:38; Lucas 4:18).
  2. ¿Qué base hay, según los versículos 16 y 17, para esperar sanidad en Cristo y qué encontramos en el Antiguo Testamento? (Vea Éxodo 15:26; Salmo 103:3).
  3. ¿Qué aprendemos, del caso del leproso, en cuanto a la voluntad de Dios para sanar? (vv. 2, 3).
  4. ¿Qué nos enseña el caso del centurión en cuanto a la autoridad de Jesús para sanar? (vv. 7-13; Vea también el caso del paralítico, Mateo 9:1-8).

Aplicación: En la actualidad, ¿cuáles son nuestras actitudes, temores, dudas, esperanzas y experiencias frente a la sanidad divina? (Pienses en personas por quienes puedan orar para que sanen. Oren por ellos).
Búsqueda: ¿Qué impacto para Cristo tiene hoy la sanidad divina? ¿Cómo podemos ayudar a personas que buscan la sanidad, a encontrar a Cristo?
Respuestas guía:

  1. Que Jesús sanaba a los enfermos. No sabemos si siempre sanaba a todos y Juan 5:1-9 nos hace preguntar: ¿y qué de los demás?; pero es manifiesto en todo su ministerio, que Jesús practicaba una amplia y efectiva obra de sanidad milagrosa, tanto de cuerpos como de almas.
  2. Mateo liga aquí la obra redentora de la cruz con la sanidad de nuestras enfermedades. En el Antiguo Testamento observamos también una obra de sanidad (aunque no tan desarrollada), aparentemente ligada a las bendiciones de Dios.
  3. La respuesta inmediata de Jesús frente a la pregunta del leproso parece expresar el deseo de Dios frente a la enfermedad. Aunque el tema encierra un misterio para nosotros, al ver casos que pueden o no sanar, parece que la voluntad general de Dios es que la enfermedad sea sanada. Sin embargo, hay casos en el Nuevo Testamento de su voluntad permisiva, donde aún siervos suyos se enferman (2 Corintios 12:7-10; Filipenses 2:25-27).
  4. Que Jesús tiene la autoridad para sanar. El es el Rey sobre todo y por lo tanto, tiene autoridad para librar al mundo de la influencia de Satanás (vea Lucas 11:20-22; Mateo 11:1-6).

Aplicación: A veces no oramos por los enfermos porque pensamos que Dios no nos podrá usar a nosotros. Pero si tan sólo obedeciéramos la Palabra de Dios, veríamos sanidades que nos alentarán. Compartan casos de necesitados, evitando verlos como meros “experimentos”, y oren por ellos en amor y con fe. Si conviene, visítenlos y oren más directamente, todas las veces que sea propicio.
Búsqueda: Muchos llegan a conocer a Cristo a través de su sanidad. Sin embargo, enfatice que es más importante la salvación que la sanidad.
Notas para la preparación y explicación:
Nota: Frente al problema de los que no sanan después de la oración, se puede decir que:

  1. La sanidad es a veces parcial y progresiva –se debe seguir orando. No siempre es instantánea.
  2. Puede haber otros problemas ligados (ejemplo: ansiedad que cause dolores de cabeza, rencor que resulta en artritis o problemas digestivos), y debe orarse por estos.
  3. Si Dios no sana el padecimiento mismo, debemos reclamar su promesa para recibir “gracia para soportar” (2 Corintios 12:7-10).

“La ofrenda” (v.): Vea Levítico 14:1-32.
“Un centurión” (v.8): Un gentil, no judío, soldado romano a cargo de una compañía de cien hombres.
“Se sentarán con Abraham” (v.11): Referencia al banquete mesiánico. A la mesa de los patriarcas judíos se sentarán además gentiles, insistía Jesús.
Pasajes bíblicos adicionales:
Isaías 53:1-7 Juan 9:1-38 Lucas 4:14-19
Lucas 4:40-42 Mateo 10:1-8

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